20 de diciembre de 2005

Ping Pong: Evo te amo, Evo te odio

Hace un tiempito tuve unas cartas de ida y venida con mi amigo Ignacio “Nacho” Navarro. Este partido de ping pong con emails comenzó cuando volví de ver en el cine los Diarios del Che, que como película me encantó, como viaje visual y como acercamiento a lo que Ernesto Guevara tenía en la cabeza antes de decidirse por su Revolución. En nuestras conversaciones tratamos temas de sentido común relacionados con nuestra vida, y de paso con algo de economía y sociedad. Charlamos acerca del ten zarandeado neoliberalismo, del mercado, de la economía informal y la migración (temas que el controla más por sus estudios doctorales). Pues resulta que no contesté todavía el último email que me mandó ya que jugando con el sentido común sigo mareado a raíz de las cosas que hablamos. No fueron tantas ni tan complejas, pero desde la esencia de la conversación me di cuenta que en política no hay razones y verdades absolutas. Muchas noches me quedo pensando y cada vez mi discurso mental se va modificando y adquiriendo sombreados y matices. Y ahora, después del boom del domingo, me convenzo de que la solución no es dicotómica. El chiste está en entender que no existe ni el blanco ni el negro. El subterfugio pasa por no ver a don Evo como un salvador, y tampoco como un tirano. Simplemente como lo que es de momento: un líder aymara que llega a ser Presidente de todos los bolivianos y que en el camino a la silla, logra que se sientan representados. Ahora, con esto no digo que ciertos planteamientos, que a lo largo de su vida política le han caracterizado, sean modélicos y éticos, ni mucho menos. Tampoco pienso que, si de verdad se atreve a imitar el modelo venezolano, saquemos algo positivo. Ese modelo es tremendamente populista y poco a poco se va volviendo totalitario. La prueba está en que luego de seis años, la economía de ese país no ha crecido, y la pobreza no se ha reducido un ápice y que, de libertad política no pueden estar precisamente satisfechos. No se si entendí realmente lo que Nacho me quiso transmitir, en realidad no hablamos de Evo ni de Venezuela, pero el éxito ya ha sido pensar un poco y sacar conclusiones propias. Algunas de ellas: El mercado no es el culpable de nuestros males, él sólo asigna precios. Que el Estado financie e indique la necesidad de una empresa para satisfacer cierto rubro o necesidad, no implica que sea el indicado para manejarla No existen salvadores. Sin empleo, o con uno precario no hay paz social. Sin paz social NADIE progresa. El terrorismo es culpa de casi todos. Las revoluciones son positivas. Las revoluciones no tienen porqué ser sangrientas. El conflicto en sí no tiene que ser visto como algo negativo. La no resolución de los conflictos es algo negativo. La lucha anticorrupción empieza y termina en uno mismo. No perder de vista el derecho a la dignidad de las personas. Otra conclusión que saqué lamentablemente fue que de los 1927 emails que recibo cada mes, 1450 son publicidad pornográfica, 233 son chistes idiotas, 76 son saludos de amigos y familiares (me encantan) y uno o ninguno son charlas que hacen que mi cerebro salga de su ostracismo. Menos mal, si no, no tendría tiempo para ver al Wilster o para dormir la siesta. Por ahora lo prefiero así.

12 de diciembre de 2005

Yo no trabajo, el Viceministro sí

Ya he intentado escribir en otro artículo, de forma más ordenada y clara, ciertos aspectos de la profesionalización del deporte. Muchos pensadores han tratado de definir el trabajo a lo largo de la historia de la humanidad, no voy a tratar de hacer yo una definición. Además, para proteger a los trabajadores, en muchos países se han escrito códigos y leyes en los que se regula el trabajo. En nuestro país contamos con la Ley del Trabajo por ejemplo y en España con el Estatuto de los Trabajadores. Otras fuentes del derecho son los Convenios Colectivos, fruto de la negociación colectiva entre los actores interesados (empresarios y trabajadores). Algunos sociólogos han definido el trabajo como la mercancía que puede vender un trabajador a cambio de un salario, y que consiste en la promesa de prestación de una tarea. Se ha discutido mucho sobre si un trabajo lo es sólo si es remunerado. El Derecho del Trabajo que mencionábamos se ocupa fundamentalmente de un campo del trabajo y de los trabajadores, y las cuatro condiciones que nombro a continuación son taxativas para su desarrollo: los trabajadores por cuenta ajena, los dependientes, los que se encuentran en libertad, y, otra vez, los remunerados. No obstante estas no son las únicas formas de trabajo, es más, es sólo una pequeña porción. Miles de economistas han gastado muchas páginas sobre esto a la hora de configurar el PIB, ya que el trabajo no remunerado existe. Si no, díganselo a mi abuela, que se ha pasado muchos años de su vida atendiendo las labores domésticas de su casa, y no es contabilizada. Me pegaría con la cacerola si le digo que técnicamente no ha trabajado durante los 92 años de su vida, más aún cuando pudo ser la más trabajadora de la casa. El punto está en que, si yo no genero valor económico, en que si no estoy inscrito en el régimen correspondiente o en la seguridad social, no trabajo. ¿Qué chistosa ocurrencia no?. Si seguimos con esta elemental secuencia, Van Gogh se pasó décadas inactivo, porque su arte casi no generaba dinero, o Platón, se tiró toda la vida pensando pero “económicamente ocioso”, o mejor dicho economicistamente ocioso (valga la palabra inventada). Es así como piensa un grueso grupo de gente respecto del deporte. Y ciertamente tampoco tienen por qué pensar lo contrario, ya que cada persona pondera más ciertos oficios según sus propias medidas y valores. Pero, los que sí que están obligados a pensar de forma diferente son las autoridades deportivas nacionales, esos auténticos “profesionales del deporte”, dígase Viceministro, dígase presidente del Comité Olímpico o el cargo político que tenga competencias en este ramo. Es inconcebible que las autoridades den por supuesto que la plata les va a caer del cielo a los deportistas de alto rendimiento, ya no digo sólo para material deportivo, gastos de viajes, vitaminas, sino para la satisfacción de necesidades vitales básicas de dignidad como la comida diaria o el acceso a salud. Conozco a varios deportistas bolivianos que se dedican a tiempo parcial, y otros a tiempo completo al deporte, sacan resultados brillantes y no reciben ni un agradecimiento. Supongo que eso ya lo sabían. Lo que no sé si sabían es que por los Juegos Bolivarianos se prometió, y salió en prensa, un premio para los medallistas. Yo fui uno de ellos, y a pocos días del final de la gestión del actual Vice, no he recibido mi premio. De lo que deduzco que mis 300 dólares, cifra ridícula comparada con lo que dan el resto de países bolivarianos a sus atletas, se los guardará una de estas “autoridades”. Si multiplicamos 300 por 50 medallistas de bronce y 500 por 11 medallistas de plata, tenemos un total de más de 20 mil dólares americanos que “alguien” me ha robado a mí, y ¡a Usted!, porque con sus impuestos esos veintitantosmil dólares salen del tesoro general de la nación. Y esta es una pillada chiquita, ¿qué más habrá ahí dentro?; y además alarmante por semejante descuido (por no pensar en el descaro). Así será que Ecuador, país de raza, población, infraestructuras y PIB parecidos al nuestro, casi nos haya triplicado en medallas, y que seamos el único país de Sudamérica que no tiene (ni tendrá próximamente) medallas olímpicas. Con esto no digo que yo con más inversión las tendría, sino que ya no tendría que ser yo el mediocre que desfile en los Juegos Olímpicos. Espero que con esto alguien por lo menos se dé cuenta y valore el trabajo que algunos hacen, ya que el que cobra por ocuparse de esto no lo hace. Y no sólo las autoridades, sino alguno más que yo quisiera. Nos vemos en los Juegos de Pekín 2008.

1 de diciembre de 2005

Ojo con nuestros periodistas

El día 1 de diciembre, he visto este titular en el periódico Los Tiempos: "Tres latinos aspiran al Premio Cervantes " Para empezar, el premio Cervantes, tiene como finalidad premiar la trayectoria literaria de escritores que hayan aportado a las letras de habla hispana. No sé si esto viene explícito en su convocatoria o en sus bases, pero todos sus galardonados desde su creación en 1974, escriben en esta lengua. Por lo tanto, el primer error, o mejor dicho, la primera obviedad de este titular estriba en que, si el premio es para escritos en lengua hispana, es indispensable que el escritor sea considerado “latino”. Si fuera anglosajón o eslavo el lenguaje que usa el galardonado, ya no optaría al galardón máximo de las letras hispanas ¿no?. Luego, no es verdad que sólo 3 “latinos” opten a este premio. Posiblemente tres personas, según la crónica, sean las que tienen más posibilidades, pero la terna de candidatos es propuesta por las Academias de la Lengua y está compuesta por más candidatos. Por tanto no sólo aspiran a llevarse el galardón Benedetti, Pitol o Bryce (el que más me gusta), sino un buen puñado más. En conclusión, señor corrector de Los Tiempos, lea por lo menos los titulares. Si tenemos una prensa de calidad, conformada por escritores profesionales, y logramos desarrollar el nivel de las letras bolivianas, quizás algún día tengamos un Premio Cervantes. De momento, nos conformaremos con echarle la culpa a la pobreza y al Estado.

27 de noviembre de 2005

De Felinos Cósmicos, Deidades e imaginaciones

Una de las series de dibujos animados favoritas en mi nunca terminada infancia era la de los Thundercats. Para los que no la vieron, trataba de una suerte de gatos, o mutaciones de felinos y humanos, expulsados por las guerras de su planeta (Thundera) y refugiados en el Tercer Planeta. Las aventuras de estos 7 tipos, no eran simplemente una secuencia de capítulos de batallas fantásticas y magnas, sino que en una línea general asimilable para niños, se trataba de una trama profundamente cargada de simbolismos y metáforas tan profundas (o superficiales) como las dudas existenciales personalísimas con las que me toca lidiar en los buses, en las salas de espera, en las clases aburridas, en las tardes de estudio y poca concentración, en las mañanas de domingo y en la mayoría de mis desvelos, etc, etc. El primer dilema que planteaban era el del exilio y el de la migración. Estos señores aparecieron injertados en este Tercer Planeta por azares de catástrofes en su lugar de origen. Sin embargo ellos nunca abandonaron su cultura, ni sus valores. Aparecieron en un mundo del que sabían poco, con otros sistemas de organización, y les tocó lo que a todo emigrante: Construir su cubil desde los cimientos, conocer el contexto al que ahora pertenecían. Tenían que leer la nueva realidad, tenían que reconocer las nuevas estructuras de poder, adaptarse al nuevo sistema, que a pesar de ser un lugar semi deshabitado y poco urbano, no era en absoluto una conquista ni una expansión geopolítica. Este grupo de Thundercats estaba organizado en forma de cuasi familia, con un único líder que era Leono. Que era el Elegido para ocupar el sitio dejado por el otrora jefe supremo Yaga. Leono tenía que reunir una serie de requisitos y formas, heredados de una manera divina y anunciada desde su infancia. Yaga por su parte es la representación de una Deidad que aconseja, siempre con criterio, con sosiego, con sensatez y sabiduría que se manifiesta siempre ideal. Otras notas configuradoras de las características de esta serie son los lazos de pertenencia al grupo, algo así como una identidad nacional, con simbología y todo; y un escudo en forma de tigre rugiente y una espada que puede ser análoga a la Constitución de esa nación, a la que se debe respetar como signo de marco de poder. Entre la legislación implícita de estos gatos, se repite una y otra vez la defensa del honor y unos principios éticos muy fuertes (que no están recogidos formalmente pero que se cumplen con rigor), y que son fiscalizados y controlados entre ellos mismos. Para mantener esta ecuanimidad, deben luchar contra las fuerzas del mal, normalmente fácilmente identificables (los monstruos contra los que lidian) pero otras veces dispersos y encarnados en otras formas y personas. Este es el caso de Munrra (el maligno) que suele aparecer donde uno menos se lo espera y al que sólo su propio reflejo e imagen lastima. Pero una de las cosas que en estos años siempre me ha dado vueltas por la cabeza ha sido la interpretación de la Prueba Suprema. Leono, el Heredero, debía demostrar que podía superar una serie de obstáculos preparados por sus propios compañeros, en este caso el que me impactó fue el de Tigro, que consistía en llevar a su líder a un mundo en el que luchara contra su imaginación. Leono se enfrentaría a seres venidos de un cerebro, no reales. Durante años he pensado si en realidad todos lo males que nos acechan, todas las injurias que nos agravian, las rivalidades, y toda la infinidad de situaciones que nos torpedean en nombre del destino, son en realidad una Gran Prueba del Creador, llámese Dios, llámese Yaga/Tigro, llámese Alá o simplemente Energía. Siguiendo en esta línea, me paré a pensar que tal vez, ni siquiera es Tigro o el enemigo, sino yo mismo el autor de todas esas calamidades/dificultades que me hunden. Supongo que no seré yo el único que ha pensado en esto. Habrán ya muchos escritos de filósofos más reflexivos y que pensaron más que yo sobre el tema. De momento no acudiré a ellos para resolver mis dudas, sino a mi propia imaginación, y espero que como me mete en estos líos me saque de ellos con una respuesta fácil para no comerme la cabeza ahora que me quiero ir a dormir. Mañana será otro día.

23 de noviembre de 2005

Cine Dependiente

Cine Dependiente Más allá de lo que son los consagrados, Woody Allen, Oliver Stone, Steeven Spielberg, Clint Eastwood y un importante etcétera, el cine en Estados Unidos para mí ha venido siendo últimamente (desde que me he aficionado más al cine), muy poco propicio para la autoidentificación del hombre de la calle, de sus miserias, de sus frustraciones, y de sus realidades. Bien es cierto que la ficción no tiene por qué ser necesariamente realista, ni una crítica política o un estudio sociológico, pero se puede acercar más al interior de los espectadores para hacerlos partícipes del drama (en el sentido de representación visual) y no unos simples receptores y consumidores de una industria meramente mercantilista y hasta propagandística de lo que es el american way of life. La bendición de un país que cuenta con el mejor orientado aparato de educación superior del mundo, no se traduce sólo en un puñado de premios Nóbel de economía, física y medicina, sino que irradia Cultura. Esa Cultura con mayúscula que es una rica mezcla de culturas, que el mestizaje y la inmigración han logrado en tantos años de éxodos judíos, latinoamericanos, europeos, asiáticos y africanos, y tantos años de dificultades raciales y de convivencia. Si llegamos a mezclar unas dosis de libertad, tolerancia, convivencia plural, respeto del Estado de Derecho y a las instituciones públicas, un buen sistema de investigación, oportunidades económicas, sólo hace falta (lo más importante) que aflore un poquito de creatividad (no tan complicado en 270 millones de habitantes) y nos podemos encontrar con grandes joyas. Menciono algunas que he tenido la suerte de ver en los últimos dos años y que con un ritmo de acción algo menos vertiginoso, más simbólico, e introspectivo que el común producto hollywoodiense, logra mostrarnos esas dificultades (grandes problemas existenciales) que acarrea el progreso económico entendido como un fin en sí mismo. Elephant, The Station Agent, American Splendor, Broken Flowers, Sideways, The Goodgirl, Storytelling, Lost in Traslation... por mencionar algunas, son un variopinto ramo de opciones para temáticas dispares pero coincidentes en que es el espectador el actor ulterior que pone el punto final a la película con su interpretación del guión. Es así como veo a la industria cinematográfica estadounidense, muy dependiente de estos complementos, para alimentar a una masa de clientes insatisfecha, con los Vandames y Shwarzeneggers, que realmente nunca ha dejado de existir en este país, prueba de ello es la plena vigencia de los autores que mencioné al principio. Larga vida para la Universidad, para el Instituto Sundance y el resto de festivales cinematográficos, y para los arriesgados productores que buscan su nicho en el Mercado. Desde aquí les agradezco, ya que algunos amantes del cine, en parte, dependemos de su creatividad.

22 de noviembre de 2005

Lo Pesado del Clavo

En Lo Pesado del Clavo www.clavo2.blogspot.com he puesto algunos ensayos que hice en la Universidad. El de los Surrealismos se publicó en la Revista de Ciencias del Trabajo, Ed. Lex Nova, Valladolid 2005. El segundo (El Coste) está en publicación en la revista de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de San Simón. Son algo densos en un principio, pero hay partes amenas y de fácil lectura. Esto es sólo una sub rama del Clavo en el Zapato, en la que se habla de Relaciones Laborales.

14 de noviembre de 2005

Lunes Todos Los Días

Lunes todos los días Uno de los males que fatiga nuestro deporte local (y también nacional) es el hecho de que esta infrautilizado. A la hora de conformar un equipo departamental de cualquier deporte, se recurre solamente a la provincia de Cercado. Esto puede parecer una obviedad pero en realidad es una fuga de recursos que no podemos permitirnos si queremos, como cochabambinos, seguir abasteciéndonos de campeones nacionales. En los últimos tiempos se ha trillado mucho con el tema autonómico y regional, aferrándonos al miedo a una desintegración. Miremos pues el lado positivo, de crear una sana competitividad que favorezca el progreso tanto en oriente como occidente. En el caso de un análisis de amenazas y oportunidades, entre las primeras podemos ver limitaciones en cuanto a recursos económicos, y entre las segundas un amplio capital humano que todavía no ha desarrollado todo su potencial. De esto quiero hablar. De las más de ochenta provincias que hay en nuestro país, para conformar selecciones nacionales de atletismo, normalmente se recurre a atletas que provenientes de 6 o 7 provincias (Murillo, Cercado Cochabamba, Cercado Oruro, Andrés Ibáñez, Oropeza…) y se olvida al resto. Es cierto que el momento más idóneo para acordarnos del resto de provincias no es cuando se hace la lista, sino al momento de planificar las directrices orientadas hacia cambios estructurales del sistema educativo y deportivo. Por otra parte, dentro de los mismos núcleos urbanos poderosos (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz) existen desigualdades asombrosas en la estratificación social que repercuten en el rendimiento deportivo. No es lo mismo pertenecer a una familia con posibilidades de equipamiento deportivo, que costeen viajes, que den seguridad económica y estabilidad en el hogar, que a una estirpe descalabrada. Según el nivel de renta familiar también se podrá acceder a un deporte o a otro. En el caso del atletismo, parece ser un deporte más igualitario, donde la capacidad económica no sería tan decisiva como en otros deportes como la hípica o el golf. ¡Pues no!. En el atletismo se marcan diferencias, que ocasionan desventajas a los más inocentes de todos: los propios chicos desfavorecidos. En un deporte de fuerte gasto energético y muscular (también nos podemos referir al ciclismo, natación, etc.) la ingesta balanceada de minerales, proteínas, hierro, hidratos de carbono, vitaminas y demás “combustibles” se convierte en un factor clave. Imagínese usted la diferencia de conducir un auto con gasolina premium a hacerlo con uno a gasolina mezclada con agua y carbón… tal vez el coche ni siquiera andaría. Cuando entrenaba en Cochabamba lo noté alguna vez. Gracias a dios yo no he tenido problemas por falta de alimentos en casa, por lo que siempre he tenido una dieta más o menos balanceada (o era lo que mi madre pretendía). Cuando llegaba el lunes, y me encontraba con un compañero concreto, que no tenía las mismas posibilidades de alimentación, pero sí parecidas cualidades físicas, entrenábamos parecido, incluso él me dejaba atrás en varias fases del entrenamiento. El día miércoles, ya nos íbamos equilibrando y hacia el final de la práctica ya le ganaba. El día sábado, él ya quedaba atrás. En la competición por consiguiente, tras varios meses de entrenamientos regulares, los resultados eran más o menos predecibles: no necesariamente ganaba el mejor, sino el mejor entrenado, por consiguiente el mejor alimentado. He mencionado un factor, muy visible, pero existen muchas más variables que ayudan a incrementar el rendimiento deportivo, como el acceso a instalaciones: mi compañero tardaba todos los días 40 minutos en llegar pedaleando en su bici Caloi desde El Paso. Mi compañero llevaba usando las mismas zapatillas parchadas desde hacía 4 años, lo que le ocasionaba molestias en la rodilla por el desgaste de la suela. Mi compañero no podía ir regularmente al dentista, por lo que tenía pequeñas infecciones que luego desembocaban en microroturas musculares. Mi compañero trabajaba en un aserradero 8 horas al día y dormía 5. Además mi compañero no tuvo acceso a estímulos que influyen en la conducta que se reciben en la infancia, como los que desembocan en una mayor autoconfianza, mayor seguridad, capacidad de liderazgo y autodeterminación. Quiero invitarles, amables lectores a pensar qué hubiese pasado si mi compañero entrenaba todos los días como aquellos lunes, ¿y si además niveláramos todas esas carencias que he mencionado? ¿Serían los mismos de ahora los “supercampeones nacionales”?. Dejemos volar nuestra imaginación, e imaginemos también a las autoridades nacionales, esos “padres de la patria” repartir las posibilidades entre los “hijos” más desfavorecidos… uuuuuyyy, ¡mejor no!, a lo mejor a mí también me quitan la pega… ¡así mediocres nomás estamos bien!. Fadrique Iglesias 2005.

10 de noviembre de 2005

Llegada a Armenia, Juegos Bolivarianos 2005

Queridos muchachos, ahora sí que me he perdido, mi último email fue desde tierras escandinavas y creo que lo que más se me pegó en ese viaje a Finlandia fue la frialdad de los compañeros lapones, que no es falta de cariño necesariamente, y que traté de cambiar en Colombia. Tengo un montón de cosas para contar, no les mencioné mi aparición en Bogotá para participar en los Bolivarianos. La resumo. Pensaba que con la llegada del nuevo gobierno del señor Rodríguez Veltzé se acabarían los desórdenes e incoherencias en cuanto a la autoridad deportiva. Fallé casi tan estrepitosamente como las encuestas de NFR, ya que la ira no me dejaba ver que este buen señor (padre de excelentes muchachos) no tenía absolutamente nada que ver con el señor Viceministro de Deportes. Es más, éste último es hijo del ilustre diputado nacional, Óscar Sandóval Morón, uno de los “pensadores” que querían posponer indefinidamente las elecciones nacionales y que asumiera la Presidencia el señor Giordano… Mejor no gasto más letras… Verán, pues, que de tal palo, tal astilla… Enhorabuena señor Vice, lástima que le queda de mandato sólo dos meses… Pues sí, las ineficiencias comenzaron cuando me llevaron desde Helsinki hasta Cocha, para volver a pocas horas al norte, en este caso a Bogotá, donde aparentemente nos esperaban con la conexión hacia Armenia y Pereira, sedes de los Juegos. En efecto nos esperaba un funcionario del Comité Olímpico Boliviano, a las 4 am (a esas alturas entre tanto cambio de hora, yo no tenía ni idea a qué hora comer, mucho menos descomer), y recibirnos en un taxi diminuto a los atletas que faltábamos por llegar (éramos dos) y las dos representantes de billar femenino, y si a eso sumamos el taxista y el propio burócrata dábamos un total de 6 pasajeros, y dadas las reducidas dimensiones del vehículo alquilado, dábamos apariencia de una lata de sopa de calamar más que la Delegación Boliviana. Mi desconcierto fue a mayor, ya que yo imaginaba que probablemente nos llevaban a otro aeropuerto, porque los compañeros de triatlón tomaban el vuelo a Cartagena. Mis sospechas fueron desechadas cuando vi el cartel de Estación de Buses. Al bajar del insignificante habitáculo desdoblé mis articulaciones e inmediatamente el delegado se me acercó llevándome a un lado y susurró en mi oreja (de forma tan sugestiva que yo me estaba poniendo nervioso), señor Iglesias, ya que Ud. el hombrecito del grupo, le asigno la responsabilidad de cuidar de las señoritas (debo decir que me sedujo con su machismo sutil), cuidar de esta platita que le voy a entregar y decirle al micrero que pare en el Hotel Karlaka, una vez allá, se bajan y se compran unas empanaditas si les sobra platita, y si aún queda algo, quédeselo usted, como muestra de mi indulgencia… Solté una feroz carcajada, que mi importante interlocutor no comprendió a juzgar por su expresión de confusión. Inmediatamente comprendí que hablaba en serio, e ipso facto apuntó por si las dudas el nombre del hotel en un papelito arrancado de su revista y con dos palmaditas en el hombro, me despachó hacia otro igualmente minúsculo vehículo, esta vez afortunadamente se trataba de un trufi (un mini, mini bus), ya no un taxi. Aturdido yo, no atiné a preguntar más y me embarqué en el viaje con las lindas muchachitas a mi cargo, para tratar de dormir un poquito ya que eran las 5 am. Cuando el sueño ya se apoderaba de mí, una hora más tarde, desperté arrebatado en un barrio periférico de Bogotá, donde ondeaban banderitas del ELN, de las FARC, de Fidel, de Osama, de Marcos, y de otros “libertadores”. Me pregunté dónde estaba la de Evo. En ese momento investigué qué acontecía, respondiéndome el chofer que se había jodido el auto y que él no tenía nada más que hacer que llamar refuerzos. Mi desesperación se desató a raíz de que el hambre que en ese momento se apoderaba de nosotros y decidí salir en busca de un restaurante, lo que automáticamente provocó una carcajada en los otros viajantes, explicándome que nos encontrábamos en el Bronx bogotano, y que si volvía del restaurante con algo más que unos periódicos para taparme algunas cositas, me podía dar por afortunado. Obviamente desistí, confiando en que la simpática abuelita que estaba sentada a mi lado me convide un poco de su empanada. Para las 8 am ya había amanecido y la falta de alimentos era ahora una profunda hambruna. Justo a esas horas yo ya veía borroso y me sentía al borde de una lipotimia, cuando apareció un hombrecillo bonachón, un poco gordito comandando un tractor con carrocería de minibús, emitiendo por una Aiwa 2005 a 350 decibelios unos estridentes ballenatos, que contentaron a mis compañeras de expedición. Al verme tan encaprichado, la billarista Vanesa, trató de consolarme recordándome que más bien había llegado el “nuevo” trufi” y que estaba mejor que en los Bolivarianos de 2001 a los que fuimos en un avión Hércules del ejército nacional, sin butacas ni baño. De inmediato me consolé al recordar las náuseas que sentí aquella vez y la lección de valentía que las niñas de gimnasia artística me dieron. A medida que transcurría el viaje me iba calmando al ver el paisaje y entre anta curva y tanta maniobra arriesgada opté por cerrar los ojos y orar. En el camino, cuando paramos me corrigieron y me avisaron que el pueblo se llamaba Calarcá y que debía bajarme en la carretera y tomar un taxi hacia el hotel. Llegamos al Gran Hotel Karlaka, y nos recibió la una preciosa conserje, que nos condujo a las habitaciones, unas cabañas de madera, me sirvió un dulce batido de frutas silvestres y me dormí la siesta.

5 de noviembre de 2005

Fuerza, Velocidad y Resistencia ante la Desventura

Fuerza, Velocidad y Resistencia ante la Desventura Los hombrecitos no lloran. Aguanta, aguanta. Macho, macho. Más Rápido, vas muy lento. No tienes temple, no aguantas nada. Maricón. Flojo. Lerdo. Miles de veces escuchamos adjetivos peyorativos, juicios de valor y críticas muy poco constructivas que se avocan a pedir un cambio de actitud tanto en la parte física como en la mental. La exigencia de otro talante de cara al dolor, al trabajo y a la dificultad es totalmente legítima y necesaria pero siempre con una dosis de tacto y de oportunidad. En muchos casos en lugar de motivar a la persona se consigue lo opuesto: el axioma del fracaso. El triduo sacro sobre el que se cimienta el Atletismo y la mayoría de los deportes de exigencia física, es el constituido por la velocidad, la resistencia y la fuerza. Para llegar a un óptimo aprovechamiento de las facultades físicas, debemos potenciar cuidadosamente estas 3 áreas y complementarlas mutuamente. Así, la fuerza suele trabajarse con ejercicios de pesas o con los comunes multisaltos. La velocidad se busca transfiriendo esta fuerza mediante ejercicios de explosividad para alcanzar ese punto último de intensidad y por último, la resistencia será la encargada de mantener un ritmo sostenido, ya sea en carreras, saltos o lanzamientos, de forma que nuestro ejercicio pueda ser más prolongado y en el que no perdamos la técnica. Entonces, extrapolando esto al campo mental, quiero notar la importancia que se debería asignar a estas áreas. En la mayoría de los casos la diferencia entre el campeón y el resto, entre el trabajador profesional y el aficionado. La velocidad no sólo determinará el ganador de la carrera, sino que será fundamental para la toma de decisiones, en todo ámbito, y en todo momento, a las que se enfrenta nuestro cerebro. Esta agilidad mental no deberá descuidar la profundidad de tales disposiciones. La resistencia por su parte, será la garantía de nuestra avidez en la búsqueda del desenlace de nuestras decisiones. Por último completando la idea, advirtamos que la fuerza logrará que soportemos nuestro peso corporal, además del peso que vamos yuxtaponiendo en el camino. Ahora bien, existe el entrenamiento visible a pie de pista, pero la base sobre la que se instituye toda la estructura del individuo tiene en su raíz, además del ámbito cognitivo (técnica y entrenamiento), en el ámbito emocional y por lo tanto irracional que es el que se suele mirar menos, perdiendo la posibilidad no sólo de que nuestro cerebro ordene segregar más adrenalina, sino de tener una vida más plena y estable. Vayamos pues al terreno de la praxis, y para esto quiero citar tres ejemplos que son los que me han llevado a concebir este artículo. Modelos de gente que ha sido capaz de utilizar de forma admirable las capacidades de la fuerza, resistencia y velocidad emocional en sus relaciones personales enfrentando a sus seres queridos con la muerte. En primer lugar, señalaré al campeón Olímpico de fondo, Kenenisa Bekele, que perdió este año a su joven novia en las pistas atléticas. En segundo lugar Mauricio Prudencio, mejor nadador boliviano de siempre, que perdió a su padre a raíz d una desconocida y fatal enfermedad. En tercer lugar, en los días pasados hemos presenciado el trágico siniestro de un avión peruano en la localidad de Pucallpa, en el que iba el padre de la recordista y campeona nacional de ese país, Patricia Riesco, portento de fuerza, resistencia y velocidad. En este punto me detengo. Es el momento ideal, en el que podemos copiar las recetas que siempre buscamos a la hora de encontrar la fórmula del “campeón”. Pues sí, como profieren estos ejemplos, la fuerza, la resistencia y la velocidad son condiciones necesarias para llegar a lo alto, no solo en el fondo, en la natación o en las carreras de vallas, sino en la vida misma. No obstante esta fortaleza no significa insensibilidad, rigidez o indiferencia, más bien, será la grandeza y dignidad de sostenerse, nutrirse y abrazarse a la dificultad para vencerla, con la misma garra que habitualmente demuestran estos tres briosos deportistas en los estadios. Entonces, cuando nuestra visión se empañe y sintamos miedo, cuando nos sintamos desvalidos o abandonados, veamos a estos luchadores (en el sentido estricto de la palabra), su forma de afrontar las tragedias con entereza y gallardía, y emulemos su aplomo, su valentía, su tesón y su… velocidad, su resistencia y su fuerza. Fadrique Iglesias 2005 Artículo publicado en la revista Atletismo Peruano.

Modelos Sociales

Modelos Sociales Desde pequeño fui a los estadios de fútbol a ver a mi querido Wilster, fui a los Bolivarianos del 93 a ver a Totoño Pavisic y cia., fui a la Dimabol a ver a Eliberto Lema, fui a la Davis a ver a Rodrigo Navarro, a la Media Maratón de Mayo a ver a Poli Calizaya, fui al circuito Bolivia a ver a Armin Franulic, fui al Capriles para ver correr a Jacky y Niusha, vi en periódicos a Genaro Agostopa…y vibraba con todos ellos, me sentía identificado, sobre todo con el “rojo”, pertenecía a ellos y ellos me pertenecían a mí. Cuando ganaban, ganaba yo, y cuando perdían me daba vergüenza ir a clases para aguantar la mofa del curso. Como todo niño, soñaba con alcanzar algún día las gestas que les hicieron famosos, alcanzar su perseverancia, su prestigio social, su tenacidad, su orgullo, su liderazgo. Entonces los tomé como ejemplo. Poco a poco fui tomando también como ejemplo a otros grandes como Hugo Sánchez, Jordan, Indurain o Sampras, viéndoles en la tele. Poco a poco fui llenando mi habitación de póster suyos, de firmas comerciales, de revistas norteamericanas, de propagandas de películas, de zapatillas con su nombre… hasta que llegué a sustituir por completo mis antiguos ídolos por estos últimos, consiguiendo incluso despreciarlos y sentirme avergonzado cuando yo comentaba el partido del Capriles y mi compañero me ofuscaba con sus míticas historias en la Bombonera, alegando que si yo disfrutaba con el Wilster era porque no tenía “mundo” y no conocía el “verdadero” fútbol. Así pasé a engrosar las filas del nada despreciable grupo de “alienados culturales” que en lugar de asignar pesos y lugares, comparan papas con cebollas. Este grueso grupo no ha podido acomodarse a las realidades sociales y de contexto cultural en que vivimos. No nos hemos podido dar cuenta de que necesitamos nuestros propios modelos, que representen nuestra identidad, nuestra cultura, nuestra lengua, nuestra idiosincrasia, nuestro momento. En las sociedades se tiende a la búsqueda de modelos y de normas sociales. Se analiza la historia, no para quedarse en el pasado sino para ir al futuro; se lo hace para facilitar el andar diario y aprender de experiencias tanto positivas como negativas y así no volver a “tropezar con la misma piedra”. De esta forma, con una educación planificada y cimentada en base a modelos sociales atractivos y ejemplificadores se hará más loable y visible el desarrollo personal humano, de forma que su asimilación sea menos traumática y más constructiva. No sólo debemos enseñar a nuestros niños a recordar, conocer y admirar a militares heroicos y patricios, que pudieron haberlo sido o que tal vez sólo supieron empuñar un fusil, que hasta la fecha dominan los nombres de calles y avenidas; enseñemos más bien, que también es meritorio ser un poeta que empuñe un bolígrafo o un tenista que empuñe su raqueta. Algún alcalde dijo con acierto: “las obras entran por los ojos”, pues qué mejor obrero palmario que el deportista o el artista. Por lo tanto pongo punto y final a este artículo y me voy a vestir para llevar a mis sobrinas al fútbol para ir educándolas desde chiquitas y que vayan vestidas de rojo… no vaya ser que se me haga tarde y me las malcríe mi cuñado vistiéndolas de celeste. Fadrique Iglesias Mendizábal 2005. Artículo publicado en las cartas al director, en el diario Los Tiempos

4 de noviembre de 2005

Lo que cuesta y lo que no

Lo que cuesta y lo que no Desde pequeños nos venden la idea de que las súper estrellas deportivas son de otra galaxia, nos obligan a creer que son inalcanzables, de que tienen que apellidarse Johnson, Kipchoge o Da Souza, que tienen que llevar la última tecnología en zapatillas y que tienen que entrenar en majestuosos Centros de Alto Rendimiento. ¡Mentira! La verdad está en que para llegar a la élite son más determinantes otros factores. Está claro que la tecnología en Zapatillas, los Centros de entrenamiento y sobre todo la ayuda médica ayudan, y mucho, pero en niveles muy altos. En un nivel medio como el Sudamericano o Boliviariano todavía se puede llegar a una cota aceptable sin estos factores. Pregúntenle si no a Niusha Mansilla. Como decía mi amigo e impulsor del deporte cruceño, José Quintanilla, primero agotemos los recursos que no cuestan dinero. Es decir que para motivar a un niño a entrenar no se necesita mucho, fundamentalmente ganas e iniciativas. En cuanto a mi caso particular, llevo 4 años entrenando en España. Sería tonto comparar el dinero invertido respecto a Bolivia, pero lo que sí se puede hacer es emular iniciativas que no cuestan. Por ejemplo, organizar carreras populares para incentivar a los habitantes de una población a que participen, no competitivamente sino como una actividad lúdica; a la vez convocas a los niños de colegio para que participen. Una vez ahí, reunido todo ese marco humano, con algún premio citas a los deportistas de élite. Resultado: Satisfaces a los tres niveles básicos a los que va orientado el deporte: 1. Recreación 2. Educación 3. Profesionalidad. Para hacer un análisis de las falencias con las que contamos, no señalemos primero a las fallas de infraestructura, por lo menos no al principio, sino a las fallas estructurales. La más notoria es la inconsistencia e ineptitud gubernamental a la hora de brindar apoyo concreto y directo a la promoción del deporte. En el caso del atletismo que me ha tocado vivir de cerca, el señor Viceministro de Deportes, elude continuada y sistemáticamente sus responsabilidades, como por ejemplo el impago de viajes, inexistencia de iniciativas para el estímulo de los deportistas, impago de becas de gestiones anteriores, la negación a una comunicación y diálogo con deportistas de élite, ningún reconocimiento público a la labor de éstos, además del abandono y falta de ayuda. En mi estadía en España, he entrenado con un grupo de élite, donde destacaba Isaac Viciosa, uno de los grandes atletas de la historia de este país y de Europa, siendo campeón y recordista continental. Pues él no entrenaba con grandes recursos tecnológicos o en pistas modernísimas. Sino que lo hacía en el bosque, en un camino de tierra, en una calle empedrada en pendiente, en el monte, y en una pista muy similar a la de Sucre o Cochabamba. ¿Cuál es entonces la razón que llevó a Isaac a ser campeón? No hay una sola, son varios factores combinados, pero destacan algunas. La más visible es la capacidad de sufrimiento, de voluntad de trabajo y la constancia para entrenar (educación). Otra es la planificación de su entrenamiento (otra vez educación). Otra de las razones era la satisfacción cubierta de sus necesidades fisiológicas; es decir, amén de sus grandes emolumentos provenientes de importantes clubes, empresas privadas y firmas comerciales deportivas, Isaac cuenta con la posibilidad de asistencia a comedores, la concesión de un monto económico asignado a dentista y medicinas, a fisioterapeutas y un plantel médico en general. (Aquí sí se trata de infraestructuras, pero sí existen en nuestro país) También contaba con un marco de reglas claras: si hacía determinada marca, asistía al campeonato planificado y recibía la beca dineraria previamente asignada: se deja poco campo a la improvisación y a los ardides. Entonces, digo yo inocentemente, qué pasa con las iniciativas que “no cuestan”, ¿es que no se puede solicitar un donativo o la compra de complementos vitamínicos o proteínas?. ¿Es que no se puede hacer contactos institucionales con firmas deportivas nacionales o internacionales?. ¿Es que no se pueden transmitir los campeonatos nacionales e internacionales en el canal de tv del Estado?. ¿Es que no se puede hacer un acto de reconocimiento a atletas y entrenadores de élite con el Presidente de la República?. El gran problema es que para esto hay que pensar y si dedicas horas a pensar en atletismo, ya no las dedicas a los negocios personales, entonces ya no sale a cuenta y lo de ser autoridad estatal… ¡sí cuesta!. Fadrique Iglesias Mendizábal 2005. Artículo publicado en el semanario Los Tiempos USA

Raza de Bronce

Raza de Bronce Cuando vemos un bonito gol, cuando nos enteramos de una marca atlética impresionante, cuando vemos victorias épicas, a veces nos preguntamos, por qué en Bolivia no ocurren. Una justificación a la que se recurre normalmente es el alegato racial. Somos una raza inferior… es que en Kenia hay negros, es que en Marruecos corren desde niños, es que en la ex URSS los seleccionan desde pequeños, es que en EEUU los manipulan genéticamente… Somos capaces de hacer construcciones teóricas para justificar nuestra mediocridad. Pero, si nos vamos a lo estrictamente racial, en la América india, estamos estrechamente relacionados y derivamos de idénticas tribus madres como las Toltecas, amén del profundo mestizaje que hemos sufrido de importantes inmigraciones europeas, judías, otras descendientes de árabes y hasta asiáticas. En resumen, no creo que genéticamente seamos muy distintos a los habitantes de las zonas altas de México, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. En este artículo no haré referencia al colectivo afroamericano de Norte, Centro y Sudamérica puesto que en Bolivia son una muy pequeña minoría. Partiendo entonces de la absurda suposición de que somos una raza inferior, cómo se explica que existan grandes campeones de atletismo como Jefferson Pérez (campeón olímpico ecuatoriano de 20km marcha), Ana Guevara (campeona mundial de 400m, mexicana), Arturo Barrios (recordista mundial de 10km en ruta, mexicano), Alejandro Cárdenas (subcampeón mundial de 400m, mexicano), Nestor Nieves (campeón panamericano de 3000 con obstáculos, venezolano) y un largo etcétera de atletas mestizos y descendientes de ricas mezclas de pueblos amerindios y criollos asentados en América. Entonces, ¿es tan relevante la raza como se dice?; responderé primero admitiendo que existen estudios, con mayor o menor rigor científico, que defienden la teoría que los atletas de África oriental, concretamente las poblaciones situadas entre Kenia, Etiopía y Eritrea, tienen una masa ósea más ligera, y una musculatura potente y oxigenable. Pero insisto en cuestionar que estas teorías no consideran las demás razones que hacen a un deportista campeón, que son el trabajo diario, la organización, la disciplina, el deseo de subsistencia y superación y otras muchas variables. Además, a la hora de la competición notaremos que no siempre gana el que llega más en forma, a veces gana el que pudo controlar más sus emociones, el que pudo dominar sus nervios, el que aprovechó mejor sus oportunidades y las debilidades de los oponentes. En fin, esa es la riqueza de la competición, que se ilustra de forma más bonita en los juegos olímpicos, que son la cita en la que realmente se demuestra quienes son los grandes, es cuando se separan a los hombres de los niños. En los resultados de los juegos de Atenas podemos ver que los 46 campeones de las pruebas atléticas, corresponden a 23 nacionalidades diferentes, de países con ubicaciones geográficas dispares, composiciones raciales amplias y de capacidades económicas muy dispersas. Y es que cualquier hijo de vecino podría llegar a ser deportista de élite si aprovecha correctamente las variables que ya mencionamos, unidas a la calidad individual y, claro está, a la suerte. Al final de cuentas en los Juegos Olímpicos, todos tienen 2 ojos, una boca, dos manos, y dos piernas. Creo que la diferencia por tanto estaría en la magnitud de la fuerza de un órgano que algunos tienen más desarrollado, por lo menos en cuanto a las ganas y al orgullo: el corazón. Fadrique Iglesias Mendizábal 2005. Artículo publicado en el semanario Los Tiempos USA

19 de agosto de 2005

Desde Viking-land, Helsinki

Agosto, 2005 Queridos y queridas... siento escribir recien a estas alturas y sin acentos pero las circunstancias obligan. Para seguir con la racha de curiosidades que me suelen pasar, la primera fue que me perdieron la maleta. Al no tener ropa limpia para vestir, no pude acudir a la sala de internet a escribirles puesto que en los 6 dias que llevo solo he cambiado una vez de calcetines, dos de calzoncillos y otra de camiseta. El aroma desprendio por mi cuerpo, ya en pleno estado de descomposicion no paso desapercibido cuando transitaba por las cercanias del patrocinador oficial de ropa del campeonato... la japonesa Mizuno. Esta todavia poco conocida firma, en nuestro medio se ha concentrado desde hace algunos anyos para penetrar en el mercado occidental. Por esta razon el gerente de ventas inmediatamente se fijo en mi, al sentir mi llamativo perfume natural y ver mi cabeza asomando por la vitrina, ya que cuando veo aglomeraciones siempre me acerco a ver si regalan algo. Creo que ese es el legado que dejo en mi las duras y pasadas epocas de las inflaciones. El caso fue que me pregunto si buscaba algo en especial. Yo le dije que algunas revistas de calatas para asi poder taparme por la noche, puesto que mi maleta aun no llegaba, ya que Lufthansa me la mando a Madagascar, confundiendome con el Rey Fahr Dijk Quel, que suena parecido a Fadrique. Fue por esta coyuntura que me dijo que volviese con el entrernador de Bolivia y la competidora Irusta. Ni corto no perezoso hice gala de mis dotes chasquis y fui corriendo a convocar a mi ayllu. Cuando les comente la posibilidad, ellos se encontraban tomando una ducha (separados), pero alcanzaron a ponerse una toalla y salir en chanclas. Una vez llegados a la oficina nipon, el gerente de ventas nos examino de arriba a abajo, dandonos al principio solo una gorra. A medida que transcurrian los minutos y las gotas de sudor fluian, continuaba sacando regalitos, entre ellos alguna polera, buzo, y de yapa me dio un desodorante. !que buenos son nuestros colegas japoneses!. Al enterarse del hecho, los deportistas peruanos se acercaron al kiosko, pero lamentablemente no recibieron mas que un llavero ya que los orientales aun guerdan con celo el honor de su hijo predilecto Fujimori. Gracias a Dios el resto de los dias transcurrieron de forma normal. En la inauguracion, las ganas de descansar de Irusta hicieron que yo lleve la bandera en el desfile, recordando el baile de la Tarqueada que interpretamos con Jose y Prude en Atenas. Como ya es tradicion el companero chileno trato de copiar mi pintoresca danza, pero basto una mirada para amedrentar al fornido competidor austral que dada su prueba (lanzamiento de peso) debia evitar toda confrontacion fisica innecesaria. El chiste de la ceremonia inaugural consistia en una piramide que hacia las veces de maquina del tiempo, que llego transportada desde el cielo, y desde la cual salian figuras atleticas de campeonatos pasados. Yo atento esperaba el arribo de nuestro Vikingo Maladot, o por lo menos otros fornidos deportistas nacionales como Chichi Romero o de Tucho Antelo. Al ver mi desazon, el presidente de nuestra Federacion de Atletismo, Marco Luque, me explico que solo se trataba de atletas. Cosa que me costo entender ya que en Bolivia unicamente en los deportivos salen futbolistas, por lo que reduje mi capacidad de comprension deportiva al unidimensional deporte de la pelota. Entre estos ilustres desfilaron Seb Coe, Sergei Bubka, Michael Johnson, Carl Lewis y otros. El resto de los dias me he dedicado a entrenar, a comer y a pasear por los lagos finlandeses. Helsinki se parece a la antigua Cochabamba, por lo que relata mi abuela, que cometia sus picardias juveniles en las lagunas de Cona-Cona, Alalay, Angostura, Wara-Wara y Cuellar. La pequena diferencia estriba en que los cocales en estas frias zonas se encuentran ocultos detras de los bosques y debajo de la nieve, por esta razon la Primera Ministra no es descubierta ni puesta en tela de juicio como nuestro admirado Evo. otro parecido con Bolivia, es que aca en la zona otriental finesa, todos son rubios y hablan ingles. Esta similaridad no la he corroborado ya que nunca he estado en las provincias del oriente boliviano, pero gracias a que me ilustro leyendo la social-life camba me entero de la diversidad que nuestro rico pais posee. En cuanto a la competicion, sigo esperando ansiosamente, el dia 11 sera mi afrenta con el mundo. Espero llegar en buenas condiciones para mejorar la marca. No esperen que pase de ronda. Esto no es pesimismo. Es realidad. Tampoco es raza, ni dinero, solo que en otros sitios tienen a 20 fadriques de los que salen 5 medianos y de esos 5 uno bueno. Bueno muchach@s, gracias por el tiempo. de momento va un beso mojado como las lluviosas tierras escandinavas. Por ahora es todo pero volvere para relatar la carrera y mi viaje a Estonia posterior. su amigo Fadrique

6 de julio de 2005

Arepas con queso, desde el Sudamericano de Cali

Julio 2005 Como ya casi es una tradición en mis competiciones deportivas volví a tener problemas gastronómicos´, menos mal que esta vez no gástricos como en Atenas, que se volvió aTENSAS por lo tenso que estaba mi intestino delgado, viaje en que tuve que hidratarme con suero ya que solté todo lo sólido y lo líquido que tenía mi cuerpo aquiella vez. En esa oportunidad el suero fue suficiente para reanimarme. Ahora el problema no es carne podrida, sino la falta de alimentos. No es una queja a la Federación, ni mucho menos, sino a la línea Taca, que aunque tampoco son culpables de su política de abaratar costos, me sorprendió al informar que el paquete de comida tenía un costo de 5 dólOres americanos, por lo que procedí a expulsar a pellizcos a la guapa azafata sin dejarla terminar el discurso que preparó para los tacaños como yo. Esta parte final del discurso exponía que para los de codo apretado había panecillos de pan sin levadura, pero con un poquito de azúcar, lo que hubiese sido suficiente para evitar el riesgo de lipotimia al que me sometí. La figura contada ocurrió en el vuelo La Paz-Lima. No obstante previemente llegué desde Cochabamba en un vuelo de urgencia para dormir esa noche en el hotel El Quirquincho Calentito. La mentira fue desde el comienzo porque no sé si habían quirquinchos, pero estoy absolutamente seguro que no calentitos, a lo que le siguió lo de "hotel", ya que más parecía un Motel por sus gráficos eróticos en las cabeceras. Sin más rarezas me despertó de un agudo chillido la cholita Asunta, assistant-manager del hotel, amenazándome con que si quisiera duchearme tenía que pasar por caja y hacer el ingreso de Bs 5, por lo que procedí identicamente que en Lima con un rotundo NO. Una vez en el alto nos embarcamos en la nave y me encontré con la ilustre presencia de uno de las grandes figuras literarias del país, el Sr. Carlos Mesa Gisbert. Eso sí, en el vuelo no iban muchos políticos ilustres. Actuando de acuerdo a mis comunes costumbres fetiches le pedí al ciudadano una foto, a la que accedió con gusto. Mostró sus dientes y una sonrisa de caballero con pensión vitalicia. En el tramo de Lima a Bogotá, aproveché los 2 minutos libres que otorgaba la conexión para hacer una parada técnica en Dunkin Donuts y adquirir el preciado alimento. Luego seguimos en la aerolinea Avianca hasta llegar al destino final: Cali. Nada más llegar nos sorprendió un cartel... ese cartel era en Cali... pero no era el Cartel de Cali, sino un cartel que decía Bienvenidos al Campeonato Suramericano de Atletismo... no obstante seguí las recomendaciones de mi abuela Gringa de tener cuidado con los carteles en Cali, Bogotá y Medellín. Después de instalarnos en el Hotel, los integrantes del Equipo Nacional nos dispusimos a salir de cacería...de comida. Fuimos a la llamada Zona Rosa, lugar cargado de bares y kioscos de comida. Procedimos a ordenar una riquísima arepa de queso con un deliciioso licuado de guanábana y quedamos satisfechos los cinco. Las carreras comienzan pasado mañana, para mi el sábado a las 8.15 pm hora de Colombia. Seguiré en contacto.