15 de abril de 2007

Profetas fuera de su tierra













A principios de los 90, gracias un convenio firmado entre la Federación Atlética de Bolivia y la cooperación Alemana, desembarcó una tímida pareja de desgarbados alemanes en un atractivo coche verde: Cilly y Willy Gernemann.

Las primeras reacciones fueron de escepticismo.
Parecían ser mirados por entrenadores y dirigentes ligados al deporte como unos intrusos, pero rápidamente se ganaron el cariño y la admiración de la gente de este deporte.
Fueron los artífices de una generación privilegiada (Jacky, R.Villaroel, Nacho, Flaco, Flor, Amparo, Negrita, Moré, Arteaga, Niusha, Elke, Luzmi, Mellizas Rodríguez, Xime, Bego, etc… ), tal vez no sólo por los atletas que entrenaron como por una revolución en las formas de entrenamiento.
Casi sin darnos cuenta, fueron propagando enseñanzas, algunas de ellas simples tales como la responsabilidad, la puntualidad (antes de eso las cámaras de llamadas eran una quimera) además de sistemas de entrenamiento novedosos entre los que por ese entonces acudíamos a la precaria pista auxiliar del Capriles.

Pero la historia termina con final triste, cuando una vez cocluída la cooperación, les dejamos marchar sin mover un dedo desde el Estado (Secretaría en ese entonces).
Años más tarde, con pesares, vimos a Chile disfrutar de Cilly y Willy. Igualito que con Xavier Arkargorta, el también bigotón.

Y más envidia todavía me dio, un día de competición en los JJOO de Atenas, cuando Marco Luque, presidente de la Federación Boliviana me sorprendió hablando con el namibio Frank Fredericks, uno de los mejores velocistas de la historia y le preguntaba por su entrenador. Si señor, por el flaco Willy.

El tiempo pasó pero la historia se volvió a repetir.

Llego otro bigotón. Antonio Álvarez, El Toño, empuñando su habano y desde Cuba. En su Camagüey natal le conocían como Ñiquito. Así le llamaba su colega de Equipo Nacional, nada menos que El Caballo. Juantorena, el mejor ochocientista de siempre.
Miembro de la escuela de los cuatreros/ocheros de fines de los 70, Toño llegó a Bolivia fruto de una cooperación, que poco después también cerró el grifo.

A este señor, una de las personas más importantes en mi vida, y junto con Héctor, responsables de mi progresión deportiva, tampoco fue comprendido. Se marchó al tenis, de donde todavía no ha vuelto plenamente, quizás igual que Willy en su día decepcionado por la falta de visión.

La tercera entrega de esta saga todavía se halla en fase de montaje. Esperemos que no tenga mismo final.
Esta vez no existe ninguna cooperación más que la de su propio bolsillo y mecenazgo, quizás por esta razón no se trate de un hecho aislado sin posibilidades de continuidad, sino más bien un desarrollo sostenible. A largo Plazo.
Ahora la historia trae como protagonista a Antonio Postigo, más conocido como El Posti.

Nuestro flamante fichaje llega desde Madrid con el historial fresco de Nuria Fernández o César Pérez, referentes mediofondistas del escenario español.

Los aportes de Posti, importante teórico del atletismo con Ñ, con tan solo seis meses en la llajta ya se dejan ver. Ha comenzado a entrenar al prometedor Aruquipa y a dictar cursos de entrenadores. ¡Y cuanta falta hacen!.

Además, y en lo que me toca, ha aceptado de buen agrado la petición de ser mi entrenador con miras a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. De momento él se muestra muy dialogante, probo e inteligente. Tengo planeada una entrevista con él en Burgos en dos semanas durante la liga para tomar un primer contacto, y a partir de junio ser mi padre atlético por lo que me resta de vida deportiva, esperemos.

Lo que deben entender nuestras autoridades es que el atletismo que queremos no se construye con parches. Se debe construir con proyectos sólidos y no inmediatistas. Con miras largas. Un atleta no se fabrica en 2 o 3 años, mucho menos un proyecto serio.
De una vez por todas aprovechemos lo que tenemos sin mirar al lado y juntemos fuerzas entre el recurso humano nacional bien preparado y el que llega de afuera.
Bienvenido Posti.

13 de abril de 2007

De cojudos y otras cojudeces



Los bajos y la melódica voz de Spinetta hacen un ambiente propicio para pensar en cojudeces.

Mientras tanto, sigo puteando contra el cojudo del administrador de este centro donde vivo. Julito.
¡Ay Julito, no me dejas dormir con tus cojudeces!. Realmente es posible tanta ineficiencia (cojudez), realmente en un país de primer mundo, como dice mi profesor de economía (¿primer mundo? opinión cojuda, hoy por hoy) haya gente tan “improductiva”, es decir tan cojuda ¿?.

Sí, absolutamente, es muy posible.
Cojudos habemos en todas partes.
Cojudos más peligrosos, cojudos inofensivos, cojudos remunerados y cojudos amateurs.
Hasta el Paulovich se define a veces como cojudo. Define el término cojudo, en su diccionario del cholo ilustrado así:

"Dícese del ciudadano tonto, o del funcionario público que no ha robado, ni ha hecho negociados, durante el tiempo que ocupó determinado cargo".
Pero hay un hecho sorprendente. Esos cojudos (como Julito), cuando pillaron su pega no fueron tan cojudos. Tuvieron la concha de estar en el momento preciso delante del cojudo que les dio tremenda oportunidad para desplegar su cojudez de forma brillante y espontánea.

En España esta estirpe de cojudos se tira media mañana tomando su café, hablando cojudeces del Real Madrid, y de esa suerte de supercojudos como Otegui, Bisbal o Rajoy (y las cojudeces que a su vez dicen éstos).
En Bolivia los cojudos disfrutamos viendo a las Magníficas y a las Premier mostrar el poto (éstas no sé si son cojudas ¿?).
Otra cojudez que solemos hacer animadamente es fomentar a nuestros Asambleístas (Constituyentes) a perder días y dinero, hablando cojudeces en Sucre, en vez de esfozarse por engrosar el tejido productivo de la República.

En fin… la miseria humana es muy cojuda (y la opulencia también).
Espero que como ayer, día del niño en Bolivia, algún día se instaure la fiesta del Cojudo, así tendré otra excusa para chuparme.

Así ven, entre las cojudeces de Julito y las mías se me pasa la mañana escribiendo cojudeces, pero encuentro un corolario: la cojudez es contagiosa. Tengan cuidado.

¡Salud a todos los cojudos!.
*A estas alturas los lectores que vivan fuera de Bolivia ya habrán descifrado el significado de este adjetivo.

10 de abril de 2007

La Fuerza de las Vanguardias (Homenaje a Sol Lewitt y el Hirshhorn Museum)



Desde varias partes del mundo se suele despreciar el desarrollo cultural que existe en Estados Unidos.

En España, mucha gente , suele asociar al estadounidense promedio con una suerte de cambalache entre Homer Simpson, Bush jr., Michael Jackson y Dennis Rodman, y por esta razón infravaloran la poderosísima y vasta cultura que atesora este país y que crea día a día. (Quizás se deba simplemente a complejos personales)

Aunque en mi viaje al Norte no esperaba ver sólo fútbol americano, gringas perreando con raeggeton y hip hop, monótonas fiestas universitarias, paseos por el centro comercial y comida rápida, tenía un prejuicio importado de Europa, que me decía que viniendo de allá, la cultura que podía absorver acá sería simplemente soft.

Gorda inocencia, enorme falla.

Aunque no me dió tiempo (y dinero) para mucho, algo sí disfruté. Simplemente el olor que se respiraba en el Soho neoyorquino, en su Guggenheim o en el Metropolitan fueron un primer revés.
Pero donde realmente me dí de bruces fue en el Hirshhorn Museum de Washington D.C.

El conservadurismo mental al que he estado sometido los 20 primeros años de mi vida en aulas, tanto en el Colegio Loyola, pasando por la UPB (universidad de la patronal boliviana) y posteriormente en Castilla la Vieja, me me han dificultado apreciar y sobre todo apuntar hacia la ruptura. Y no es que me haya convertido en un rompedor, ni mucho menos. Pero por lo menos he logrado emocionarme sabiendo que existe gente inconformista y utópica, aún hoy, en una sociedad que mayormente piensa en dólares, pero que siempre busca los recovecos y las márgenes para desarrollar el arte y volverlo su modo de vida.

Resulta que el Arte es un modo, un way of life en sí mismo. Y que generalmente, cuando no es industria, no da mucha rantabilidad financiera. Lo difícil es volver el arte en industria sin desvirtuar los principios de creación libre.
Ayer ha muerto Sol Lewitt, indomable creador que acostumbra a romper y sorprender
(aunque suene paradógico) con sus creaciones.
Nos deja para siempre su legado y aunque aparezcan detractores negándole un valor artístico per se más allá de la provocación (De Prada critica corrientes de vanguardias contemporáneas ayer en la revista XL), yo le agradeceré esa puerta que me ha abierto hacia el pasadizo de lo novedoso y lo personal. El arte del me-gusta-a-mí, me-dice-mí.

El que no quiera, que no lo vea.

6 de abril de 2007

El Magreb: Las Raíces




Más rica que nunca me ha sabido la vuelta a mis raíces. La vuelta al que fuera el Imperio Árabe, ese que ocupó lo que hoy es España durante siete siglos. Al Andalusí.
Hoy la figura es totalmente otra. Muchos españoles niegan erróneamente (o prefeieren ignorar) esas raíces comunes. Niegan todo vínculo y cuan equivocados están. Una enorme cultura que han tratado de dejar en la trastienda con la excusa del Islam y de la pobreza…
¡Error!.
Estos días en Marruecos me han servido para desenterrar unas profundas raíces culturales y raciales que comparto.

No compartiré el férreo machismo, la cultura de la seducción comercial, el radicalismo religioso (aunque no generalizable), el absolutismo (dictadura monárquica) u otras más banales como la prohibición de representaciones gráficas de humanos (dogmas); pero envidio otras características.
Envidio, añoro o admiro (no sé cuál) ese vasto caudal etnográfico, visual, artístico y artesanal. El resultado de la lucha entre lo precario y lo moderno; entre la ortodoxia colonizadora francesa y el mantenimiento de las raíces musulmanas.

Tierra de contrastes. Tierra de mestizaje. Bereberes, árabes, moros (mestizos de la península), españoles, franceses, saharauis, mauritanos y algún senegalés… Todos cholos, todos hermanos.
Más mestizaje, más belleza humana, más gris, menos negro-blanco maniqueo.
Contento de ver que, al estilo de la canción de Drexler, mientras él es un moro judío, yo veo que soy un cholo-castellano-morisco.

Salam Alaykum
*esta vez las fotos no son robadas. Son propias.