26 de septiembre de 2006

Sergio, "18.-Valv.(piti)" y la Operación Puerto

Atentos a este blog los que gustan de ciclismo y los que no tanto. www.ciclismo2005.blogspot.com Una mañana que buscaba artículos relacionados con dopaje, tras la Operación Puerto, me topé con él. Sergio. Este blogger, no se sabe si es joven, viejo, Pérez o García, semana tras semana, nos ha acercado al ciclismo a los que estábamos alejados y ha demostrado que el aficionado no tiene por qué tragarse los cuentos oficiales de algunos medios o aburridas y neófitas críticas como suele pasar en nuestros medios locales bolivianos. El estilo de esta persona, ha logrado que me transforme en entusiasta seguidor del ciclismo (para mí el deporte más sacrificado) mediante divertidas, punzantes y agresivas críticas y desarrollos de lo que son las competiciones más importantes a nivel mundial. Es el perfecto ejemplo literario de que a veces, en un principio, la forma puede ser el gancho para llegar al fondo. Como a todo aficionado o fan, se le escapan sus favoritismos (Rasmussen o Freire) y sus odios (Balaverde o como él le llama "18.- Valv(piti)", código que aún no se desvela en los archivos de la policía y que según Sergio se trata del corredor murciano), pero eso precisamente es lo que transmite pasión. Es evidente: por ejemplo que en este blog se hable bien del Wilster y rara vez se reconozcan las cosas buenas (¿existen?) de Oriente, lo mismo con el Madrid y Barça. Eso es parte de lo romántico del deporte. Pero su mayor acierto es hablar sin pelos en la lengua acerca del tema tabú del depote: el dopaje y sus implicados. Por sus irónicas y acertadas críticas han pasado los sospechosos del equipo Kelme-Comunitat Valenciana, del Astaná-Wurth, de Discovery Channel; todo una gama de superdopados como él denomina. Y los tan sabidos médicos dopantes o "hemodruidas" que suele citar, como Eufemiano Fuentes, José Luis Merino y Jesús Losa entre otros. También suele arremeter contra los comprobados junkies como Roberto Heras o Floyd Landis que son capaces de ganar grandes vueltas "silvando". Para los que no hayan oído del tema, la Operación Puerto ha sido el más grande desmantelamiento de la historia del dopaje deportivo, ocurrido en España en mayo, con 200 deportistas implicados, entre ellos algunos de los mejores ciclistas de la década como Heras, Ullrich o Iván Basso. Por contra, le pediría que hable más de atletismo (tema que también controla) y del intocable Indurain. Que nos haga el favor a los del gremio atlético ya que no tenemos todavía un valiente que pueda hablar con conocimiento de causa. Si algún día lo conozco personalmente se lo reprocharé. Creo que, admás de que gente inteligente como esta persona o el investigador periodístico Carlos Arribas de El País, que denuncian brillantemente estas prácticas, se necesitan más acciones, tanto de la Justicia Deportiva, como de los equipos, de los atletas, de médicos y de los consumidores del deporte. Al fin y al cabo el producto va para ellos. Podemos comenzar por apreciar más el atletismo de fondo del estilo cross, donde no importa el cronómetro, tan venido a menos en Bolivia y dejar de sobrevalorar el todopoderoso récord, para valorar más la combatividad propia de las grandes citas (como son los JJ. Olímpicos) cosa que no eliminará el doping. Se necesitan políticas. De todos modos el debate ético y deportivo del dopaje (que me parece terriblemente inmoral) lo dejaré para sigiuentes artículos. Por ahora un ¡salud! por estos periodistas que le quitan vendas de los ojos al espectador. No se olviden: que un atleta no haya dado positivo en un control, no significa que no se dopa!, ojo.

18 de septiembre de 2006

El maestro de la quincena: Gonzalo Chávez

Esta nueva sección va a ser para honrar, desde este humilde lugar, a alguna persona-personas-personajes que hayan escrito o dicho algo que me haya aportado cosas para reflexionar, y que haya sido sistemáticamente, ahi vamos (como dice Cerati) con el primero. Es algo así como un homenaje. Gonzalo Chávez Este lúcido, mordaz y sobre todo didáctico columnista potosino, domingo a domingo, vía La Razón Bolivia, nos acerca un poquito más a los tejidos económicos y sociales de la órbita boliviana. Con sus columnas se aprende paso a paso, desde una visión muy centrada, tanto que nunca se le escapan chirridos de pasión más románticos que reales hacia algún bando. Es pura sensatez. Este señor es decano de posgrado en la Universidad Católica de La Paz. Ya hubiese querido tener más profesores así. Ojalá algún día pueda conocerle y declararle mi aprecio.

8 de septiembre de 2006

Las perlas que no salieron de la almeja

Voy a citar sólo un nombre: Evans Pinto. No necesitarán retenerlo ya que la bruma del mar se lo ha llevado, como cuando la bruma se llevó la vida de La Sirenita por no haber matado a su amado. Y es que la bruma se lo ha llevado a Cuba, a esas playas paradisíacas, para instruirlo como un correcto y necesario profesor, pero ya nunca más como lo que pudo ser: ese potencial atleta de élite (ojalá me equivoque y vuelva). Este chico de Oruro, nos invitó a soñar con un relevo generacional de las niushas y las irsutas, que quedó en la bruma. Tenía una mirada altiva, o mejor dicho la tiene. Una seguridad que a veces roza la soberbia, propia del cóndor andino, hoy en extinción. Se trataba de un portento físico que nuestras autoridades no supieron ver, ni nuestros quiméricos buscatalentos. Y digo quiméricos porque son de ficción, son de risa, puesto que no se puede llamar buscatalento al que deja pasar semejante perla. El problema es que probablemente no fue un error imputable a ellos ya que, simplemente, no existen ya que algunos se encargaron de eliminar. Señores del Viceministerio de Deportes de la gestión 2002-2005, ¿por qué no continuaron con la beca económica que incipientemente la gestión de Terán comenzó en 2001 a otorgar a Evans? Sería justo que se haga un juicio de responsabilidades a esta gente, porque no sólo se han cargado a un deportista, sino a toda una generación. Pero nadie dice nada. Es mucho más visible y vendible hacer un juicio de responsabilidades por las balas gastadas en la Guerra del Gas (que es necesario), que hacerlo por los horrores de omisión. Probablemente para el juez de turno, un hurto de unos pocos miles de pesos no representa demasiado en un país de choros y de timos descarados, pero lo que no entenderá, y por lo tanto no se reclamará, será la destrucción de la que quizás pudo ser la esperanza de una nación. Imagínense si el San José, equipo orureño de la primera división levanta tantas pasiones, tanta fidelidad, tanta veneración, lo que podía haber representado este chico en una tierra tan castigada como la villa del Socavón. Quizás un cambio social como lo fue para muchos ecuatorianos Jefferson. Y más aún, para un país que espera ansioso un relevo para el Diablo Etcheverry, y que no lo conseguirá en un buen tiempo, porque cuando la perla está en la almeja, llega el vice de turno, esa especie de druida, para arrasar y depredar sin misericordia y llenar el morral, o mejor dicho el saco, el suyo y el de sus secuaces, dejando al pueblo y a los pescadores de ilusiones sólo con algas en las redes y con cadáveres que sirven para engañar y para demostrar que se ha pescado algo, con éxito pero que en realidad sólo huele a podrido. Tendremos que esperar a que otra perla se caiga de la almeja y la encuentre un distraído pescador para dársela como trofeo a su pareja, y que ésta haga gala de su joya.

1 de septiembre de 2006

Fotografía

La novela de Bioi-Casares “La invención de Morel” ahonda en la necesidad del hombre de inmortalizarse cada momento en sus propias fotografías. Ahora más, en esta época digital, de la misma forma que la mente, por autodefensa o por soberbia, sólo tratamos de guardar las fotos sublimes, aquellas que dibujan la propia cara simétrica, con gesto carygrant y altivez seannpenn. Así, queda para el recuerdo una imagen que sólo representa un equis por ciento de lo que en realidad somos. De hecho representa un ridículo remedo de lo que queremos ser. Más aún, nuestros mejores amigos de antaño no son nuestros más queridos, sino los personajes, que fueron de secundarios para abajo, y que por el flash, quedaron como indiscutibles protagonistas. Los que no gozamos de esos fastuosos aparatos digitales, tenemos que someternos al lente de nuestro vecino o acompañante. Ni siquiera escogemos el marco, sólo nos limitamos a formar parte del dibujo como mucho, y sin insistir demasiado ya que de lo contrario causamos irritación al patrón que nos hace el favor de incluir nuestra imagen en su vida futura. Es así que no nos queda más remedio que retener fotos mentales, además para escapar de esa terrible ruleta en la que muchos japoneses están metidos de forma adictiva; y cuando lo hacemos, cuando las retenemos en el lóbulo izquierdo del cerebro, estas se van desgastando ya que no cuentan con el cristal de seguridad y el antiflash que disfruta por ejemplo la Gioconda en el Louvre. Cada vez que trajinamos esas fotos van perdiendo brillo, hasta que las dejamos reposar por varios días, y la siguiente vez las volvemos a sacar y cada vez están más difuminadas, y de esta manera, la piel se oscurece, la estatura se amplía, el verde de los ojos se hace más verde o más pálido, según la sensación que nos produzca en ese instante, llegando en un momento dado a ser una amalgama de figuras sin delimitación. Yo tengo miles de fotos que de tanto mirarlas se me van desgastando porque no he podido sacar otras y en mi misión restauradora sobrellevo la impotencia de no lograr evitar el implacable desgaste y me frustra no poder pasar las horas que pasaba al principio mirándolas sin más remedio que reinventarlas. Ahora más que nunca, que estoy en la tranquilidad de la montaña, utilizo mi memoria casi obsesivamente, pero es difícil reconstruir todas las imágenes que quisiera. Hay personas que tienen fotos que en las que compartimos imagen, y concretamente una, dondequiera que esté, espero que abra su email y me las mande, las estoy esperando, y ojalá que no suceda como en la novela y se confundan las realidades con las efigies y luego me convierta en un Morel, que no existe o que va penando por islas extraviadas.