7 de julio de 2008

Le Tour de France




Se viene la Gran Boucle. La competición ciclística más importante del mundo. Una de las tres grandes carreras de tres semanas (amén del Giro de Italia y de la Vuelta a España), indiscutiblemente la más trascendente.
Los empresarios, trabajadores y deportistas que viven del circo mediático, de la épica y de las grandes firmas asociadas al deporte, se frotan las manos.

El Tour de France ha sido la competición deportiva asociada al sufrimiento y al estoicismo por excelencia. Tanto así, que de los 200 competidores que toman la salida, 199 o más acuden a prácticas alternativas de tratamiento médico deportivo.

Este es el argumento manoseado: “Para aguantar tres semanas compitiendo todos los días a ese nivel y con esas montañas es imposible ir con sopas solamente.”
Y nos han machacado tanto con eso que nos lo hemos creído.
¿Por qué entonces para las Clásicas (Amstel, Lieja, París-Roubiax, Bicicleta Vasca, etc) o para vueltas más cortas (Dauphinè, Suiza, País Vasco o Castilla y León) se dopan de la misma forma?. O para una carrera de 100 metros en atletismo que dura 9 segundos…
Esas imágenes de los ciclistas apretando los dientes, cayéndose de la bici, luchando con la soledad, con los 40 grados y con las pendientes de 15% en los Alpes franceses nos penetran los sentidos y nos hacen disfrutar.Y dudar.

Este año además sumemos la fiebre española. Deportivamente, este país está ahora con el pecho hinchado. En los últimos cinco años han caído trofeos de deportes varios como: Campeonato del Mundo de Básquet, Eurocopa de Fútbol, Wimbledon, Roland Garros, Copa Davis, Fórmula Uno, UEFA Champions League, UEFA Cup, Moto GP, Marcha Atlética, Dauphiné y sobre todo Giro de Italia y Tour de Francia. Al ser los nuestros países de habla castellana, estamos sometidos a que nos restrieguen estos éxitos matiné, tanda y noche. ¡Como en los tiempos del deporte detrás del Telón de Acero¡, por lo menos en cuanto a lucha contra las trampillas médicas.

Este año el Tour tiene un puñado de gladiadores máximos. Ya no está el gran Lance Amstrong, que ganó 7 rondas francesas (récord) con un certificado médico bajo el brazo que le daba muchas libertades. Tampoco estarán la mayoría de los integrantes de los podios de los últimos cinco años, todos ellos alejados de la carrera por problemas con el dopaje (¡coincidencia, persecución!!!), Vinokourov, Pantani (fallecido), Klöden, Contador, Landis, Beloki, Heras, Leipheimer, Rassmussen, Basso y Ullrich (el que se gastaba en un médico 60.000 dólares al año).

Entonces quedan como candidatos un grupejo abierto de posibles sucesores.
El primero es Alejandro Valverde. El más carismático. Me gustan sus formas,aunque algo inestable pero es polivalente y tiene un sprint en montaña muy fuerte. En contrareloj se supone que había trabajado mucho el año pasado pero es justamente ahí donde se dejó el podio del Tour 2007.

El más completo es Evans. Australiano que viene de ser subcampeón el año pasado. Su carta fuerte es que aguanta bien en montaña y desequilibra en contrareloj. Veremos mañana la primera, que quizás ganará el especialista Cancellara.

Luego está el ruso Menchov, actual ganador de la Vuelta a España. Buena montaña, equipo sólido aunque este año menos. Regular.

Hay que poner a Pereiro. El gallego ganó hace tres años por la confusión del dopado Landis. Tuvo la suerte de que le dejaran fugar y se cascó veintitantos minutos de ventaja y el resto no se enteró. Nadie contaba con él y ganó.

Sastre, español también, es otro montañista especialista pero no para meter cuchillo. Estará cerca del podio, su conservadurismo no da para ganar algo grande.

Está Riccò. Actual subcampeón del giro. Ese es de los que gustan al público. Lengua larga, guapo, desequilibrante (todo lo contrario que Sastre y el Ruso).
Los luxemburgueses, gemelos fantásticos Shlek, quizás el colombiano Soler, montañero duro y poco más.

Alguna sorpresa habrá. Algún cazado por los vampiros y a enarbolar periódicos y revistas con la épica deportiva de estos gladiadores que nos hacen babear con sus gestas.
Veremos quién llega con el maillot amarillo a los Campos Elíseos y conquista un título que para ellos es más importante que una medalla olímpica.
Esto es la Grande Voucle, el oculta-oculta, pesca-pesca de los dopados, de nuestros perros de caza, de nuestro deporte.

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