13 de julio de 2009

Rodrigo Hasbún: Literatura y Alto Rendimiento

Cuando nos enteramos que un futbolista boliviano ficha por un club ruso saltan las alarmas y la emoción sin límites de la prensa deportiva. Igualmente pasa cuando un atleta se va a España. Nos llenamos la boca al tener un boliviano en un centro de alto rendimiento, aunque éste no le aporte más que estar a la cola del tren o simplemente le enseñe a utilizar drogas estimulantes. Pero qué pasa cuando aparece la noticia de un escritor nacional con proyecciones gana una beca doctoral en la prestigiosa universidad de Cornell. Repercusión mediática muy limitada. Podemos constatarlo, uno de los nuestros que se prepara para emigrar hacia la vida académica norteamericana, el joven escritor nacional en boga: Rodrigo Hasbún. Aunque estos centros que concentran capital intelectual no garantizan por sí solos el éxito, y por más que algunos demuestren que la migración no es condición suficiente ni necesaria (ahí tenemos casos como los del gran Sáenz y sus talleres Krupp, en un oscuro salón del centro paceño), esta infraestructura es un excelente abono para lograr avances importantes en la investigación y divulgación científica. Incluso en la creación artística ya que permite que el escritor, en este caso, se dedique tiempo completo a la literatura, facilitando el acceso a bibliotecas interminables, y que cada cierto tiempo el autor tome años sabáticos en los que las publicaciones son la prioridad. Los casos contemporáneos nacionales más recientes con frutos comprobados son los de Edmundo Paz Soldán y Eduardo Mitre, ambos doctores en las universidades de Cornell y Pittsburg respectivamente, siendo quizás dos de los personajes literarios más importantes en Bolivia. Hay que recordar la cantidad de intelectuales por metro cuadrado que pululan por las aulas de estas instituciones, haciendo que de por sí vivir en estos espacios llegue a ser estimulante, convirtiéndose este hecho en una poderosa influencia social en el resto de cuerpo académico, amén del dinero, facilidades y tiempo para escribir. Por los pasillos de Cornell han pasado cuarenta premios Nóbel, varios de literatura como Pearl S. Back, Toni Morrison, Wole Soyinka o el gran Octavio Paz. También en sus orlas están retratadas figuras como Vladimir Navokov, Jaques Derrida o Christopher Reeve. Precisamente en Edmundo se fijaron como un abanderado de la generación joven de escritores latinoamericanos y relevo del Boom de los 70. Los llamaron la generación del Crack o McOndo. Si así fue en los 90, ahora contamos quizás con la generación de Bogotá 39. Aunque con poéticas muy diversas y con la dificultad de construir una nueva literatura latinoamericana como género, podemos identificar a Rodrigo como uno de los protagonistas literarios de América Latina para la siguiente década. Él fue el único representante nacional en aquella reunión patrocinada por el Hay Festival, festival literario más importante de la actualidad, algo así como la olimpiada de los escritores, con permiso de Frankfurt o Guadalajara (con formatos de feria más que de festival). Probablemente Hasbún es de las personas que menos buscan estar en boga. A él no le interesa estar en el ojo del huracán pero este último tiempo le han llegado reconocimientos y estrenos de sus obras. Este mes ha presentado su novela El lugar del cuerpo con Alfaguara y la participación con Aguilar en una antología de cuentos nacionales editada por Maximiliano Barrientos. Además ha participado en la revista Zoetrope de Francis Ford Coppola. Está terminándose el rodaje de un mediometraje (Rojo) y otro largometraje (Los viejos) ambos dirigidos por Martín Bouloqc en los que es coguionista y que se espera su estreno en cines próximamente. Hace poco ha ganado el premio Unión Latina a la Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana. Ya cuenta con el Premio Nacional de Literatura Santa Cruz de la Sierra y fue finalista del Concurso Nacional de Cuento Franz Tamayo en dos ocasiones. Le han estado lloviendo piropos también de escritores como el chileno Zambra o el peruano Iván Thaís. Cuando se le pregunta, si de haber existido la carrera de literatura en Cochabamba la hubiese tomado como opción en lugar de estudiar comunicación social, dice que no. Que a él no le gusta leer por obligación. Ahora, años después la situación es distinta y cree que las investigaciones y tesis doctoral se pueden moldear a su gusto e ir por donde quiera. En esta tónica deportiva no nos queda más que festejar la marcha de nuestro escritor a su “centro de alto rendimiento”, desde donde aportará a una labor científica e investigativa tan descuidada pero que tanto necesitamos en Bolivia.

7 comentarios:

Almada dijo...

Nene.. me alegro por Ticorro. Leiste su novela? qué tal? siempre me gustaron sus textos.. ya me haré con el libro en la Llajta.. un abrazo. nos vemos prontito

Fadriqve Iglesias Mendizábal dijo...

Viejo, bienvuelto. La novela está muy bien, es fácilde leer y muy lgo amarga. Oye, vos te has vuelto fotógrafo??? vuelve pues a la prosa...
Cuándo llegas??? pa que me prepare...
besos

Gabo dijo...

..Martins Moreno se fue a Ucarania y no a Rusia, actualmente fue dado en préstamo al Werder Bremen...

Anónimo dijo...

Has visto lo que te han respondido?

Fadriqve Iglesias Mendizábal dijo...

Cierto Gabo.
Anónimo: sí.

Erick Galarza dijo...

Es como en todo aquí en Bolivia, lo hacemos para nosotros mismos y somos tan egoístas que no lo difundimos, a mas de las políticas estatales que no ayudan ni a las artes ni a nada, mas que a dejar a un pueblo casi en la mediocridad, y no es de ahora, y si mencionamos a la empresa privada, es tan difícil sacarles algo de financiación que ni ganas queda.
lo que puedo opinar es que todo aquel que realmente quiera que en Bolivia la mediocridad acabe, es que una vez hayan vuelto de donde hayan ido para hacerse especialistas en algo, pues lo difundan, para que los que han sido inculcados por estos también lo difundan y se vaya aramando la base. Vieron la película "cadena de favores"?, mas o menos asi.
Un saludo, sigo entrando a tu blog para tener algo de información en mi barrio donde casi no llega nada.

Fadriqve Iglesias Mendizábal dijo...

la maquinaria pública es siempre tan lenta e ineficiente que si nos sentamos a esperar estamos jodidos...
gracias por venir. un saludo