22 de marzo de 2009

Ley de Mecenazgo: ¿cuánto más hay que esperar?

Publicado en Los Tiempos (pinchar). --------------- La misión de los gestores culturales debería ser la de abarcar y lograr que la mayor cantidad de individuos, sin importar de dónde vienen ni a dónde van, tengan acceso a la cultura de forma activa. Para lograr abarcar todos los espacios de la sociedad, necesitamos integrar a la mayor parte de los Actores Sociales. Uno de los que nunca debemos olvidar es al Empresario. No podemos prescindir de agente alguno. Más bien, Sector Público y Privado son dos contrapesos que deben complementarse, lamentablemente ya son muchos años los que deseamos una Ley de Mecenazgo que estimule la reciprocidad en temas culturales o deportivos. Si bien hemos estado acostumbrados a imbuirnos en la rudimentaria discusión de si tiene que intrometerse más el Estado (lo que conlleva muchas veces pérdida de libertades en pos de una ideología política en la que el arte se vuelve simple panfleto) o la Empresa Privada (que dada su vinculación directa al beneficio puede distorsionar igualmente el hecho artístico o experimental), ahora la teoría de la administración moderna de las industrias culturales se plantea el trabajo conjunto y cooperativo. El concepto cooperativo no es trivial, al contrario, se trata de un juego ganar-ganar, en el que tanto donantes como donatarios reciben una compensación. Mientras que la del donatario es muy clara, la del donante se retribuye en visibilidad y mejora de la imagen de la empresa además de la incidencia en la noción de responsabilidad social corporativa, tan en boga en estos tiempos. Este concepto, ha venido cobrando valor, a causa de la intensa interacción de los consumidores con las empresas, que a su vez se esforzarán por dejar una buena imagen. Se tratará de aportar al entorno y de lograr desarrollo social mediante inversiones. La participación del ente privado, no sólo tiene el beneficio de los recursos financieros obtenidos, sino también la notoriedad e interacción con el medio. La institución donante en la mayoría de los casos hará muchos esfuerzos porque su dádiva sea ampliamente conocida, lo que repercutirá en una mayor difusión y promoción de grupos o expresiones artísticas emergentes. Por último, el aportante podrá participar de forma más cercana del éxito del artista. En esta ley, podrían existir medidas de política fiscal, como la exención total o parcial del IVA para productos culturales; un estímulo al coleccionismo y a cesiones de piezas a museos que desgraven impuestos para el donatario; patrocinio a la restauración, difusión, formación de especialistas y promoción de Patrimonio Histórico, etc. En cuanto a la administración cultural, existen fórmulas utilizadas ampliamente de cogestión en las que se integran al Estado y a la Empresa, como la de los protectorados, las fundaciones públicas o instituciones de economía social. En el primer caso, se trata de organismos consultivos o de toma de decisiones que poseen un equilibrio de voz y de voto. En cuanto a la economía social, se trata de entes privados sin fines de lucro. En nuestro país existen ejemplos interesantes y exitosos de gestión privada con fondos públicos (Cinemateca Boliviana, Fundación Cultural del BCB), de coparticipación privada-pública (Festival Internacional de Teatro de La Paz, Festivales Apac: de Música Barroca e Internacional de Teatro en Santa Cruz) o de fundaciones/asociaciones privadas (Fundación Patiño, Fundación Quipus, Proyecto Martadero), por citar algunos. ¿Cuántas eras o décadas más deberemos esperar para que contemos con una Ley en condiciones?, pues resulta que el mecenazgo no es tan nuevo como algunos piensan. En el Renacimiento ya se practicaba, incluso el concepto apareció en la antigua Grecia. Unos conocidos mecenas fueron los Medicci que ayudaban de forma pecuniaria a artistas de la época. Para que después no se avergüence nuestro Presidente, como cuando el día de la partida del Equipo Olímpico Nacional a Beijing dijo sin menor reparo: “me avergüenzo de la cantidad de atletas que nos representan”. Pues sí, es hora de hacer cosas. Que la caridad empiece por el Ejecutivo. Foto tomada de ej-rodrilanz.com

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