31 de agosto de 2009

¿El deporte es salud?: Vuelve con el escudo o encima de él (Parte 1)

Artículo publicado en el número 46 de la revista Nueva Crónica (segunda quincena de agosto) coeditada por el Instituto Prisma y por Plural Editores. En ese número hay artículos del ex vicepresidente Victor Hugo Cárdenas, de A. Soliz Rada o de Joan Prats. Acá pongo la primera parte. Como la escribí hace unas semanas no está incluído ningún comentario a la muerte del jugador de 26 años del Espanyol Fútbol Club, Daniel Jarque. ------- Vuelve con el escudo o encima de él Ésta es una frase que las madres espartanas decían a sus hijos cuando los entregaban a las labores bélicas. El Eetam eepitá, con él o sobre él, aludía a que el vástago debía volver con el escudo en la mano o con el cadáver encima. Matar o morir. A lo largo de la historia el ser humano ha ido desarrollando sus destrezas físicas al límite como herramienta de trabajo, incluso a veces hasta la muerte. Resulta que el pueblo espartano, hace 2800 años ya practicaba la selección científica de luchadores, llamada agogé, y su preparación específica, alejándolos del resto de la sociedad como equipos especiales, además de hacer una selección de rasgos hereditarios en niños (eugenesia). A muchos, la comparación de los atletas actuales con los de la época antigua les parecerá exagerada. Existirán los que aludan a las bases estadísticas inquiriendo que de tantos millones de atletas en las sociedades modernas, solamente unos pocos que sufren enfermedades asociadas al tratamiento deportivo no son representativos mientras que en la antigüedad muchos perecían en camino hacia la supremacía física. Pero lo cierto es que hoy también hay deportistas que mueren. Florence Griffit Joyner (campeona olímpica, mujer más veloz de la historia) o Marco Pantani (uno de los grandes ciclistas de los 90, ganador del Tour de France y Giro de Italia), ya no pueden contarnos personalmente sus vivencias y gestas porque sencillamente ya no están, ambos con menos de cuarenta años. A día de hoy, existe una reglamentación que regula, evita y controla los excesos en esta materia, no obstante, son demasiados ya los escándalos y trampas (lo que llamamos dopaje) relacionadas con sustancias que incrementan el rendimiento. Podemos contar anécdotas que rozan lo ridículo, como las de cambios de orinas con vejigas artificiales en los controles antidopaje, o el caso de la sopa de tortuga que ingirieron hace doce años un grupo de corredoras chinas, que en una semana histórica batieron varios récords del mundo de atletismo. Todo el pueblo griego recordará la fingida caída de moto de sus héroes nacionales y medallistas olímpicos Kostas Kenteris y Katerine Thanou durante los Juegos de Atenas para escapar a un control. Está también el caso de la lanzadora alemana Heidi Krieger, quien después de años de utilizar anabolizantes y hormonas masculinas, se cambiara de sexo, para hoy responder al nombre de Andrés. Incluso algunos mucho más oscuros como los abortos provocados en la URSS para incrementar el nivel de fortaleza hormonal. En esta vorágine de anomalías de la salud, no se han podido demostrar legalmente que algunos casos la relación directa con el dopaje pero invita a cuestionarse si el deporte es saludable. Además del caso de Griffit (con muchos indicios), este último año han desaparecido por muerte súbita el ciclista belga Frederick Nolf, el portugués Bruno Neves o el atleta alemán René Herms. Pantani murió aparentemente de una sobredosis de cocaína. Mientras que otro mito del ciclismo contemporáneo español, el escalador Chava Jiménez, sucumbió en parecidas circunstancias. También quedan frescos los recuerdos del desaparecido jugador del Sevilla fútbol club, Antonio Puerta, que con 22 años, tras ganar dos años consecutivos la copa UEFA, contaba con un cuerpo técnico que se ufana de alimentar a sus jugadores con “la papilla del Sevilla”. Mientras tanto sigue sin esclarecerse el caso del futbolista del Real Madrid y de la selección española, Rubén De la Red, quién sufriera un desmayo a principios de la temporada recién finalizada; se ha anunciado que la siguiente temporada no jugará. Nuevamente, ¿existe una correlación entre alto rendimiento y el peligro real de la salud?, ¿estamos, como humanos, forzando límites de la naturaleza?. Foto: Florence Griffith, en Sports Ilustrated.

18 de agosto de 2009

Me colé en la Zona Sur

Me colé al preestreno robando una invitación que llegó al despacho de mi cuñado. Llegamos a la Cinemateca en La Paz y cuando estábamos a punto de entrar, llegó una amenaza de bomba al local. Tuvimos que esperar a que llegasen los antiexplosivos y toda su parafernalia al estilo G.I. Joe. Disfrutamos de la peli, que una vez terminada fue seguida de la presentación de los actores. El detalle simpático fue que estaban todos los protagonistas vestidos de la misma forma que en el film y como se subieron al escenario, parecían salidos de la tele para una obra de teatro. Después de la proyección nos llevaron a un elegante salón decorado con motivos de la producción, además nos regalaron una bolsa de mercado, al estilo Totelemonde con las letras de la peli bordadas, el póster, los patitos amarillos que tiene Patricio en su jacuzzi donde tiene sexo con su chica, un libro fotográfico muy bien producido y algún juguetito más que luego se me fuera confiscado por mi sobrina. Me senté en una parte alejada de la mesa y para sorpresa mía, mis comensales vecinos fueron el ex presidente Carlos Mesa, la productora Ximena Valdivia, la protagonista Carola, interpretada por la simpática tetragenaria Ninón del Castillo, a la que incluso me atreví a sugerirle hacer teatro y con quién, además del director JC Valdivia y del columnista Fernando Mirabal. Engullimos ese ají de fideo, que según el director es manjar de t´aras y k´aras, acompañado de marraquetas y queso collana y de postre un queque de limón, igualitos a los del film. Al irse mi cuñado, le fotografiaron con el director y una de las actrices. Se ofreció a llevarme a casa, pero le dije que no, pensando que habría continuada con el equipo del film. Ya me imaginaba tomando unas tutumas de chicha con Carola. Cuando me disponía a seguir el festejo, me di cuenta que el único que estaba de vacaciones era yo y que además en La Paz no se toma chicha. Me limpié la boca, y salí huyendo con miedo que la amenaza de bomba fuese verdad y al no encontrarla estallase, dejando en evidencia que yo no estaba invitado al preestreno. Si quieren saber mi opinión de Zona Sur, sigan leyendo.

Bolivian Beauty o el relato del encierro

A propósito del estreno de la nueva obra de J.C. Valdivia, Zona Sur Como casi nunca se ve en el cine nacional, una auténtica marea promocional ha sido desatada por la productora del nuevo film nacional “Zona Sur”, CINE NÓMADA. Las ciudades empapeladas de afiches de una estética pop que realiza una campaña subliminal (en la que el título del film pasa a segundo plano e invita a que el público lo averigüe) el merchandising y un preestreno muy original con ají de fideo, marraquetas, queso collana y torta de limón incluidos, además de una amenaza de bomba en la cinemateca, pusieron tonos anecdóticos a la presentación previa del nuevo material de Juan Carlos Valdivia, que regresa después de cuatro años del estreno de American Visa. A veces estas promociones, si no están acompañadas de calidad, suelen decepcionar a los espectadores. Este no es el caso. El resultado de Zona Sur es muy positivo. Cinematográficamente hablando, resultan muy novedosas las tomas móviles de plano continuo que acompañan al espectador durante todo el film, otorgando un hiperrealismo a las secuencias. Algo que, para los más conservadores en cuanto a lenguajes pudiera ser visto como abrumador, complementa, por otra parte, la forma no lineal del relato. Se trata de una cámara que está en constante movimiento circular, digamos que dando vueltas sobre un eje (complejo en cuanto a la producción), inmiscuyéndose, cual voyeur, en las habitaciones y espacios íntimos de los personajes retratados. Ésa parece ser la intención de Valdivia: observar el diario vivir de una familia de clase alta paceña hasta dentro del baño. Entre las interpretaciones se ven propuestas interesantes como la del niño, la madre (muy buenos Nicolás Fernández y Ninón del Castillo) y con algo de intermitencia los jóvenes que aunque representan bien sus caricaturas, corren el riesgo de bordear lugares comunes y clichés del mundo de la vida “jailona” paceña más allá de Obrajes. No obstante, el film es una crítica y puesta en evidencia de lacras colonialistas y racistas de las que los bolivianos no hemos logrado desprendernos. El papel del mayordomo (Pascual Loayza), bien interpretado, da más peso a la familia que lo ha contratado que a la suya propia. Una casta que parece darle todo, pero que sin embargo no lo admite en igualdad de ser humano. También, aportan mucho las metáforas de encierro (las ventanas, las rejas de la casa) en las que la familia se encuentra envuelta. Una familia matriarcal pero profundamente machista, el mundo onírico de un niño que trata de encontrar un espacio en esa zona artificial en el que aparentemente los hermanos mayores todavía no se encuentran a gusto: el uno, tratando de emigrar a España para ser un filósofo del derecho y la otra, tratando de rehuir esa cultura impuesta siendo disidente del seno materno para abrirse un espacio contestatario como activista junto a su pareja lesbiana. Por último, la escenificación del cambio social en nuestro país, el paso de las nuevas élites y los ocasos de las que están en decadencia económica y de principios, hace una radiografía de los procesos que nos tocan. Lo más destacable, que suele ser la gran crítica del cine boliviano, pasa por el sonido y la imagen, facetas en las que Juan Carlos pasa con nota alta: imagen espectacular dotada por su cámara Red Digital, música impecable (obra del incombustible Cergio Prudencio), así como también la fotografía del asiático-americano Paul de Lumen, único artista invitado foráneo, y, por supuesto, el diseño de artes de Sánchez. El reflejo del espectador en los personajes y en la historia es un logro sobresaliente, que hace posible la entronización del público en la obra. Cada uno logrará penetrar en esa “Zona sur” que todos tenemos en casa.

16 de agosto de 2009

El mARTadero Verde y Vivo

Publicado en Los Tiempos el domingo. ------ La Gestión Cultural, tal y como la entendemos hoy, ha tomado un nuevo rumbo. Las épocas de las infraestructuras de “techos altos”, con vitrinas impenetrables, con poca o ninguna interacción con el público no especializado, y en las que estaba prohibido casi todo parecen haber terminado. Ahora, las bibliotecas, teatros, salas de muestra, o museos se han vuelto espacios vivos donde las actividades se barajan y entremezclan. La estructura física ha pasado a ser un insumo más dentro de un mundo orgánico que hace vivo el disfrute cultural y la creación artística que se exhibe dentro. En esta línea, estos días, el Proyecto Martadero y el Nodo Asociativo para el Desarrollo de las Artes han recibido la aprobación de su proyecto “Talleres de Libre Expresión y Educación Medioambiental para Niños” patrocinado por el Programa de Desarrollo Cultural del Centro Cultural del Banco Interamericano de Desarrollo. Dicho centro, a la cabeza del artista colombiano Félix Ángel, patrocina anualmente alrededor de cuarenta microproyectos de desarrollo artístico, cultural, social y educativo en toda América Latina. Este año han seleccionado dos proyectos de Bolivia (éste y uno de la Orquesta Sinfónica Nacional) de más de 30 solicitudes en nuestro país y alrededor de 800 en 26 países en todo el continente. La serie de eventos consistirá en cinco talleres y otras cinco actividades para niños de 6 a 12 años de edad y será totalmente gratuito, de lunes a viernes por las tardes. Tratará de concienciar y educar en materia medioambiental, primero dentro del espacio del Martadero, luego en el barrio y después en las casas de los asistentes para así mejorar el contexto vital de los asistentes y la gente que los rodea. Será un proyecto piloto y la idea es replicarlo en muchos barrios más, primero en Cochabamba y luego en otras ciudades si resultara exitoso. Recordemos que el Martadero realiza actividades de carácter interdisciplinario y se ha constituido en el interlocutor cultural de referencia en Cochabamba, siendo un espacio de desarrollo social, de encuentro y de diálogo intercultural abierto. La educación integral y humanista griega precisamente iba en la línea de formación total de la persona y qué mejor forma de hacerlo que desde la niñez, para que nuestras próximas generaciones adopten como propio el legado cultural y medioambiental, a veces maltrecho, que nosotros los adultos les estamos dejando.