22 de noviembre de 2009

La Cultura 2.0 en red

Publicado en Los Tiempos de hoy. ----- La noción asociada a la web 2.0 hace referencia a la interactividad que hay basada en las comunidades de usuarios. Si hasta hace poco eran las grandes webs de información las que regían los contenidos, ahora son los interesados en éstos quienes asumen ese peso.

La cultura y el arte no han sido menos y se han adaptado poco a poco a este nuevo panorama. Las posibilidades de las integraciones en red, para la creación, difusión, promoción, comercio, o almacenamiento se han vuelto casi infinitas. En esto han influido de manera positiva las redes sociales.

Aunque hay detractores que las tildan de espacios pueriles y superficiales de cotilleo y chismografía, los espacios culturales se han beneficiado de estas herramientas.

Hoy en día no es raro que un museo importante, periódico serio o editorial significativa cuente con videos en Youtube, una cuenta de Twitter y otra de Facebook.

Los usuarios dedican cada vez más horas del día a interactuar en su red de contactos para transmitir información. Así, no será extraño ver colaboraciones o intercambios de “know how” entre escritores nacionales como Paz Soldán o Hasbún, incluso con otros foráneos como Volpi o Faverón.

Si antes Vargas Llosa, García Márquez, Cortázar y Donoso tenían que reunirse en navidad en Barcelona para discutir nuevas tendencias narrativas, ahora podrían hacerlo en un foro de Internet o a través de correos electrónicos grupales. No es lo mismo, por supuesto y sobre todo en materias tan humanistas, pero a la larga se facilitan contactos y proyectos comunes.

En cuanto a la difusión y exposición de nuevos autores, existen redes como Flickr, de exposición fotográfica. Artistas emergentes en Cochabamba se nutren de estas tecnologías para hacerse conocer. Lo ejemplifico sobre todo con los fotógrafos Sergio Ribero y Gumo. Ribero ya publicó sendas tapas de importantes publicaciones en Santillana. El editor de una de ellas, Maximiliano Barrientos conoció su obra por esta vía. Todavía no han expuesto en el MOMA ni en Patiño, pero miles de personas pueden disfrutar de su poderosa obra gráfica.

Los blogs también son espacios con gran potencial de difusión. Uno de los más importantes caricaturistas nacionales, Joaquín Cuevas, tiene el suyo: El Chico Larva.

Podemos encontrar artistas del diseño gráfico asociado a lo artístico y conceptual, como el blog Haga Arte-Arte de Origen u otros concernientes a relatos y narrativa alternativa como el de El Forastero, a cargo del escritor Miguel Esquirol, siendo uno de los más importantes blogs del país y pionero en estas lides.

Si hace algunos años era difícil ver a grupos de rock nacionales como Atajo o Llegas en Cochabamba, ahora gracias a estas redes, la información de sus presentaciones y discos está disponible casi en tiempo real. No será raro recibir noticias por “on-line” del grupo Cartel Afónico, las filmaciones de videos musicales de The Joti o de conciertos de la banda de tributos de rock de Alexis Trepp que estos días se junta con el ex vocalista a de Iron Maiden.

Mucho menos raro lo será recibir notas informativas de servicios de comunicación de espacios como el Martadero, el Siart, la Cinemateca Boliviana o el Ministerio de Culturas.

La red trae beneficios innegables para el desarrollo la cultura, desde productos tan dispares como los informes de la UNESCO, pasando por estudios y publicaciones virtuales hasta su función como archivo. Esta última es la gran revolución del ciber mundo: el llamado “Cloud Computing” o que es el almacenamiento, ya no en nuestros discos duros sino, en memorias situadas en algún punto del planeta.

17 de noviembre de 2009

El ciclista Soliz y la “contra”

A propósito de los Juegos Boliviarianos (Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Perú y Panamá) que se disputan en Sucre. Publicado en la sección columnistas de Los Tiempos. ------------- Es algo complicado tener que esperar a lograr un oro bolivariano en “casa” para recibir reconocimiento real y una tromba de fotos, elogios y atenciones de las instituciones públicas (o mejor dicho de sus dirigentes). Estos días, tras el exitazo de Óscar Soliz, ganador de la prueba de contrarreloj (contra) individual de ciclismo en ruta en los Juegos Bolivarianos de Sucre, los políticos se frotarán las manos y sacarán rédito político a costa del sudor del potosino. Los encargados de propaganda nos recordarán la bicicleta que Evo Morales le “regaló” a Soliz. Le regaló una bici con dinero público probablemente, con el de todos los bolivianos, y si no, debiera haber sido así, un deber no un obsequio deliberado. Pero no es momento de polemizar. Sino de felicitarnos. Y felicitar a Óscar. Por fin nos daremos cuenta, gracias a la repercusión mediática que tiene organizar unos juegos que salieron adelante gracias a la paciencia de nuestros países vecinos (de tolerar las aberraciones que el comité organizador y las autoridades competentes en materia de deporte y fomento nacional han llevado adelante), de que tenemos deportistas serios capaces de entrenar varias horas al día y de sacrificar mucho por sus ilusiones. Así, Soliz, será portada en casi todos los periódicos esta semana (por lo menos debería serlo) y se lo merece. Pero no sólo por la victoria del domingo, que fue asombrosa. Sino también por las temporadas y progresión que demuestra. Sendos podios en las dos primeras versiones de la Vuelta a Bolivia y una general de la finada Doble Copacabana están en sus estanterías entre otras galas. Es el deportista de Bolivia más en forma y quizás el más importante de la década, a juzgar por resultados en pruebas exigentes y competitivas. Existen otras figuras emergentes en el mundo de la bicicleta nacional. Ya lo demostraron la década pasada los hermanos Martínez o Agostopa, estos años Yamil y Gallardo, y lo refrendan novísimas como Zubieta o Cotumba. El riesgo que se corre es que los patrocinadores, a causa de los escándalos internacionales, consideren este deporte bajo sospecha constante y disminuyan sus ayudas privadas. El público en Bolivia no está contaminado en este sentido y esperemos que los deportistas tampoco. Ojalá que este éxito no sea una victoria efímera (de un sólo atleta) y continúe la tendencia de profesionalización deportiva. De momento las autoridades han hecho poco o nada para lograr este objetivo. Si hay figuras nuevas, casi siempre lo logran a base de ayudas personales y familiares. No de estructuras. Por ahora nos queda felicitar a Soliz y a los que traerán medallas estos días. No olvidemos que este año jugamos en casa. Atentos a atletas como Irusta, Cornejo, N. Sánchez, Aruquipa, Ugarte, Aldo González o Pillco. Varios van a traer oros que no pueden ser recibidos con sorpresa en cuanto a su búsqueda: estos atletas vienen derramando mucho sudor y esfuerzo desde hace años. Adelante compañeros.

16 de noviembre de 2009

Amargura Dulce

En todos los países, pueblos y culturas, siempre han existido cronistas populares, que cuentan las historias de las calles. Algunos, muy hábiles las tejen y enredan (concepto prestado de mi amigo Ramón Rocha) ardides y trucos, otros apelan al humor, mientras hay los que toman simbología. No son exactamente poetas, ni cuentistas, aunque si narradores del pueblo. De este nutrido grupo, se desgrana otro que narra con música. Antiguamente se les llamaban juglares, rapsodas o el adjetivo desempolvado en Cuba, trovadores. Hoy les llaman cantautores aunque no es necesariamente un género. Porque hay cantautores rock, después de todo Joaquín Sabina anota que el rock y la rabia comparten ADN. En Estados Unidos, un descendiente judío los reinventó: Robert Zimmerman, más conocido como Bob Dylan. Unió acertadamente letras muy bien pulidas (algunos le sugieren cono nobelizable) con mensaje político y popular. Es muy fácil encontrar versiones de estos especimenes en varios países, contextos y hasta subgéneros, unos más eléctricos y otros más melódicos. Es una bolsa difusa en la que podemos meter autores dispares como Jara en Chile, Charly o Gieco en Argentina, Gainsbourg en Francia, Veloso en Brasil, Silvio y Pablo en Cuba, Cohen en Canadá o el mismo Grillo Villegas en Bolivia. En España, junto con su amigo Serrat, Sabina es uno de los más influyentes del último cuarto de siglo. Ambos precisamente volaron por América y Europa el año pasado con su gira “Dos pájaros de un tiro” que para hacer pleno en Sudamérica sólo le faltó Bolivia. En todas las presentaciones volcó taquilla. Ahora, tras cuatro años lejos de los estudios, Sabina ha editado su nuevo álbum: Vinagre y Rosas. Vuelve el relator musical popular español por antonomasia para contarnos los sabores que le vienen a la boca con más de sesenta años. Quizás se percibe avinagrado, ácido como el limón, pero que en la boca resulta un postre posible de disfrutar. Es un autor que recurre a la sátira, muchas veces plasmada en sonetos cantados, amigo de la noche y de las prostitutas, bohemio pirata y enamorado de América Latina, aunque sólo sea por su actual pareja, la peruana Jimena Coronado. Recordemos que “el genio de Úbeda”, como le llaman, ha colaborado con dispares artistas como Chavela Vargas, Charly García, Jorge Drexler, Manu Chao, Fito Páez, Pablo Milanés, Víctor Manuel o Ana Belén, por citar sólo algunos. Sabina vuelve a sacar de su sombrero de bombín, colaboradores para este disco. Entre ellos destacan dos, por un lado el grupo de pop más en forma en España, Pereza y por otro, se deja querer su amigo y poeta Luís García Montero. Además de usar textos de Violeta Parra, en algún coro interviene el futbolista del Real Madrid, Guti ¿?. La gira comienza este fin de semana en España y llegará a Argentina y Uruguay a partir de diciembre. Parece que todavía hay Sabina a pesar de sus 60. Lo que más me gusta de él: sus ganas de vivir al límite, su fuerza narrativa y su sorna.

6 de noviembre de 2009

Metiendo la nariz en la Seminci

Publicado en El Portalvoz a propósito de la experiencia de un miembro del clan Iglesias (de narices prominentes) en la Semana Internacional del Cine de Valladolid ---- A penas me asomé al centro de la ciudad para ver la vidilla que respira Pucela (como llaman a Valladolid popularmente), noté que las calles estaban empapeladas de alfombras rojas. Ya se imaginarán como acabaron al cabo de unas semanas; si no, se los cuento: llenas de mierda y colillas de cigarro. Aunque esto no sea San Sebastián, ni Cannes, ni Berlín, ni Sundance o Venecia, es Valladolid. No he estado en los anteriormente citados, pero no creo que sean tan íntimos y accesibles como lo es éste. Si lo ponemos en términos analíticos, estos grandes eventos tienen una pendiente de rendimiento creciente (para disfrute del espectador) pero corren el peligro de perder intimidad y sabor personal, y econtrar un punto de inflexión en el goce de visitante medio o de calle. Se exhibieron más de 200 pelis en 13 espacios. Algunos de lo más variados como auditorios de bancos (Cajaespaña), museos (el Patio Herreriano) o auditorios musicales (Delibes). El que más ilusión me hizo fue el reinaugurado Teatro Zorrilla donde estaba instalada la sección Punto de Encuentro, en concordancia con el festival y con la sección que proyectaba, era un asunto íntimo y casi espiritual en un teatro pequeño, barroco y elegante. Lástima que no pude intimar con ningún semincero o cultureta, de esos que se dejan la barba durante el festival, pantalones a cuadros, faldas abombadas de lino al tobillo y bufandas palestinas. Todo acorde con lo alternativo, tan de moda. A la gala de inauguración no pude colarme, aunque traté. No por la cocina, como alguna vez lo hiciera con mi amigo Bruno. No lo logré. Ni palco ni fotos. Tampoco besé a Natalia Verbeke en la clausura y me quedé con las ganas. Me tuve que conformar con ver a los famosos cual matahari desde una pequeña gradería instalada al frente del recinto principal, el Teatro Calderón de la Barca. Eduardo Noriega escuchó mis chillidos de “¡machote!” (según mi hermana un bombón). También me escuchó la hija de Chaplin, Geraldine (que saliera en la peli boliviana El día que murió el silencio y en otra de Almodóvar) chillarle “hazme un hijo”, aunque inmediatamente reparé que había pasado de la quinta década hacía rato y que dejarla preñada se antojaba complicado por mucho que el genoma humano y la fibra óptica se hayan descubierto. Me tuve que conformar con la pantalla gigante de la calle para escuchar, a Carlos Saura o a Paul Laverty que es guionista de Ken Loach (ganaron el festival de Cannes hace tres años y varias veces Valladolid) y que escribió el guión de la peli También la lluvia, que actualmente se está rodando en Cochabamba y de la que no sabemos qué cambalaches hay entre actores (¿Gael García Bernal?, alguna querrá un hijo también), productores y vecinos del lugar de Villa Tunari. Volviendo a la Seminci, entre peculiaridades varias, destacaron algunos restaurantes que acordaron denominar sus platos con nombres de actores, escenas y películas impactantes. También hubo un concurso para escaparates y vitrinas, siempre relacionadso con el cine. Las tiendas de moda fueron las más atentas. Juanma Bajo Ulloa, director de la popular Airbag presentó su documental Distrito 14, que versaba sobre la definición de éxito (¿es equivalente a fama?. Para él no). Le hablé en el coloquio, muy accesible (yo, ¡por supuesto!) y le encontré al día siguiente por la calle. Y así como Valladolid fue el centro del sistema, por lo menos el sistema alternativo del cine durante esa semana de diez días, la vida volvió a la normalidad. Las estrellas, entre las que había algún deportista de élite (Manolo Martínez presentó su peli), los políticos, los nostálgicos que alguna vez vivieron en Valladolid y que ahora toman una semana de vacaciones para disfrutar del festival y algunos turistas culturales se fueron por donde vinieron. Y ahora esperar al 2010. Nos vamos con la sensación de que esto vale la pena. A ver si así se justifica que, de los 5 o 6 principales patrocinadores todos eran provenientes de fondos públicos (TVE, el Ayuntamiento, la Junta, la Diputación, Cajaespaña, y hasta los ministerios de Cultura, Fomento y Cooperación). De los ganadores no comento mucho. Para eso pueden visitar la prensa o la web del festival que seguro será más precisa. Aquí solo encontrarán lo que les conté: chismes, cotilleos o impresiones personales.