29 de enero de 2010

Aglomeración creativa y reparto

Publicado en El Portalvoz. ----- Si Ud. Pensaba que La Paz y Santa Cruz absorben los recursos públicos y privados destinados a la cultura en Bolivia, está en lo cierto. Me explico. El fenómeno de la urbanización no es nada nuevo. Tampoco el hecho de que las grandes concentraciones atraigan mayores movimientos de capital (financiero o humano). Y aunque la cultura no sea un asunto relacionado estrictamente con el capital, éste genera también dinámicas creativas. Las aglomeraciones logran economías de escala, que permiten el abaratamiento de costos unitarios y un tamaño mínimo eficiente. No significa que midamos el éxito en términos monetarios pero sí que actuemos con racionalidad funcional. Si quisiéramos traer una exposición de Goya a Tiquipaya, en situaciones normales, sería más difícil que a La Paz. De esta forma, no es tan raro ver conciertos de Metallica y Depeche Mode, o ponencias de Claudio Magris en Lima, urbe de más de 7 millones de habitantes. Tampoco que una de las Ferias del Libro más importantes del planeta sea la de Guadalajara. Y si de importancia mundial hablamos, en cuanto a teatros, una referencia es el Colón de Buenos Aires. Más allá de la herencia histórica de estos lugares, en algunos casos precedida de momentos de apogeo económico ya esfumados, su continuidad se debe en gran medida a las concentraciones urbanas que los rodean. En Bolivia, en el Siglo XX, la mayoría de las propuestas culturales venían desde La Paz. Incluso Cochabamba. Durante el Siglo XIX, Además de éstas, se movían cosas interesantes en Sucre, Potosí y Oruro, donde se dice que cantó Caruso. Hoy parece que el eje cultural estaría inclinándose hacia Santa Cruz. La Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia ha inaugurado hace poco un espacio allí. En cuanto a la cooperación bilateral, existe el Centro de Formación de la Embajada española. Y no sólo son iniciativas públicas sino privadas y mixtas, como la asociación APAC (mucho tiempo en la lucha), Manzana-1, la Escuela Nacional de Teatro, y hasta privadas como Kiosko por citar algunas. Pero, ¿qué hacer cuando la ciudad no cuenta con millones de habitantes o cuando no dispone de muchos dólares para gasto en arte y cultura?; pues se vuelve a la esencia de lo que esto trata: ejercitar la creatividad. Hay formas de atraer ese capital (humano y social), ya sea con intercambios, residencias, becas, convenios, foros, exposiciones, festivales y sobre todo ahora, con redes. Esta dinámica, favorece no solamente a los que consumen cultura directamente en las salas, sino a todo el conjunto de la población nativa y foránea, que puede percibir nuestra ciudad como creativa y dinámica. Porque al fin de cuentas, la cultura es un reflejo de la sociedad. Cochabamba ha cedido algo de peso, aunque es impecable trabajo del Martadero, con pocos años en la brega. Pero ¿qué hay del ámbito público? ¿Y de la empresa privada?. Parece que este año con el bicentenario, la cultura (y los recursos destinados) se puede poner de moda. Recordemos que para ser el “centro del sistema” no sólo hace falta dinero y aglomeración, sino también ideas innovadoras. ¿De todo esto qué pensará la orureña Zulma Yugar, flamante Ministra de Culturas y específicamente en lo referido a descentralización y redistribución? --- Publicado en Los Tiempos. Foto Yann Arthus Bertrand.