25 de enero de 2007

Literatura y Libertad en las Champas



Durante mis años de colegio, me topé con un mediocre profesor de química, que frecuentemente menospreciaba a los alumnos que iban por la rama de letras, ensalzando la superioridad neuronal, científica y cognitiva de los futuros ingenieros-clasesmediasaltas, que en teoría debíamos brotar de esa clase.
Este jurásico personaje, de tan sólo 26 años, se atrevía a decir, si ningún rubor, que no existía forma alguna de demostrar la verdadera inteligencia si no a través de la lógica matemática. Esta temeridad no le bastó y me retó a que le exponga un personaje local que merezca su reconocimiento.
Saqué un billete de 50 bs de mi mochila, y le mostré el dibujo de Pérez de Holguín, el más grande pintor colonial y barroco boliviano.
Por supuesto negó su valor en términos de inteligencia, argumentando que no eran las neuronas sino las extremidades las que trabajaban.
Luego cité a HCF Mansilla, filósofo boliviano que ha publicado este mes en la prestigiosa Revista de Occidente y me dijo que los filósofos nunca se asentaban en la realidad, que todo planteamiento era etéreo y abstracto sin tocar la concreción.
No citaré más comentarios chispeantes de este tipejo, ya que no hace falta ridiculizarle al no ser éste el sentido del artículo.

Sin embargo existe mucha gente más avispada y moderada, que piensa que, lo que se aleja de la ciencia o del ensayo puro, no tiene un valor intelectual profundo.

Umberto Eco, en su recopilación de ensayos "Sobre Literatura" señala el valor de las letras, no sólo en cuanto al hecho instrumental de transmitir una serie de códigos o datos técnicos, o de simple entretenimiento para resolver crucigramas, sino que resalta el valor libertario de la misma.
La gracia está en leer la vida, no como una obra cerrada, sino con miles de alternativas, de paisajes, de colores y formas.

Quizás a las nuevas generaciones les cueste aceptar una pieza literaria en el sentido contemporáneo, es decir delineada, sin hipervínculos; desgracia en la que caerían, la de despreciar, quizás inconscientemente, el caudal que tienen enterrado. Eco insiste en no confundir y manipular el sentido que le ha dado el autor a la obra, sin embargo alude a que no es un territorio acotado y está abierto a la otra mitad de la obra misma, que es el lector mediante sus interpretaciones personalísimas.
Una novela común se circunscribe, digamos que a unas 300 páginas, un cuento a 10, o más aún una poesía a media, y el resto es el universo ornamentado que cabe en el infinito de nuestra mente. Y esta medida del infinito no está limitada según la cantidad de neuronas que posea la persona, sino que es alcanzable para todos en proporción a cuánto podamos cortar nuestras ataduras.

El estímulo permanente de la creatividad acumula capital intelectual. Si a eso le sumamos el capital social y la inteligencia emocional encontraremos al humano clarividente, si es que existe esa categoría.

Y es que en estos momentos de tanto discurso pueril de dúos dinámicos al estilo Bush-Chávez nos falta sensatez, lucidez y, sobre todo, libertad.
Quién sabe si algunos políticos y caudillos (y no me refiero exclusivamente al de El Ferrol) hubiesen leído más ficción y menos estrategia militar podrían haber transmitido estos valores.
Como decía Janis, hagamos el amor y no la guerra. Basta de champaguerras y vayamos a las champas a ser felices.
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*Champas: (Definición según el Diccionario del Cholo Ilustrado, Paulovich) "Matorrales espesos que sirven para que los niños del campo jueguen a los escondites o a la guerra. De ahí viene la expresión de “champa-guerra” para referirse a una guerra en juegos, o una guerra internacional poco seria, como las de Centroaméria."

5 comentarios:

a Silvia dijo...

Para mi el poder escribir es algo glorioso, me salen las palabras y puedo expresar lo que siento y al escribir deseo que los que lean puedan sentir lo que yo en el momento de hacerlo. Pero a la vez no desprecio los números, la economía, la física simple, eso si de química mejor no hablemos que esa no la entiendo.
Aquel que diga que el arte solo son números sufre de miopia crónica jajaj, el arte esta en todo, la matemática es un arte.
Ese tu profesor como llego a profesor siendo tan miope, o es que era uno muy cerrado en sus pensamientos.
Y si me agrada el pensamiento hippie, Paz y Amor!!!
Saludos

Dique dijo...

Jejejej, cierto.

Von Newmann, un hungaro-judío emigrado a Estados Unidos de la posguerra, fue el descubridor de la Teoría de Juegos (sobre la que me gustaría escribir un post) decía que las matemáticas eran un arte, y que así como hay creadores que persiguen el arte por el arte, hay estudiosos de los números que practican las matemáticas por las matemáticas...
Hay genios en todos los campos... y yo nunca osaré decir que no hay estudiosos de ciencias puras no inteligentes, sería un sinsentido...
un saludo

Dique dijo...

se me escapó una negación.

a Silvia dijo...

Hey!!! pues publica sobre la Teoría de juegos que es uy interesante, anda te aliento!! ajaja
Y en serio que te aliento.
Saludos

FONSACHO dijo...

OYE OYE OYE....creo q me tope con tu profesor de quimica. Sera q es un gordo medio rojo????? Si es asi ..fue mi compañero en la maestría, y puro entusiasmo el man.

YO pienso q hay mas inteligencia en escribir una cancion ...q en resolver una ecuación.

Un abrazo...q bueno q estes por la patria.
FONSACHO