12 de diciembre de 2005

Yo no trabajo, el Viceministro sí

Ya he intentado escribir en otro artículo, de forma más ordenada y clara, ciertos aspectos de la profesionalización del deporte. Muchos pensadores han tratado de definir el trabajo a lo largo de la historia de la humanidad, no voy a tratar de hacer yo una definición. Además, para proteger a los trabajadores, en muchos países se han escrito códigos y leyes en los que se regula el trabajo. En nuestro país contamos con la Ley del Trabajo por ejemplo y en España con el Estatuto de los Trabajadores. Otras fuentes del derecho son los Convenios Colectivos, fruto de la negociación colectiva entre los actores interesados (empresarios y trabajadores). Algunos sociólogos han definido el trabajo como la mercancía que puede vender un trabajador a cambio de un salario, y que consiste en la promesa de prestación de una tarea. Se ha discutido mucho sobre si un trabajo lo es sólo si es remunerado. El Derecho del Trabajo que mencionábamos se ocupa fundamentalmente de un campo del trabajo y de los trabajadores, y las cuatro condiciones que nombro a continuación son taxativas para su desarrollo: los trabajadores por cuenta ajena, los dependientes, los que se encuentran en libertad, y, otra vez, los remunerados. No obstante estas no son las únicas formas de trabajo, es más, es sólo una pequeña porción. Miles de economistas han gastado muchas páginas sobre esto a la hora de configurar el PIB, ya que el trabajo no remunerado existe. Si no, díganselo a mi abuela, que se ha pasado muchos años de su vida atendiendo las labores domésticas de su casa, y no es contabilizada. Me pegaría con la cacerola si le digo que técnicamente no ha trabajado durante los 92 años de su vida, más aún cuando pudo ser la más trabajadora de la casa. El punto está en que, si yo no genero valor económico, en que si no estoy inscrito en el régimen correspondiente o en la seguridad social, no trabajo. ¿Qué chistosa ocurrencia no?. Si seguimos con esta elemental secuencia, Van Gogh se pasó décadas inactivo, porque su arte casi no generaba dinero, o Platón, se tiró toda la vida pensando pero “económicamente ocioso”, o mejor dicho economicistamente ocioso (valga la palabra inventada). Es así como piensa un grueso grupo de gente respecto del deporte. Y ciertamente tampoco tienen por qué pensar lo contrario, ya que cada persona pondera más ciertos oficios según sus propias medidas y valores. Pero, los que sí que están obligados a pensar de forma diferente son las autoridades deportivas nacionales, esos auténticos “profesionales del deporte”, dígase Viceministro, dígase presidente del Comité Olímpico o el cargo político que tenga competencias en este ramo. Es inconcebible que las autoridades den por supuesto que la plata les va a caer del cielo a los deportistas de alto rendimiento, ya no digo sólo para material deportivo, gastos de viajes, vitaminas, sino para la satisfacción de necesidades vitales básicas de dignidad como la comida diaria o el acceso a salud. Conozco a varios deportistas bolivianos que se dedican a tiempo parcial, y otros a tiempo completo al deporte, sacan resultados brillantes y no reciben ni un agradecimiento. Supongo que eso ya lo sabían. Lo que no sé si sabían es que por los Juegos Bolivarianos se prometió, y salió en prensa, un premio para los medallistas. Yo fui uno de ellos, y a pocos días del final de la gestión del actual Vice, no he recibido mi premio. De lo que deduzco que mis 300 dólares, cifra ridícula comparada con lo que dan el resto de países bolivarianos a sus atletas, se los guardará una de estas “autoridades”. Si multiplicamos 300 por 50 medallistas de bronce y 500 por 11 medallistas de plata, tenemos un total de más de 20 mil dólares americanos que “alguien” me ha robado a mí, y ¡a Usted!, porque con sus impuestos esos veintitantosmil dólares salen del tesoro general de la nación. Y esta es una pillada chiquita, ¿qué más habrá ahí dentro?; y además alarmante por semejante descuido (por no pensar en el descaro). Así será que Ecuador, país de raza, población, infraestructuras y PIB parecidos al nuestro, casi nos haya triplicado en medallas, y que seamos el único país de Sudamérica que no tiene (ni tendrá próximamente) medallas olímpicas. Con esto no digo que yo con más inversión las tendría, sino que ya no tendría que ser yo el mediocre que desfile en los Juegos Olímpicos. Espero que con esto alguien por lo menos se dé cuenta y valore el trabajo que algunos hacen, ya que el que cobra por ocuparse de esto no lo hace. Y no sólo las autoridades, sino alguno más que yo quisiera. Nos vemos en los Juegos de Pekín 2008.

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