25 de enero de 2009

Claroscuro(s): Fotografía en el Gíldaro Antezana

Con curiosidad me fui al salón de exposiciones de la Alcaldía, el Gíldaro Antezana para ver la muestra de fotografía del colectivo Claroscuro. Fui con un buen amigo, un fotógrafo que dará qué hablar en el futuro: Sergio Ribero. Esto es algo de lo que vi, algo de lo que pude sentir como espectador. Salió publicado en Los Tiempos de hoy. ------- Con alguna propuesta innovadora y bastante público se inauguró la exposición del Colectivo Claroscuro, en el Gíldaro Antezana. Es una buena señal que aparezcan grupos como éste, últimamente escasos. Resaltó la propuesta de Rodolfo Goitia, quien a pesar de tener un trabajo más clásico, nos muestra nuevamente la calidad técnica que expresó otras veces, esta ocasión insertando colores vivos en piezas más retóricas, en un trabajo con tintes antropológicos. Dennis Salazar es quizás el más propositivo junto con Justo Salinas, nombre al que accedí preguntando al público ya que sus trabajos no tenían etiqueta: una serie de ruinas y piezas arqueológicas urbanas en las que resalta el contraste de la línea de horizonte y el cielo mediante el buen uso de los colores, presumiblemente valiéndose de programas informáticos. Salazar combinó trabajos de buen acabado visual, combinación interesante de tonos vivos en estampas locales y alguna pieza no figurativa. Un trabajo muy completo. En algunas propuestas me costó más interiorizarme como en la pieza del cómic, en las composiciones de Osoegawa y su fino lente, o en los desnudos de Navia y Gómez aunque se ve un trabajo interesante de contrastes de texturas en el objeto fotografiado. La serie “Abstractos” de Núñez con sus danzas folklóricas, me inspiran más concreción y menos abstracción, aunque insinuando movimiento. Interesante propuesta también la de Alberto Goitia, con su serie sobre los fotógrafos tradicionales de la Plaza 14, rescatando una bonita costumbre local. Su fortaleza y su dificultad fue quizás la misma, la impersonalidad, exceptuando una pieza en la que el fotógrafo sí logra conectar simultáneamente con su equipo (retratado) y con la persona que observa la muestra, el espectador. En conjunto se trata de una exposición variopinta en la que se pueden cuidar varios detalles para próximas muestras. No es recomendable hacer esperar media hora al público invitado a la inauguración a que se cuelguen las piezas. Quizás lo mismo se puede decir del montaje. Y no me refiero a una unidad estética en la muestra, que hubiese sido recomendable, sino más bien a la unidad de criterios a la hora de presentar las obras a exposición. No se aprecia un criterio homogéneo para marcos, tamaños, etiquetas, firmas y cristales, lo que daba una apariencia algo desprolija a la exposición. A todos nos gustaría tener más información acerca del grupo, si tienen un manifiesto o no, o si siguen algunas directrices comunes o no. Algo de historia, algo de ese acervo cultural que algunos de estos fotógrafos tan bien han sabido retratar en sus piezas.

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