6 de noviembre de 2009

Metiendo la nariz en la Seminci

Publicado en El Portalvoz a propósito de la experiencia de un miembro del clan Iglesias (de narices prominentes) en la Semana Internacional del Cine de Valladolid ---- A penas me asomé al centro de la ciudad para ver la vidilla que respira Pucela (como llaman a Valladolid popularmente), noté que las calles estaban empapeladas de alfombras rojas. Ya se imaginarán como acabaron al cabo de unas semanas; si no, se los cuento: llenas de mierda y colillas de cigarro. Aunque esto no sea San Sebastián, ni Cannes, ni Berlín, ni Sundance o Venecia, es Valladolid. No he estado en los anteriormente citados, pero no creo que sean tan íntimos y accesibles como lo es éste. Si lo ponemos en términos analíticos, estos grandes eventos tienen una pendiente de rendimiento creciente (para disfrute del espectador) pero corren el peligro de perder intimidad y sabor personal, y econtrar un punto de inflexión en el goce de visitante medio o de calle. Se exhibieron más de 200 pelis en 13 espacios. Algunos de lo más variados como auditorios de bancos (Cajaespaña), museos (el Patio Herreriano) o auditorios musicales (Delibes). El que más ilusión me hizo fue el reinaugurado Teatro Zorrilla donde estaba instalada la sección Punto de Encuentro, en concordancia con el festival y con la sección que proyectaba, era un asunto íntimo y casi espiritual en un teatro pequeño, barroco y elegante. Lástima que no pude intimar con ningún semincero o cultureta, de esos que se dejan la barba durante el festival, pantalones a cuadros, faldas abombadas de lino al tobillo y bufandas palestinas. Todo acorde con lo alternativo, tan de moda. A la gala de inauguración no pude colarme, aunque traté. No por la cocina, como alguna vez lo hiciera con mi amigo Bruno. No lo logré. Ni palco ni fotos. Tampoco besé a Natalia Verbeke en la clausura y me quedé con las ganas. Me tuve que conformar con ver a los famosos cual matahari desde una pequeña gradería instalada al frente del recinto principal, el Teatro Calderón de la Barca. Eduardo Noriega escuchó mis chillidos de “¡machote!” (según mi hermana un bombón). También me escuchó la hija de Chaplin, Geraldine (que saliera en la peli boliviana El día que murió el silencio y en otra de Almodóvar) chillarle “hazme un hijo”, aunque inmediatamente reparé que había pasado de la quinta década hacía rato y que dejarla preñada se antojaba complicado por mucho que el genoma humano y la fibra óptica se hayan descubierto. Me tuve que conformar con la pantalla gigante de la calle para escuchar, a Carlos Saura o a Paul Laverty que es guionista de Ken Loach (ganaron el festival de Cannes hace tres años y varias veces Valladolid) y que escribió el guión de la peli También la lluvia, que actualmente se está rodando en Cochabamba y de la que no sabemos qué cambalaches hay entre actores (¿Gael García Bernal?, alguna querrá un hijo también), productores y vecinos del lugar de Villa Tunari. Volviendo a la Seminci, entre peculiaridades varias, destacaron algunos restaurantes que acordaron denominar sus platos con nombres de actores, escenas y películas impactantes. También hubo un concurso para escaparates y vitrinas, siempre relacionadso con el cine. Las tiendas de moda fueron las más atentas. Juanma Bajo Ulloa, director de la popular Airbag presentó su documental Distrito 14, que versaba sobre la definición de éxito (¿es equivalente a fama?. Para él no). Le hablé en el coloquio, muy accesible (yo, ¡por supuesto!) y le encontré al día siguiente por la calle. Y así como Valladolid fue el centro del sistema, por lo menos el sistema alternativo del cine durante esa semana de diez días, la vida volvió a la normalidad. Las estrellas, entre las que había algún deportista de élite (Manolo Martínez presentó su peli), los políticos, los nostálgicos que alguna vez vivieron en Valladolid y que ahora toman una semana de vacaciones para disfrutar del festival y algunos turistas culturales se fueron por donde vinieron. Y ahora esperar al 2010. Nos vamos con la sensación de que esto vale la pena. A ver si así se justifica que, de los 5 o 6 principales patrocinadores todos eran provenientes de fondos públicos (TVE, el Ayuntamiento, la Junta, la Diputación, Cajaespaña, y hasta los ministerios de Cultura, Fomento y Cooperación). De los ganadores no comento mucho. Para eso pueden visitar la prensa o la web del festival que seguro será más precisa. Aquí solo encontrarán lo que les conté: chismes, cotilleos o impresiones personales.

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