17 de abril de 2006

Planes De Pensiones: Arriba Las Manos

¿Qué sensación le invadiría a usted si hoy sale a la calle y al cruzar la esquina un encapuchado le asalta quitándole 500 dólares. Y si en 20 días le vuelve a ocurrir lo mismo. Y así, paulatinamente le va pasando lo mismo. Y el mes que no lo asaltan le choca un auto por detrás, siendo la culpa suya y el arreglo le cuesta 600 dólares. Y otro mes se entran ladrones a su oficina y se llevan su escritorio, su computadora y demás ajuares y mobiliario?. ¿Y si esta situación se repite mes a mes durante dos años y no tiene pinta de parar?, posiblemente pensaría en el suicidio, pensaría que las fuerzas del mal se han confabulado contra usted, sentiría rabia, impotencia. Algún sabio lo tomaría con entereza y paciencia. Otro más precipitado habría salido a la calle con una ametralladora para amedrentar a los posibles maleantes que acechan y que intentan su enésima fechoría. Otros acudirían a espiritistas, alguno a un guardaespaldas, y el que menos se encerraría en un cuarto con cinco candados y sin ventanas a esperar que el destino lo absorba. El sentido común actuará, demandando que una entidad nacional, es decir el Estado, se preocupe por la seguridad y los derechos civiles de este desafortunado personaje. Y con esto no digo que se encargue de alimentarlo o de mimarlo, simplemente de salvaguardar sus libertades y su espacio mínimo vital. Entonces, ¿qué pensaría usted si el Estado, en lugar de ser el guardián de estos derechos, además, es el asaltante, el que conduce el auto que le chocó, es el violador, el que le robó la billetera, el que consiguió las armas y el que finalmente apretó el gatillo?. Pues resulta que esta larga, aburrida y aparentemente irreal situación es el pan de cada día de miles de jubilados. Este colectivo de estafados, entre ellos mi padre, renuncia obligadamente, cada mes a su pensión de jubilación sin recibir otra explicación que existen otros miles esperando, "es que el trámite tarda un poco". Llevamos en estos atracos ya dos años y todavía no vemos mucha luz al final del túnel. Da rabia e impotencia ver como gente que ha aportado toda su vida al crecimiento del país con honrado trabajo, ahora son castigados por la institución a la que se entregaron en servicio: el Estado. Estas situaciones sólo aumentan el pesimismo, destruyen la cohesión social y alientan la corrupción. Ya vimos el año pasado al señor Picachuri inmolarse en el Congreso con unos cartucho de dinamita (con razón o sin ella). Esperemos que esta terrible corrupción se detenga cuanto antes, antes de que corra más sangre y de que peces muy gordos se sigan enriqueciendo a costa de los jubilados y de usted mismo, porque en realidad el Estado somos todos.

10 comentarios:

Sheikita dijo...

Hola Dique. tienes mucha razon con lo que dices que tratar de jubilarse es una tarea de titanes porque simplemente el estado no te quiere devolver lo que legalmente es tuyo como el caso de tu pa. Mi pa tb paso por las de cain para jubilarse y finalmente lo logro.La mejor de las suertes.

Dique dijo...

Qué bueno que estés esribiendo en tu blog, no sabía.
Es una vergüenza nacional, y el Gobierno no dice nada.
Un saludo

Sheikita dijo...

A veces las palabras, ideas, sentimientos buscan manera de salir afuera, las mias las escribo.
Realmente es una verguenza nacional que el mismo estado se convierta en ladron y te robe sin pena, lo peor es saber que para llegar al final del tunel tienes que coimear. En fin.

Sheikita dijo...
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[i] dijo...
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[i] dijo...

Jubilarse en Bolivia es francamente una tarea quijotesca, pero no imposible, es un papeleo muy burocrático y que hay que mirar bien antes de poner la horca o apretar el gatillo... mi papá, como el tuyo, sigue intentando jubilarse y nada y nada y nada y mes a mes... la misma historia. Ni con la hija trabajando en Dirección de Pensiones. El tema de la tramitación de pensiones es complicado. No solo es el Estado, la culpa también es de muchos jubilados que año tras año han cobrado sueldos dobles y triples, falsificado documentos, aumentado edades, en fin y que han hecho que la tramitación cada año se haga mas complicada.
Al final el estado le roba al pueblo y el pueblo, como buen hijo, aprendió también a robar al Estado.

Dique dijo...

Siento mucha rabia y no sé a quién acudir... ellos no se merecen esto.
PD: saben por qué o quién suprime los comentarios... les juro que no es censura... no sé si los suprime el que los escribe¿???

Almada dijo...

Respecto a lo de los comentarios suprimidos, efectivamente los puede borrar quien los ha escrito.

jorge angel dijo...

Comprendo plenamente lo que decís, después de las últimas elecciones aparecieron muchas variaciones al nombre de mi madre en la lista de jubilados (¿fraude electoral?) y le negaron su sueldito, ahora parece imposible recuperar este ingreso, es un desastre.

saludos

Dique dijo...

una pena ¿no?, hay que recomenzar con lo de las instituciones, y sobre todo con las personas, nos tenemos que reeducar.