9 de octubre de 2009

La Odisea de César Brie

El desempleo. El subempleo. El miedo al otro. El racismo. La migración. La espera. La búsqueda. El recuerdo. El olvido. La nostalgia. La fuga. La esperanza. La perdición. Y sobre todo la partida. Esa partida, que 18 años después de que César Brie, director del Teatro de los Andes (TdA) llegara a Bolivia, a Yotala, vuelve a hacerse presente e inevitable. Brie se va, no sabemos dónde, y deja el timón del grupo. La Odisea, nueva puesta en escena del TdA, es la representación clásica del éxodo, escrita hace varios siglos en la antigua Grecia y re escrita por Brie. Ha pasado todo este tiempo siguiendo tan actual, y llega a nuestro contexto. Bolivia, como es sabido, sufre de corrientes emigratorias importantes. En cuanto a la inmigración (hace varias décadas ya sucedió con Liber Forti) en las últimas dos décadas el teatro nacional ha sido fuertemente influido por el TdA y la llegada de Brie, creando “escuela”. Su importancia en el teatro antropológico y contemporáneo es innegable. Brie, argentino vivido en Dinamarca e Italia, ha construido obras memorables. Otra vez Marcelo, El Sol Amarillo o la Iliada son trabajos que todavía están en la memoria de los que nos aventuramos a pisar los teatros. Una de sus fortalezas es que no se trata de manjar sólo de eruditos, sino también que se trata de propuestas disfrutadas ampliamente por los menos asiduos a las salas. La Odisea, compuesta por dos actos que duran casi tres horas, y que cuenta con once actores en escena de países diferentes (Argentina, Bolivia, Italia, Brasil, Francia, EEUU, etc.), encarna en concepto, fondo y forma lo que representa su obra. Detrás de los personajes hay fragmentos de sus propias historias, algunas muy íntimas. La escenografía, a cargo del también protagonista de la obra, Gonzalo Callejas, es minimalista y aparentemente sencilla. Se trata de una cortina de bambúes y totoras, pero que no solamente corre en horizontal y vertical, sino en todas las direcciones, complementada con una línea gruesa de arena al borde del escenario. Ahondando, quizás sin quererlo, en el concepto del destierro, Brie ha decidido dejar la dirección del grupo. Incómodo en Chuquisaca tras la exhibición de su polémico documental “Ofendidos y humillados”, ha escogido ahora otro camino, y apunta hacia el trabajo audiovisual. En palabras de él mismo: “Quiero proteger al grupo de la erosión de nuestras relaciones. También de las agresiones” y se despide de la misma forma que en el texto…“Adiós mis amigos, mis cachorros, hasta la vista.” La Odisea le acompaña casi tres años, entre la escritura del texto, los seminarios, la puesta en escena, etc. lo que para el teatro nacional es un largo recorrido. Muchos elementos se resuelven con maestría. Música interpretada en escena (dirigida por Pablo Brie), provocan risas y llantos. Danzas y Zancos. Erudito y popular. Una mezcla bien articulada. Todo el montaje se ha representado en Italia el primer semestre del año (en italiano). En Bolivia hemos podido disfrutar de cuatro presentaciones en La Paz durante el mes de agosto. Estas semanas estarán en España, en el Festival de Teatro Contemporáneo Iberoamericano de Almagro, donde Brie es el invitado especial (el año pasado lo fue el ecuatoriano Arístides Vargas) y posteriormente en el Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz. Así, podríamos disfrutar de La Odisea en 2010 en Cochabamba. Debido a las limitaciones espaciales del Martadero, la obra no podría representarse allí, siendo el único sitio posible el Teatro Achá. Esperemos que las negociaciones vayan por buen camino y podamos disfrutar del actual mejor teatro nacional y uno de los grandes de la región. En caso de que su impaciencia sea más grande y no puedan esperar al 2010, pueden adquirir el texto de la adaptación de Brie, “Odisea”, en la Feria del Libro en Plural Editores.

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