20 de diciembre de 2005

Ping Pong: Evo te amo, Evo te odio

Hace un tiempito tuve unas cartas de ida y venida con mi amigo Ignacio “Nacho” Navarro. Este partido de ping pong con emails comenzó cuando volví de ver en el cine los Diarios del Che, que como película me encantó, como viaje visual y como acercamiento a lo que Ernesto Guevara tenía en la cabeza antes de decidirse por su Revolución. En nuestras conversaciones tratamos temas de sentido común relacionados con nuestra vida, y de paso con algo de economía y sociedad. Charlamos acerca del ten zarandeado neoliberalismo, del mercado, de la economía informal y la migración (temas que el controla más por sus estudios doctorales). Pues resulta que no contesté todavía el último email que me mandó ya que jugando con el sentido común sigo mareado a raíz de las cosas que hablamos. No fueron tantas ni tan complejas, pero desde la esencia de la conversación me di cuenta que en política no hay razones y verdades absolutas. Muchas noches me quedo pensando y cada vez mi discurso mental se va modificando y adquiriendo sombreados y matices. Y ahora, después del boom del domingo, me convenzo de que la solución no es dicotómica. El chiste está en entender que no existe ni el blanco ni el negro. El subterfugio pasa por no ver a don Evo como un salvador, y tampoco como un tirano. Simplemente como lo que es de momento: un líder aymara que llega a ser Presidente de todos los bolivianos y que en el camino a la silla, logra que se sientan representados. Ahora, con esto no digo que ciertos planteamientos, que a lo largo de su vida política le han caracterizado, sean modélicos y éticos, ni mucho menos. Tampoco pienso que, si de verdad se atreve a imitar el modelo venezolano, saquemos algo positivo. Ese modelo es tremendamente populista y poco a poco se va volviendo totalitario. La prueba está en que luego de seis años, la economía de ese país no ha crecido, y la pobreza no se ha reducido un ápice y que, de libertad política no pueden estar precisamente satisfechos. No se si entendí realmente lo que Nacho me quiso transmitir, en realidad no hablamos de Evo ni de Venezuela, pero el éxito ya ha sido pensar un poco y sacar conclusiones propias. Algunas de ellas: El mercado no es el culpable de nuestros males, él sólo asigna precios. Que el Estado financie e indique la necesidad de una empresa para satisfacer cierto rubro o necesidad, no implica que sea el indicado para manejarla No existen salvadores. Sin empleo, o con uno precario no hay paz social. Sin paz social NADIE progresa. El terrorismo es culpa de casi todos. Las revoluciones son positivas. Las revoluciones no tienen porqué ser sangrientas. El conflicto en sí no tiene que ser visto como algo negativo. La no resolución de los conflictos es algo negativo. La lucha anticorrupción empieza y termina en uno mismo. No perder de vista el derecho a la dignidad de las personas. Otra conclusión que saqué lamentablemente fue que de los 1927 emails que recibo cada mes, 1450 son publicidad pornográfica, 233 son chistes idiotas, 76 son saludos de amigos y familiares (me encantan) y uno o ninguno son charlas que hacen que mi cerebro salga de su ostracismo. Menos mal, si no, no tendría tiempo para ver al Wilster o para dormir la siesta. Por ahora lo prefiero así.

2 comentarios:

[i] dijo...

Dique: me gustó lo que pusiste de "Las revoluciones son positivas.
Las revoluciones no tienen porqué ser sangrientas. La lucha anticorrupción empieza y termina en uno mismo. No perder de vista el derecho a la dignidad de las personas."
y me gustó porque cuando era medio adolescente no entendia porque la mayor parte de mis compañeros aclamaba al Che Guevara y yo no veia nada en él... siempre me prgunté porque no creía en él hasta que encontré un libro que me gustó mucho "EL EVANGELIO DE LA VIRGEN MARIA"... aunque no es un libro precisamente doctrinal deja muy en claro que Jesús era revolucionario y que su lucha estaba en cambiar las armas por abrazos y caricias, y las guerras por amor al projimo, sea blanco,negro, mestizo, amarillo o colorado... y ese día entendi porque el Che no me gustaba... porque "las revoluciones no tienen porque ser sangrientas".. y los verdaderos cambios son los que nacen de la paz y de la empatía con el otro, de sintonizarte en su frecuencia. Por eso tampoco creo en Evo, porque su discurso no es de unidad entre la diversidad boliviana, sino de reivindicación de los originarios en contra de los blancoides oligarcas y su forma de llegar hasta ahi no es precisamente la paz y el amor.

Dique dijo...

Creo que todos los humanos tienen cosas positivas y negativas. Lo que algunos admiran del Che no necesariamente era su lucha armada, sino su tenacidad a la hora de pelear por los ideales. Esto sin embargo corre el peligro de volverse obstinamiento. Espero que el peridodo de Evo traiga progresos. En este momento no quiero augurar una catastrofe ni una salida definitiva de la pobreza. Simplemente queda esperar y de momento trabajar. Un saludo.