18 de septiembre de 2006

El maestro de la quincena: Gonzalo Chávez

Esta nueva sección va a ser para honrar, desde este humilde lugar, a alguna persona-personas-personajes que hayan escrito o dicho algo que me haya aportado cosas para reflexionar, y que haya sido sistemáticamente, ahi vamos (como dice Cerati) con el primero. Es algo así como un homenaje. Gonzalo Chávez Este lúcido, mordaz y sobre todo didáctico columnista potosino, domingo a domingo, vía La Razón Bolivia, nos acerca un poquito más a los tejidos económicos y sociales de la órbita boliviana. Con sus columnas se aprende paso a paso, desde una visión muy centrada, tanto que nunca se le escapan chirridos de pasión más románticos que reales hacia algún bando. Es pura sensatez. Este señor es decano de posgrado en la Universidad Católica de La Paz. Ya hubiese querido tener más profesores así. Ojalá algún día pueda conocerle y declararle mi aprecio.

6 comentarios:

Gabo dijo...

Al igual que en el fútbol en esto no puedo estar de acuerdo contigo, No leí sus artículos, pero lo veo a veces en el programa de tv en el que participa y sus análisis no me parecen interesantes.
Un abrazo

Dique dijo...

Ni modo Gabo, esto va por gustos y a mí me parece que expones sus ideas con mucha claridad y dando razones.
Esperemos al domingo para ver.
un abrazo

Dique dijo...

Simple, pero más fundamentada la crítica que la de la mayor parte de "analistas políticos" que pululan por los pasillos de los periódicos nacionales. Me temo que en San Martín al que se refiere Chávez puede retratarse perfectamente en Reyes Villa, Tuto o Evo. ¡No había sido hablando nomás!


Los laberintos de la industrialización
Gonzalo Chávez A. (copiado de La Razón Bolivia 24/09/06)


Está de moda nuevamente hablar de industrialización, de generación, de valor agregado a la exportación y de cadenas productivas. En buena hora, si generan mucho empleo. Para algunos es el retorno de Raúl Prebish, para otros, es la industrialización de última generación. Expuesto de esta manera parece una tarea sencilla. Primero, se pone a San Martín de Porres, quien tiene un postgrado en políticas públicas, en alguna unidad del gobierno para que promueva la industrialización. El milagro comienza haciéndose un plan, escogiendo los bienes a ser focalizados, organizando la producción y comenzando a vender tanto al mercado interno como externo. Fácil, ¿verdad? Los economistas han probado, a lo largo de la historia, la validez de un viejo refrán: el papel aguanta todo. Si la industrialización se pudiera hacer con consignas y planes, Bolivia podría ser la vanguardia mundial de los microchips. En la práctica, el asunto es mucho más complicado, que los buenos deseos. Esto lo saben los emprendedores y empresarios. También conocen del calvario del desarrollo industrial, los gerentes públicos con experiencia en estos menesteres.

En este período primaveral permítanme responder a una pregunta central del desarrollo: ¿En la práctica, cómo se impulsa la industrialización? Usaré un ejemplo para esbozar muchas preguntas antes que respuestas finales. Veamos el caso de los muebles de madera. Aquí seguiré algunas de las ideas del último trabajo de Dani Rodrik y Ricardo Hausmann, “Doomed to choose: industrial policy as predicament” disponible en la siguiente página web: http://ksghome.harvard.edu/drodrik/papers.html

Vamos al grano, como recomienda el dermatólogo. Producir muebles de madera requiere de un conjunto de insumos muy específicos que sólo van a funcionar en este sector y no en otro. Es decir, si no le achuntamos al sector elegido, perdemos plata y tiempo. Ok, partimos del supuesto los espíritus emprendedores están sueltos y que producir muebles despierta una fiebre como el de la búsqueda de oro. En el siguiente paso, se necesitarán máquinas aserradoras, torneadores, hornos secadores de madera, serruchos, clavos, lijas, para mencionar los principales insumos. Detrás de cada aparato deberá aparecer un ofertante y demandante. El Estado o el mercado deberán hacerse cargo de la provisión de estos insumos. También se precisarán trabajadores con habilidades particulares: cepilladores, cortadores, administradores, soldadores, escultores y otros. Es decir, un mercado laboral en acción y algún sistema que entrene continuamente esta gente. Además, se requerirá una logística de transporte tanto de los insumos, madera sobre todo, como de los productos finales, muebles. La infraestructura tendrá que ser provista por alguien, gobierno o privados. Asimismo, tendrá que estar establecido un sistema de propiedad sobre bosques y un esquema de contratos que todos los participantes de la cadena respeten. El gobierno local o nacional regulará el uso de los insumos y productos. Habrá una legislación laboral detrás de la actividad de carpintería. Proveedores y productores del sector requerirán créditos, algún sistema de financiamiento, público, privado o mixto, deberá estar en funcionamiento. Lo que acabo de describir de manera muy somera, sería algo que podríamos denominar como un proceso de industrialización. Claramente una tarea muy compleja. Y vea que me cuidé de no tomar partido sobre quien debe hacer esto, gobierno o sector privado. Tan sólo describimos posibles procesos, pero a partir de esto podemos sacar algunas conclusiones.

Primero, los mercados, generalmente con enormes ineficiencias, actúan en redes. La forma en que se organiza el mercado de la madera depende de la manera en que otros mercados se estructuran. Imagínese varias telas de araña conectadas a través de nodos. Igual razonamiento sería pertinente si se promoviera la industrialización vía Estado. Redes de burocracias trabajando. Segundo, cada mercado requiere de reglas y normas, muchas de ellas establecidas por el Estado, otras resultarán de acuerdos informales entre actores, que establezcan con claridad roles y responsabilidades. Tercero, las acciones del Estado, para ser eficientes deberán tener una enorme especificidad, en nuestro ejemplo atender a las necesidades del sector de madera/muebles. Cuarto, transar en estos mercados es muy costoso, regularlos desde el gobierno también. Por lo tanto, para que la cadena se conecte, el sistema de precios debe funcionar o debe existir mucha eficiencia en la acción del Estado.

Existe un consenso de que la economía boliviana debe caminar rumbo a una mayor industrialización, pero cabe recordar que es un proceso muy complejo, casi tan largo como un laberinto, con características específicas en cada sector y que como resultado de esto debe tener una alto contenido de política publica local, sea municipal, prefectural u otra institucionalidad territorial.

Anónimo dijo...

Hoy con mucha sorpresa alguien que está cerca al gobierno me dijo que posiblemente haya un corralito como en Bs.As. podrá darse ese fenómeno aqui a estas alturas???por favor que alguien me aclare esto pues es para los capos en economia

Anónimo dijo...

Un aporte al Blog...Tupiza no está en Tarija está en Potosí

Fadrique Iglesias Mendizábal dijo...

Wow, vaya patinazo he tenido. Gracias por la corrección, pero no es Tupiza, sino Villazón...