14 de noviembre de 2005

Lunes Todos Los Días

Lunes todos los días Uno de los males que fatiga nuestro deporte local (y también nacional) es el hecho de que esta infrautilizado. A la hora de conformar un equipo departamental de cualquier deporte, se recurre solamente a la provincia de Cercado. Esto puede parecer una obviedad pero en realidad es una fuga de recursos que no podemos permitirnos si queremos, como cochabambinos, seguir abasteciéndonos de campeones nacionales. En los últimos tiempos se ha trillado mucho con el tema autonómico y regional, aferrándonos al miedo a una desintegración. Miremos pues el lado positivo, de crear una sana competitividad que favorezca el progreso tanto en oriente como occidente. En el caso de un análisis de amenazas y oportunidades, entre las primeras podemos ver limitaciones en cuanto a recursos económicos, y entre las segundas un amplio capital humano que todavía no ha desarrollado todo su potencial. De esto quiero hablar. De las más de ochenta provincias que hay en nuestro país, para conformar selecciones nacionales de atletismo, normalmente se recurre a atletas que provenientes de 6 o 7 provincias (Murillo, Cercado Cochabamba, Cercado Oruro, Andrés Ibáñez, Oropeza…) y se olvida al resto. Es cierto que el momento más idóneo para acordarnos del resto de provincias no es cuando se hace la lista, sino al momento de planificar las directrices orientadas hacia cambios estructurales del sistema educativo y deportivo. Por otra parte, dentro de los mismos núcleos urbanos poderosos (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz) existen desigualdades asombrosas en la estratificación social que repercuten en el rendimiento deportivo. No es lo mismo pertenecer a una familia con posibilidades de equipamiento deportivo, que costeen viajes, que den seguridad económica y estabilidad en el hogar, que a una estirpe descalabrada. Según el nivel de renta familiar también se podrá acceder a un deporte o a otro. En el caso del atletismo, parece ser un deporte más igualitario, donde la capacidad económica no sería tan decisiva como en otros deportes como la hípica o el golf. ¡Pues no!. En el atletismo se marcan diferencias, que ocasionan desventajas a los más inocentes de todos: los propios chicos desfavorecidos. En un deporte de fuerte gasto energético y muscular (también nos podemos referir al ciclismo, natación, etc.) la ingesta balanceada de minerales, proteínas, hierro, hidratos de carbono, vitaminas y demás “combustibles” se convierte en un factor clave. Imagínese usted la diferencia de conducir un auto con gasolina premium a hacerlo con uno a gasolina mezclada con agua y carbón… tal vez el coche ni siquiera andaría. Cuando entrenaba en Cochabamba lo noté alguna vez. Gracias a dios yo no he tenido problemas por falta de alimentos en casa, por lo que siempre he tenido una dieta más o menos balanceada (o era lo que mi madre pretendía). Cuando llegaba el lunes, y me encontraba con un compañero concreto, que no tenía las mismas posibilidades de alimentación, pero sí parecidas cualidades físicas, entrenábamos parecido, incluso él me dejaba atrás en varias fases del entrenamiento. El día miércoles, ya nos íbamos equilibrando y hacia el final de la práctica ya le ganaba. El día sábado, él ya quedaba atrás. En la competición por consiguiente, tras varios meses de entrenamientos regulares, los resultados eran más o menos predecibles: no necesariamente ganaba el mejor, sino el mejor entrenado, por consiguiente el mejor alimentado. He mencionado un factor, muy visible, pero existen muchas más variables que ayudan a incrementar el rendimiento deportivo, como el acceso a instalaciones: mi compañero tardaba todos los días 40 minutos en llegar pedaleando en su bici Caloi desde El Paso. Mi compañero llevaba usando las mismas zapatillas parchadas desde hacía 4 años, lo que le ocasionaba molestias en la rodilla por el desgaste de la suela. Mi compañero no podía ir regularmente al dentista, por lo que tenía pequeñas infecciones que luego desembocaban en microroturas musculares. Mi compañero trabajaba en un aserradero 8 horas al día y dormía 5. Además mi compañero no tuvo acceso a estímulos que influyen en la conducta que se reciben en la infancia, como los que desembocan en una mayor autoconfianza, mayor seguridad, capacidad de liderazgo y autodeterminación. Quiero invitarles, amables lectores a pensar qué hubiese pasado si mi compañero entrenaba todos los días como aquellos lunes, ¿y si además niveláramos todas esas carencias que he mencionado? ¿Serían los mismos de ahora los “supercampeones nacionales”?. Dejemos volar nuestra imaginación, e imaginemos también a las autoridades nacionales, esos “padres de la patria” repartir las posibilidades entre los “hijos” más desfavorecidos… uuuuuyyy, ¡mejor no!, a lo mejor a mí también me quitan la pega… ¡así mediocres nomás estamos bien!. Fadrique Iglesias 2005.

4 comentarios:

agüita fresca dijo...

lindo encontrarte che !!

vero dijo...

que vueltas da la vida, no fadrique??? mira que venirnos a encontrar en este espacio despues de haber vivido tantos años en la misma ciudad!!!

eres bienvenido en mi espacio,

saludos

flacazul dijo...

ey, buena cosa tu blog che!

bienvenido.

te seguiremos leyendo.
a.

APS dijo...

Dique, gracias por mostrarnos que la impotencia que sentimos muchos ante las grandes injusticias y desigualdades producto de nuestra propia idiosincracia y apatía histórica, se puede canalizar en análisis, propuestas e ideas creativas de manera tan inteligente y práctica como tú lo haces. Ojalá se nos despierten los sentidos y entendamos quienes somos y adonde vamos.
Alvaro Padilla.