8 de septiembre de 2006

Las perlas que no salieron de la almeja

Voy a citar sólo un nombre: Evans Pinto. No necesitarán retenerlo ya que la bruma del mar se lo ha llevado, como cuando la bruma se llevó la vida de La Sirenita por no haber matado a su amado. Y es que la bruma se lo ha llevado a Cuba, a esas playas paradisíacas, para instruirlo como un correcto y necesario profesor, pero ya nunca más como lo que pudo ser: ese potencial atleta de élite (ojalá me equivoque y vuelva). Este chico de Oruro, nos invitó a soñar con un relevo generacional de las niushas y las irsutas, que quedó en la bruma. Tenía una mirada altiva, o mejor dicho la tiene. Una seguridad que a veces roza la soberbia, propia del cóndor andino, hoy en extinción. Se trataba de un portento físico que nuestras autoridades no supieron ver, ni nuestros quiméricos buscatalentos. Y digo quiméricos porque son de ficción, son de risa, puesto que no se puede llamar buscatalento al que deja pasar semejante perla. El problema es que probablemente no fue un error imputable a ellos ya que, simplemente, no existen ya que algunos se encargaron de eliminar. Señores del Viceministerio de Deportes de la gestión 2002-2005, ¿por qué no continuaron con la beca económica que incipientemente la gestión de Terán comenzó en 2001 a otorgar a Evans? Sería justo que se haga un juicio de responsabilidades a esta gente, porque no sólo se han cargado a un deportista, sino a toda una generación. Pero nadie dice nada. Es mucho más visible y vendible hacer un juicio de responsabilidades por las balas gastadas en la Guerra del Gas (que es necesario), que hacerlo por los horrores de omisión. Probablemente para el juez de turno, un hurto de unos pocos miles de pesos no representa demasiado en un país de choros y de timos descarados, pero lo que no entenderá, y por lo tanto no se reclamará, será la destrucción de la que quizás pudo ser la esperanza de una nación. Imagínense si el San José, equipo orureño de la primera división levanta tantas pasiones, tanta fidelidad, tanta veneración, lo que podía haber representado este chico en una tierra tan castigada como la villa del Socavón. Quizás un cambio social como lo fue para muchos ecuatorianos Jefferson. Y más aún, para un país que espera ansioso un relevo para el Diablo Etcheverry, y que no lo conseguirá en un buen tiempo, porque cuando la perla está en la almeja, llega el vice de turno, esa especie de druida, para arrasar y depredar sin misericordia y llenar el morral, o mejor dicho el saco, el suyo y el de sus secuaces, dejando al pueblo y a los pescadores de ilusiones sólo con algas en las redes y con cadáveres que sirven para engañar y para demostrar que se ha pescado algo, con éxito pero que en realidad sólo huele a podrido. Tendremos que esperar a que otra perla se caiga de la almeja y la encuentre un distraído pescador para dársela como trofeo a su pareja, y que ésta haga gala de su joya.

2 comentarios:

Manuel Alvarez dijo...

Hola! creo que Evans en algun momento tendra un papel muy importante que jugar en el atletismo boliviano y brillara como tal perla, solamente esta esperando su momento. Evans tiene mucho que demostrar todavia y es una persona a la que no se puede dar como descartada.

Dique dijo...

Me alegro que me digas esto, no lo doy como descartado ni mucho menos, porque este talento está ahí, sin estropear y tiene mucho que dar; lo que sí afirmo que fracasó fue su plan de seguimiento por parte de las altas esferas (dígase viceministerio 2002)