3 de enero de 2008

Los Balcones y los Locos


Las navidades a veces traen regalos interesantes, otras veces ladrillos que pasan a engrosar los divanes o los trasteros.

La obra de teatro “El loco de los balcones” de Vargas Llosa no ha sido el caso. Mi prima Ximena ha acertado de lleno, y no por la calidad literaria solamente sino por la temática.

Esta corta obra del peruano versa sobre un viejo fanático, profesor de historia, que decide iniciar una cruzada a favor de los balcones coloniales de Lima, actualmente casi ruinosos y amenazados con ser demolidos por las autoridades ediles en nombre del “progreso”.

Como cochabambino, es imposible no sentirme identificado con la obra, ya que como muchos paisanos míos sabrán, en los tardíos años 80, un alcalde llamado Humberto Coronel Rivas, arrancó con su topadora al volante, llevándose cuanto balcón, portal, patio y demás alegorías arquitectónicas encontró a su paso.

Hoy este personaje es conocido justamente como el “alcalde Topadora” sin ninguna vergüenza y dejó como legado la avenida Ayacucho. Pero, ¿a qué precio?.

En el contexto actual, los cochabambinos, para conquistar esa nueva ola de turistas atraídos por el romance de las Américas y por la mística del incario que vienen desde muy lejos para conocer y disfrutar de nuestro patrimonio, tenemos que ofrecerles, como lo instruyen las guías turísticas, nada mejor que una ruta hacia un cerro pelado, sin ningún atractivo más que el Cristo de la Concordia. Como verán de patrimonio histórico poco tiene. De esta forma nos limitamos a ser sitio de paso entre las Misiones Jesuíticas y La Paz o Sucre + Potosí.

Este desprecio por las antiguas calles del centro no se puede atribuir exclusivamente al señor Topadora. Las vejaciones y eutanasias del patrimonio son una constante en cuanto a la conservación urbana.
No obstante existe gente en la línea de la preservación. Un ejemplo es Fernando García, director del Proyecto mARTadero, y también del equipo GCP de arquitectos dedicados precisamente a estas labores.

En el ejemplo del espacio mARTadero, se ha tratado de conservar la mística del lugar, con las alegorías a los matarifes, a las faenas, a la carne de vacuno. Una muestra graciosa son las piedras laterales de las naves centrales, en las que se puede apreciar una suerte de biseles profundos, que no son otra cosa que el rastro de los afiladores, o las barras que hoy se utilizan para la tramoya en la sala de teatro, que era donde se colgaba la carne.

Y es que cada sitio tiene su historia, su memoria y su mística. Por eso pues apoyemos estos nobles proyectos de recuperación no solo de patrimonio arquitectónico, sino también industrial y urbano, al fin de cuentas nosotros también somos parte de ese legado que nuestros antepasados nos han dejado.
Por eso, vayamos hacia el progreso pero protegiendo nuestras raíces y sus símbolos, después de todo siempre hay lugares y fórmulas para combinar lo moderno y lo antiguo con creatividad.

Gracias a todos esos locos que lucharon por que no se desprecie el patrimonio. Entre los que cito a mi madre, una de esas locas de los balcones.

9 comentarios:

Julieta dijo...

Quizás por la broma del destino de mi nombre, soy una admiradora de los balcones desde bien pequeña... Me parecen los lugares románticos por excelencia... pero es que también soy una enamorada de Cochabamba, la ciudad boliviana (he pasado temporadas en La Paz, en Santa Cruz, y menos, aunque me fascinó, Sucre....) que tanto me ha dado... REcuerdo la plaza, los árboles geniales de flor violeta... su gente, el silpancho! Por eso leer que se ha pretendido acabar con ello me pone los pelos de punta... COmo tantos otros errores basados en la excusa de la modernidad...
Desde aquí, un hurra por tu madre... y por los defensores del romanticismo. perdón, de los balcones...

Fadriqve Iglesias Mendizábal dijo...

Qué tal Julieta... bueno saber de ti...
Sintonizamos en eso de los balcones, son miradores y lugares para reposar y pensar. Y además tienen un profundo sentido estético...
Si vienes a Bolivia de otra vez vas a ver este proyecto mARTadero, es parecido al de madrid, por lo menos en escencia.
Saludos

Julieta dijo...

Espero volver a Bolivia...
.. Hablando de "volver".. ¿Vienes al mundial de Pista Cubierta?

Victoria dijo...

Ataque al patrimnio histórico se han hecho en todos los sitios, si supieras (igual lo sabes) las barbaridades que se han hecho (y se siguen haciendo)a lo largo del tiempo en esta ciudad en la que pasaste 6 años de tu vida...

Ánimo y adelante con el Proyecto Matadero.

Por lo demás, espero que vaya bien la vida, ¿Cuándo vuelves por aquí?. BESOS

Fadriqve Iglesias Mendizábal dijo...

Julieta: invitada estás. A Valencia sabré si voy en unos días... por el tema de la clasificación no hay problema, la cosa es si puedo ir antes para competir un poco más.
Espero verte.

Victoria, compañera, me perdí again... sí sé que en Pucela se han hecho cosas graves, pero no con tanto descaro y pasotismo.. en fin.. espero que nos podamos ver pronto.
besos

Julieta dijo...

Yo estaré en el mundial.. asi que te buscaré para darte un abrazo bien gordo... y si vienes antes para competir pues también nos veremos...

Un beso enorme!

Yamil Escaffi dijo...

No se que haria sin el balcon de mi carrera. Siempre que no hay clases o aveces aunque las tenga, es bueno ir a observar la gente pasar apresurada y a veces poner palabras en su boca..

Los balcones son más que obras arquitectonicas... son sitios ofrecidos al voyeur para deleitarse de la frialdad humana

Mauricio dijo...

Y bueh, que decirte?.... Viviendo en Europa me doy cuenta que aca explotan hasta el ultimo beneficio posible de sus calles antiguas y arquitectura. Y no me refiero a lugares grandes y mundialmente conocidos, si no al pueblo comun, a la ciudad desconocida en Alemania o Belgica, etc., donde igual y han cerrado el centro para volverlo peatonal, han instalado dos que tres cafes con terrazas y balcones, y ahora disfrutan de un lugar para la extension de su ciudadania, y de paso, tienen alguito para ofrecer a los turistas.

Mas de una vez me he imaginado la plaza 14 de sep., el pueblito, y hasta el callejon del diablo lleno de cafecitos y restaurants donde ir a sentarse y ver la vida pasar. Pero no, alla todavia estamos peleando con el transporte publico para que deje de circular la 25 de mayo, o con los sin fin de manifestantes que tienen que demostrar su desafuero justamente en la plaza de armas, o con propietarios sin escrupulos que para deshacerse de sus inmuebles coloniales y construir parqueos simplemente remueven el techo para dejar que la lluvia haga el resto.

En fin, nos falta y nos sobra mucho. Nos falta vision, identidad, educacion. Nos sobran problemas, corrupcion y Bolivianos.

Fadriqve Iglesias Mendizábal dijo...

Julieta: te tomo la palabra

Yamil, perfecta mención a la del voyeur que llevamos dentro. Saludos.

Negrito, el patrimonio cultural es nuestra memoria, al fin y al cabo, cuando vienes de visita a mi casa te cuento mis historias y te muestro fotos, y te invito una comida rica. Eso son las callejuelas como la Jaén donde tú y yo nos hemos tomado una rica cerveza Paceña y hemos apreciado el patrimonio que tiene La Paz.
SAludos