7 de febrero de 2009

Sofita aprendiendo de (in)Seguridad Policial en el Fútbol

Salíamos del estadio algo así como 32 mil almas decepcionadas por la calidad de lo exhibido. Ya con mi sobrina y su padre comenzamos a aplacar los bostezos con las tarjetas rojas que mostró el árbitro durante el juego y con los impactos de naranja, que ingeniosos hinchas de mi equipo (Wilstermann) propinaban a jugadores y al colegiado. Al fin de cuentas es parte del fútbol. Al estadio vamos a liberar energías (generalmente negativas) y a gritarle hijoeputa a cualquier bicho que se mueve. Es una excelente licuadora de pasiones que vomita el Hombre Nuevo que quería Mao. Así, al salir, luego de enseñarle a Sofita a escupir bien lejos, nos topamos con la valerosa fanaticada de mi equipo, que al igual que aquel histórico 11-E, calentó a palos a la barra rival. Qué orgulloso me sentí al mostrar a Sofita nuestra fortaleza y cohesión grupal como barra. Quise que la niña aprendiese a aporrear con gallardía para que sepa defenderse en la vida, pero comprendí que esa era tarea era propia de su padre o de su madre y que sería una intromisión invertir los roles. En eso, cuando algunos bolivaristas se sintieron inseguros ante la estratégica emboscada en la que se vieron atrapados, aparecieron las Fuerzas del Orden y de Seguridad de la Policía. La zozobra me brotó por el cuerpo, pero al ver a los verdes con ese chaleco y las letras de seguridad en fosforescente, respiré. Afortunadamente el respiro fue figurado, y no muy hondo, ya que nuestros aliados uniformados, calmaron al iracundo grupo con gases lacrimógenos, y a quemarropa. Corrimos de la mano con Sofita, pisando a los más lerdos y a ancianos que escapaban de la densa nube de gas que oscureció el ambiente, satisfechos, no sólo por la aventura, sino porque si bien yo lloré por no ganar, al final el bando rival lloró, y con amargura, por efecto de los gases pacifistas. En realidad nadie se dio cuenta que llorábamos por el equipo, sino que pareció que fue culpa del gas. Le expliqué a Sofita que eso era parte del fútbol y que a mí no me importaban mucho los niños, las señoras, los discapacitados, los ancianos y todos los inocentes que se fueron casi vomitando a causa de la emanación. Luego de la huída, llegamos a casa y Sofita me agradeció por la ilustrada y pedagógica tarde en la que aprendió conceptos variados como el orden, el respeto por las jerarquías, la diversión en grupo y la planificación estratégica de nuestras autoridades.

4 comentarios:

GABO dijo...

Nuevamente los gamberros del trister hicieron de la suyas, apedrearon el bus de Aurora,.. no solo son malos hinchas sino también malos perdedores
Saludos

Fadriqve Iglesias Mendizábal dijo...

ES difícil controlar una barra de 35.000 personas, pero sí, se han portado salvajes...
Menos mal que este año no vamos a perder...
Qué ttal la Libertadores?
Saludos

Erick Galarza dijo...

Entretenido el comentario, mas a lo Paulovich, pero me gustó.

Es bueno leer relatos interesantes, el que me gustó fué el sundance.. y bueno ya comentaré

Fadriqve Iglesias Mendizábal dijo...

es el estilo que más me gusta, así comenzó la idea del blog, mandando reportes de mis viajes del atletismo a mis amigos, allá por el año 2003... en el archivo del blog hay algo... volveré...
Un saludo