3 de diciembre de 2006

Las Generaciones y las Sombras

Las generaciones suelen ser tomadas como románticos modelos de actuación de los grupos sociales. Son generalmente intentos de representaciones idealizadas de objetivos no conseguidos por la comunidad precedente. No son malas per se, al contrario, son tremendamente útiles si sirven para avanzar. A menudo cuando se habla de la mía, nos tildan de posmodernos, de adormecidos, se la castiga con el estigma de generación de lo banal, de la masificación, de lo pop por excelencia, de lo fácil, de lo pragmático y de que somos los asesinos de la utopía... Y es que yo no maté a Lennon, ni tiré el Muro. Ni siquiera voté por Bánzer o Goni... Yo simplemente nací en los ochentas y nunca quise ni pensé vivir la sombra de los prodigiosos 60s y 70s. Simplemente tomo los objetos que heredé. Y nada más. El resto es quedar anquilosado, debemos mirar adelante y buscar nuevas rutas de viaje, nuevos sueños, nuevas fórmulas que, en ningún caso, pueden ser las de esas épocas. Así como los McOndo de hoy no son los García Márquez o los Vargas Llosa de ayer. No obstante debemos gambetear de forma creativa los sesgos de la memoria de la gente (que seguramente tendremos nosotros cuando seamos viejos) y la visión del "todo tiempo pasado fue mejor". Desde niño crecí a la sombra de generaciones previas a las mías... y siempre acabé deseando formar una propia. Mi generación del cole estuvo marcada por alumnos como los de Protón25, por Patato Méndez o Ramiro Sanjinés. También por profesores como la Tula, Melita del Carpio o las “temibles” épocas de Valverde y Mardonia. De la misma forma, estuve a la sombra de los históricos Scouts del Loyola como Rolo Rocha, Mario Lino, Janette Arnez o Enrique Arce y tratamos de fraguar sin mucho éxito la generación de la Nueva Generación, conformada por Serjay Pardo, Pablo Sandóval, Pedro Rodriguez y Bruno Navarro. Quedó todo en MI generación, sin pasar al salón de la fama del grupo, pero marcando mi vida. Y la historia se repitió en el atletismo, a la sombra de los Polis Calizayas, de los Apontes, de Jacky, de Nacho, de Flaco, de Ale G., de Steeven, de Moré, de Niusha, de Amparo...y resultó que en el siglo XXI también se había podido ganar medallas. Y así la historia se seguirá repitiendo y quedarán esas emotivas películas del 68, y hasta nos motivarán y quedarán como recuerdo heroico. Pero estaremos nosotros para escribir nuestra propia historia y ser referentes de nosotros mismos, no como un ejercicio de soberbia y trascendencia, sino, simplemente para vivir intensamente, y como dice el Grillo Villegas, los recuerdos se guardarán en una caja sagrada, sellada; para aumentar la riqueza de uno mismo... y así la de las generaciones posteriores.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Wish you success with your site. If you need Air Fare information, check out my blog.