6 de septiembre de 2007

Despedida, Protocolo y Kyoto


Llegué casi por azar, por ser a la ciudad turística más cercana a Osaka sintiendo pena de no haberla disfrutado todo lo que hubiese querido. Me quedaron muchos templos sin visitar, de todos modos me imagino que los kyotenses también tendrán muchos templos sin visitar, dada la fuerte densidad de recintos destinados al culto y a la adoración.

La mujer de la información turística me señaló cuatro lugares para visitar. En un primer momento los pensé insuficientes para el pueblo que me había imaginado.
Resulta que Kyoto tiene como un millón de habitantes y más patrimonio que chicherías en el Valle Alto.
Hay un precioso barrio de madera, probablemente del siglo X muy pintoresco, atestado de comerciantes artesanales, cerámica, y gastronomía en su mayoría.

Miles de nipones infestaban las delgadas calles del barrio, portando toallitas para secar el sudor, comiendo extraños y coloridos helados, muchos manufacturados a base de arroz y miel, y sobre todo disparando el botón de sus cámaras digitales casi compulsivamente, unos contra otros como si esto fuese un tiroteo. Yo no quise ser menos y desenfunde mi pinina . Lo malo fue que como iba solo (como casi siempre), cuando quería ser el protagonista del cuadro, simulaba un suicidio.

Por la noche, la clausura fue de regular a soporífera. El cortijo en el estadio tremendamente aburrido y más si se ve erguido como un loro desde lo profundo del túnel sudando como chino (yo, y los chinos como bolivianos) para luego salir a la pista como redil desordenado de ovejas para luego volver a los pasadizos y a su vez al "Banquete de Clausura" que de banquete sólo tenia el nombre ya que toda era comida rápida. Tacos, a los que no llegué, una suerte de humintas de arroz en chala, sandwiches de gueisha, que no de chola, y fideos instantáneos. Y por si fuera poco, también de pie. Por lo que al final de la jornada totalicé 14 horas parado.

Lo que salvaba la gala fue un grupo de jazzeros que amenizaba la noche, pero que lamentablemente fue casi abucheado por un gélido publico que solo se contentó cuando los aullidos de Calle 13 y de Beyonce sonaron en el altavoz. Los virtuosos músicos lucían alegres, imagino que no por la respuesta de su malagradecido público sino por la suculenta cantidad de yenes que habrían recibido, pensando que en otros auditorios serian mejor acogidos y comprendidos.

Al final me sequé la lata de cerveza después de compartir algunas palabras con el mismísimo Lagat (foto). Granados, el entrenador de Mayte, tuvo que escuchar mi repetitiva cantaleta del dopaje, argumentando él que cree en el atletismo limpio (no allende de los Urales, claro); el compañero mexicano de marcha; Trino, el entrenador de Irusta y claro está, la prensa deportiva espanola de la revista Runners que me acogieron muy amablemente en su hotel para pasar mi ultima e impagada noche (por la organización en el hotel) en Osaka. (Excelentes chicos por cierto).

El campeonato se fue, una vez más. Bernard Lagat demostró que es el mejor mediofondista del mundo, para mi el mejor atleta del mundo. Pero como los 100 metros son más comerciales el señor Gay se llevo más aplausos.

Ahora cuenta regresiva para la Pista Cubierta, concretamente al mundial de Atletismo de Valencia del 7 al 9 de Marzo del 2008.
Hasta entonces, pues.
Arigato.

2 comentarios:

Julio Aliaga Lairana dijo...

Pasaba por aquí, como de visita y descubrí tu excelente blog y sus crónicas lejanas, esta vez desde Japón. Así pude aprender de como van aquellos que compiten tan lejos de casa. Felicidades.

Fadriqve Iglesias Mendizábal dijo...

GRacias Julio, es una vista desde adentro de la situación que por ahí se cuece. Interesante tu blog.
un abrazo