28 de marzo de 2009

Spanish Cinema: cine realista con Ñ

Publicado en Los Tiempos. No es raro escuchar en comentarios o en tertulias que si el cine español está en sus años dorados (reclamos de simpatizantes de los muy archifamosos Almodóvar, Amenábar, Trueba o De la Iglesia), que por fin ha llegado a Hollywood (de la mano de sus superestrellas Bardem, Penélope, Banderas o Paz Vega) o por el contrario que está en una situación paupérrima (sólo pechos, temas rancios y gracias burdas). Pues lo cierto es que el cine español de hoy es bastante más que eso. Tampoco son del todo representativas de la salud del cine de la península ibérica las genialidades puntuales de Erice, Buñuel o Saura. Así es que España como industria del cine quiere escapar a sus espectros y sombras. Para esto la Academia del Cine Español y la legislación nacional han tratado de lograr una cuota de pantalla obligatoria para los cines sin mucho éxito. El público español sigue prefiriendo el cine de Estados Unidos. Sin pretender demostrar que el cine “con Ñ” (como han tratado de promocionarlo) se trata de un cine demasiado independiente, en el sentido de la transparencia interna de sus canales de producción y distribución, dominado por un reducido grupo, sí se puede decir que ha tratado de desmarcarse de directrices sólo comerciales para llegar a un discurso más reflexivo de lo que pasa en su sociedad. A propósito de esto el joven director Juanma Bajo Ulloa, esta semana en el Festival de Cine de Guadalajara, piensa que en el futuro tendrá que producirse él mismo sus obras ya que se considera un marginal del cine nacional y no está dispuesto a perder libertad creativa. Conglomerados empresariales como el Grupo Prisa, que copa la cadena de producción, posproducción, distribución y comercialización (Canal+, Sogecable, Sogecine y Sogepac), además de publicidad en sus otros medios de masas (El País, Rolling Stone, Cuatro), controlan lo que sale como producto terminado en este país, que a pesar de fuertes injerencias mercantiles, logra llegar a un cine bastante más humanista que el norteamericano. Pese a todo, hay una nueva generación de autores, muchas veces realistas o hiperrealistas que piden paso. Quizás no se pueda hablar de una generación homogénea con un lenguaje común, pero sí se puede hablar de una variedad de propuestas que se refrescan. Nótese también la incursión de un notable cine de animación y la emergencia de realizadores de cortometrajes recientemente nominados al Óscar como Cobeaga o Fresser. La Embajada de España y su oficina de Cooperación Cultural Exterior, nos han dado la buena noticia de que desde marzo hasta diciembre, y en todo el país, tenemos todos los martes, (en Cochabamba en el Centro Patiño y de forma gratuita) cine contemporáneo. Veremos trabajos de clásicos que “escaparon” de la censura franquista como Martín Patino o García Berlanga y obras de otros que directamente tuvieron que ejercer el exilio y trabajar desde lejos, como Buñuel, firmando gran parte de su filmografía en México. También se incluye cine social de la mano de autores como Medem, incursionando en el complejo mundo vasco, y otros inclinados más a la crítica de la sociedad española actual desde la mirada teatral de León de Aranoa, la del íntimo Rosales o la más femenina de Bollaín. Se proyectará también cine de misterio con Balgueró, Amenábar o Villaverde y una revisión de la mirada documental con el dúo Arribas/Pérez u Olivares. Una oferta amplia y renovadora, que nos rescata de las políticas sofocantes de los cines locales comerciales, que nos obligan y someten a tragar, en pantalla gigante, solamente cine de Hollywood, llegando a ser alienante, distorsionante y deprimente para los que queremos ver algo más que el “american dream” y explosiones en las que siempre gana el bueno. Dicen que reírse de uno mismo y verse reflejados ayuda a crecer. Para esto el cine español, como el argentino o mexicano, además lógicamente del nacional, nos pueden representar con un lenguaje mucho más latino, personal y sencillo que lo que Hollywood S.A. nos empaqueta pret a porter, porque el consumidor se podrá ver más cercano a la vida en pueblos con plaza, mercado e iglesia, que en el laberinto abdominal de Schwarzenegger. ---- Ilustración tomada de intensacultura.blogspot.com

22 de marzo de 2009

Ley de Mecenazgo: ¿cuánto más hay que esperar?

Publicado en Los Tiempos (pinchar). --------------- La misión de los gestores culturales debería ser la de abarcar y lograr que la mayor cantidad de individuos, sin importar de dónde vienen ni a dónde van, tengan acceso a la cultura de forma activa. Para lograr abarcar todos los espacios de la sociedad, necesitamos integrar a la mayor parte de los Actores Sociales. Uno de los que nunca debemos olvidar es al Empresario. No podemos prescindir de agente alguno. Más bien, Sector Público y Privado son dos contrapesos que deben complementarse, lamentablemente ya son muchos años los que deseamos una Ley de Mecenazgo que estimule la reciprocidad en temas culturales o deportivos. Si bien hemos estado acostumbrados a imbuirnos en la rudimentaria discusión de si tiene que intrometerse más el Estado (lo que conlleva muchas veces pérdida de libertades en pos de una ideología política en la que el arte se vuelve simple panfleto) o la Empresa Privada (que dada su vinculación directa al beneficio puede distorsionar igualmente el hecho artístico o experimental), ahora la teoría de la administración moderna de las industrias culturales se plantea el trabajo conjunto y cooperativo. El concepto cooperativo no es trivial, al contrario, se trata de un juego ganar-ganar, en el que tanto donantes como donatarios reciben una compensación. Mientras que la del donatario es muy clara, la del donante se retribuye en visibilidad y mejora de la imagen de la empresa además de la incidencia en la noción de responsabilidad social corporativa, tan en boga en estos tiempos. Este concepto, ha venido cobrando valor, a causa de la intensa interacción de los consumidores con las empresas, que a su vez se esforzarán por dejar una buena imagen. Se tratará de aportar al entorno y de lograr desarrollo social mediante inversiones. La participación del ente privado, no sólo tiene el beneficio de los recursos financieros obtenidos, sino también la notoriedad e interacción con el medio. La institución donante en la mayoría de los casos hará muchos esfuerzos porque su dádiva sea ampliamente conocida, lo que repercutirá en una mayor difusión y promoción de grupos o expresiones artísticas emergentes. Por último, el aportante podrá participar de forma más cercana del éxito del artista. En esta ley, podrían existir medidas de política fiscal, como la exención total o parcial del IVA para productos culturales; un estímulo al coleccionismo y a cesiones de piezas a museos que desgraven impuestos para el donatario; patrocinio a la restauración, difusión, formación de especialistas y promoción de Patrimonio Histórico, etc. En cuanto a la administración cultural, existen fórmulas utilizadas ampliamente de cogestión en las que se integran al Estado y a la Empresa, como la de los protectorados, las fundaciones públicas o instituciones de economía social. En el primer caso, se trata de organismos consultivos o de toma de decisiones que poseen un equilibrio de voz y de voto. En cuanto a la economía social, se trata de entes privados sin fines de lucro. En nuestro país existen ejemplos interesantes y exitosos de gestión privada con fondos públicos (Cinemateca Boliviana, Fundación Cultural del BCB), de coparticipación privada-pública (Festival Internacional de Teatro de La Paz, Festivales Apac: de Música Barroca e Internacional de Teatro en Santa Cruz) o de fundaciones/asociaciones privadas (Fundación Patiño, Fundación Quipus, Proyecto Martadero), por citar algunos. ¿Cuántas eras o décadas más deberemos esperar para que contemos con una Ley en condiciones?, pues resulta que el mecenazgo no es tan nuevo como algunos piensan. En el Renacimiento ya se practicaba, incluso el concepto apareció en la antigua Grecia. Unos conocidos mecenas fueron los Medicci que ayudaban de forma pecuniaria a artistas de la época. Para que después no se avergüence nuestro Presidente, como cuando el día de la partida del Equipo Olímpico Nacional a Beijing dijo sin menor reparo: “me avergüenzo de la cantidad de atletas que nos representan”. Pues sí, es hora de hacer cosas. Que la caridad empiece por el Ejecutivo. Foto tomada de ej-rodrilanz.com

14 de marzo de 2009

Ministerio de Culturas: ¿La mesa coja?

Publicado en Lecturas de Los Tiempos de hoy. ------------- Históricamente se ha desdeñado y postergado la cultura indígena, incluso la mestiza y parte de la criolla. Sí. Se han desdeñado expresiones de identidad nativa. Sí. Han pervivido (o se han incrementado) los conflictos y rechazos de las creaciones artístico-artesanales autóctonas. También. Estos fenómenos son reflejo de exclusiones sociales, económicas y políticas reales, que han venido cambiando desde hace un par de décadas con la inclusión de un Vicepresidente, algunos Congresistas y, finalmente, de un Presidente de la República en el aparato estatal. Por otro lado, se ha creado recientemente un Ministerio de Culturas, que pretende compensar, de forma tardía, estos desequilibrios de representación. La semana pasada se han estrenado dos nuevos Viceministerios: el de Interculturalidad, regentado por la señora Estela Vargas, economista especialista en tributación y el de Descolonización, a la cabeza del intelectual y notable historiador Roberto Choque. Quiero pensar que es evidente que la monocultura eurocentrista limitaría un disfrute artístico y de expresión indígenas, no obstante, dada la necesidad de equilibrio, al potenciar el extremo débil, podríamos correr el peligro de enterrar y menospreciar la manifestación cultural aparentemente dominante ¿?, díganse las bellas artes, la cultura clásica, erudita, virtuosa, conceptual o lo que algunos llaman la Alta Cultura. Con la idea de pretender, bienintencionadamente, democratizar la cultura y resaltar los valores nativos (asunto necesario), temo que se abarque sólo a una mayoría y se olvide un importante vértice del triángulo virtuoso. En el ejemplo de equilibrio se pueden citar a creadores como Jorge Sanjinés con su cine indigenista, de gran belleza y sutileza emocional; a César Bríe con un teatro de denuncia, con alta calidad estética o la capacidad escultórica de Marina Núñez del Prado a través de sus gritos libertarios de la mujer indígena. Sería burdo pensar que las líneas filosóficas o las influencias occidentales de estos autores pisoteen lo popular o desdeñen lo autóctono. Al contrario, son dos caras de la misma moneda. Yendo a la praxis, podemos señalar la ausencia de políticas realmente efectivas como el desarrollo de una Industria Cultural potente, no alienante, sino alineada a lo que García Canclini describe como motor de desarrollo económico enmarcado en sociedades liberales y economías de mercado posibles en nuestro contexto latinoamericano. Esto se puede corroborar en países del entorno hispanoamericano como el mexicano, colombiano, argentino o el mismo español, donde en las páginas web de sus Ministerios se promueven políticas orientadas al estímulo de fundaciones mixtas de gestión cultural codirigidas entre la Administración Pública y fondos privados. Notemos también el desarrollo de redes de cooperación internacional (Bolivia no participa en la Red Iberoamericana de Teatro IBERESCENA) o en la ausencia de actuaciones directas al estímulo de la creación literaria o de la lectura. En nuestro país, la museografía se ha delegado casi exclusivamente a la Fundación Cultural del Banco Central (FCBCB) o a instituciones universitarias y privadas. El Patrimonio Industrial no parece ser una prioridad y las Bibliotecas Nacionales y Archivos son instituciones no muy vivas y cotos cerrados a investigadores que tampoco tienen las suficientes motivaciones. Canclini no describe unas Industrias Culturales de masas, repetitivas y faltas de valor artístico, sino a una oportunidad de desarrollo socioeconómico y educativo basado en el impulso de la producción musical, televisiva, escénica, cinematográfica, informática, plástica o editorial, además de la explotación ordenada del patrimonio tangible (industrial, arqueológico, arquitectónico, natural, etc.) y el inmaterial (oral y antropológico). En este campo, en el Perú, de forma accidental o no, han sido capaces de situar su cultura en el mapa mundial, no sólo con la bandera de Machu Pichu, Nazca o su gastronomía, sino con una calidad mundial de escritores, que van desde Vallejo, Ribeiro, JM Arguedas, Bryce, Vargas Llosa o Alegría hasta los jóvenes Faverón, Cueto, Alarcón, Roncagliolo, Benavides, Bayly o Thaís por citar algunos. Estructuras como la FCBCB, verdadero modelo de gestión cultural mixta, más orgánica, independiente y menos populista, parece ser el camino exitoso, ya que cuando los políticos interfieren en el campo técnico, las “mesas de operaciones” se quedan cojas, porque son diseñadores y no carpinteros. --------- Ilustración: "Haga Arte - Arte de Origen" en su muy creativo blog hace mordaces críticas al proceso de cambio y a las identidades nacionales. Pasen y vean.

6 de marzo de 2009

Diego Ruiz después de Diego Ruiz

 Ya casi a todos los burgaleses, autóctonos o de adopción, nos suena el nombre de este chico. Figura creciente del atletismo y del deporte castellano, Diego, defendiendo siempre la camiseta del Campos de Castilla – Universidad de Burgos, ha ido creciendo un ritmo constante y seguro, destacándose como atleta confiable y regular que ha progresado de forma lineal casi sin espera.

A ninguno de los entrenadores que le han formado (Alberto Medina, Eladio Barredo, Juan Carlos Granado o Enrique Pascual) les extrañará verlo donde está conociendo sus cualidades físicas y mentales. Pero aquí no pretendo destacar las cualidades fisiológicas de este chico (sobradas y demostradas) ni tampoco su valiosa personalidad, sino el buen manejo y desarrollo de su Inteligencia Emocional. Este atleta encarna el sentido moderno de la administración de empresas. Ya no estamos en las épocas en las que simplemente contar con una buena acumulación de capital bastaba. Ahora son tiempos en los que los recursos humanos, comprendidos por su capital intelectual y social, gestionados desde una visión estratégica, serán los factores decisivos y generadores de ventajas competitivas: la victoria. Un campeón moderno o del siglo XXI tendrá estos atributos hipertrofiados, tanto o más que su musculatura o su capacidad de resistencia lactácida.

Es así que a nuestro burgalés, y lo ha demostrado en repetidas ocasiones, no le tiembla el pulso cuando se enfrenta con gente aparentemente superior o con camisetas históricas. Diego Ruiz, sabe que como humano, nunca se encuentra en desventaja manifiesta, sino que coloca al rival en una dimensión que él mismo ha creado en su mente, en la que poco importa quién sea el oponente, que para él será simplemente una persona más.

 Además, y complementando esta capacidad, Ruiz tiene una destreza de la que muchos atletas carecen: la de planificar su vida, su carrera atlética, su temporada, su día y su momento. Las grandes figuras deportivas, se distinguen del resto por estos detalles. Ya desde que fuera medallista de Europa júnior del relevo 4x400 en Italia en 2001, se sabía que este tenía piernas valiosas pero era un adolescente. Luego, sus primeras incursiones al Alto Rendimiento fueron, en momentos de transición, con atletas magistrales como Viciosa, Cuñado o Giralda, atletas que incluso aprenderían ciertas actitudes de él. La facilidad que tiene Diego para discernir su visión y misión como atleta es portentosa y clarividente. Él sabe para qué hace lo que hace, dónde tiene que estar, en qué momento, con qué objetivos y qué medios debe desplegar para llegar a ello.

Así, sus métodos a largo y mediano plazo no son gratuitos o baladíes. Todo tiene un porqué. Es un atleta que, a diferencia de la mayoría, no se ha tomado prisas para llegar a lo que es ahora, un medallista fijo en los Campeonatos de España en la distancia reina del atletismo español (1500 metros), y tampoco tiene ansiedades para llegar a lo que supongo que si no es este fin de semana en el Europeo Indoor de Turín, será en el futuro inmediato: colgarse nuevamente una medalla internacional de gran campeonato.

 No sé si este estudiante de Empresariales aplicará conscientemente los conceptos que aprende en la facultad, pero lo cierto es que maneja su carrera deportiva como una empresa, y además una empresa exitosa, y en tiempos de crisis como ahora, éste es un valor escaso, escasísimo, una rara avis en este cielo nublado.