5 de enero de 2006

El Café, El Pub, el Bar y la Chichería

Estos días navideños he llegado a una conclusión, que además ya venía gestando en mí desde hace tiempo y ojalá no le dé un ataque a mi madre cuando la vea. La conclusión es que los bares, pubs, cafés y chicherías son los caldos de cultivo para la formación de las relaciones humanas. Es cierto que con los excesos se pueden desvirtuar, debido a que pasan a ser, de lugar y motivo de encuentro social a lugar de desmanes. No obstante, no vamos a rechazar una brillante oportnidad por sus potenciales peligros. Estos días de año nuevo me los pasé de viaje en Irlanda, con mi cuate Bruno, y donde he podido apreciar parte de la magnitud de la fuerza que los pubs ejercen sobre la sociedad irlandesa, su eceonomía, su turismo y hasta su forma de expresión humanista y artística. Paseando por míticos bares como el Temple se respiraba el aire que otrora respiraban Joyce, Becket, Shaw o Wilde, al son de la música folk de los violines, bangios y arpas, te sumergías, Guinness mediante, en el aroma fraterno que estos ambientes ofrecen. Y el asunto que quiero resaltar es que si en Irlanda han escogido el formato de pub decorado rústicamente y de forma recargada, con muchísimo gusto, no tenemos que asumir que este es el único formato. En España por ejemplo podrás encontrar las tascas adornadas con botas de vino y patas de jamón iberíco, mientras que en París encontrarás los bistrós decorados de forma más típicamente bohemia. En realidad estos lugares no nos llamarán la atención sólo por su particular decoración, sino por la mística que se respira dentro. Así, en Bolivia deberíamos comenzar a adoptar, ciertas medidas de encuentros entre la familia, los amigos, y las personas de distintas edades, para compartir ideas de pensamiento, sentimientos, posturas políticas y religiosas y lo que a uno le salga del alma. Sólo con el diálogo y la discusión salen adelante grandes ideas, salen grandes negocios, grandes amistades y grandes ponencias. Aprovechemos la comunicación oral para juntarnos en un café, en una chichería, en la sala de la casa o en la plaza del barrio, para que una vez terminado el duro trabajo del día intercambiemos todo esto. Y no sólo pensemos los jóvenes en que llegue el viernes para ir a la disco a reventar nuestros oídos con música de supermercado. Estoy esperando mi siguiente visita a Cochabamba para ir al Barco, el Bar Comercio con mis cuates. ¡Salud!

7 comentarios:

fidelio dijo...

Haciendo uso de mi pasaporte cochala, me gustaria saber donde quedan esos bares!!!

flacazul dijo...

de acuerdo con vos dique.
y aguante el bar chop comercio!
es buenísimo tomarse unas chelitas ahí che! también están toto´s, el abc... muchos recuerdos de charlas inacabables y entretenidísimas cervezas, o al reves?...
un abrazo, y sigue disfrutando.
ale

Dique dijo...

Fidelio, hay miles de ellos, algunos los cita la Flacazul sabiamente, y siempre quedan el Exclusivo, Casablanca, el Café Bolívar, Soledad, Savarín, la Oriental y mil más.
Vamos a charlar más, donde sea.
Nos vemos en los bares.

Sheila dijo...

Dique,
me dio mucho gusto conocerte y darme cuenta que el mundo a veces da buenas vueltas y coincido no hay nada mejor que nuestros bares.
abrazos!

[i] dijo...

no creas... no es tan de moda como en Irlanda o España y con el nombre de bares tampoco los conocemos pero ofician de tales, al menos así como los propones tú y siguiendo un poco el corte de los barecillos madrileños... de esos donde te tomas una "caña"con sus "tapas"..... yo iba de cafe en cafe haciendo eso exactamente que propones... del Co-cafe al Casablanca, del Casablanca al ex Metropolis, de este al Brasilian, y del Brasilian al Buenos Aires... pasando también por el Dalí y a veces uno que está cerquita de la plaza principal.

agüita fresca dijo...

sin olvidar.. la plaza principal..

Dique dijo...

Por supuesto Imillita, ya tampoco L´ovella Negra, Champañería y sus changüiches y la Tetería Clandestina.