16 de junio de 2010

La Interconexión del Principio Potosí

Publicado en Los Tiempos y Ateneo NAIDER. Hace unos días se ha estrenado en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía, de Madrid, la exposición Principio Potosí. El centro más importante de España en la materia (alberga el Guernica de Picasso entre otras joyas) ha dedicado una de las salas temporales principales (apuesta en el segundo cuatrimestre del año) a este asunto. Se espera que la muestra viaje por Berlín y más adelante llegue a La Paz. Globalización es la primera palabra que aparece en mi cabeza al verla y aunque esa noción no sea un hecho novedoso, sí lo ha sido el uso intensivo de su vocablo en las últimas décadas. Cada vez más, especialmente a partir de las nuevas tecnologías y las posibilidades de interconexión que traen. Todo ahora se mira mezclado, enredado, tejido, y no siempre con buenos ojos. No siempre con optimismo. Precisamente lo que nos plantea Principio Potosí es la mundialización y sus posibilidades, para bien o para mal, ejecutada flagrante o accidentalmente, y lo hace utilizando las armas o medios de los que se nutre precisamente: las interconexiones. La muestra cuenta con curadores alemanes, y está compuesta de obras y objetos de lugares tan diversos como Qatar, Huelva, China y Bolivia por nombrar algunos. En la instalación boliviana intervienen, al mismo tiempo que algunas propuestas del Siglo XVII, la interesantísima artista Elvira Espejo, además de las provocativas Mujeres Creando. Éstas últimas con una potente instalación, crítica hacia la Iglesia, en la que expone una celosía de madera a modo de marco (conceptual, sí) que actúa como barrera y filtro a las posibilidades de la mujer, muy persistente hasta hoy en la cultura nacional. Si tuviésemos la posibilidad de alejarnos físicamente de la exposición, la impresión primera que me sugiere es la de una página web. Mucha información, conexiones diversas, recorridos caóticos, conceptos aparentemente aislados pero vinculados por un contexto en distintos lugares del planeta. Sobre todo barroquismo en cuanto a información. Muchos datos, sensoriales y referenciales. Esto nos lleva a pensar en las capacidades de los curadores, ya no sólo en términos de curaduría y pericia técnica sino de creación artística, y claro está, a cuestionar su capacidad estética. Más novedoso resulta el planteamiento en el que se puede asociar el concepto de creación 2.0 ya que algunos de los protagonistas de la obra no son considerados en primera instancia artistas. No se trata de una muestra exclusiva del mundo de las bellas artes ni mucho menos. Es más bien un híbrido entre el activismo militante y la creación libre. Aquí es cuando nos preguntamos de dónde viene la vanguardia del arte contemporáneo. ¿Es un coto cerrado a Tribeca o al Soho? ¿Tiene que venir de Europa o de San Francisco? Quizás el arte parcial, aldeano y local occidental se haya agotado hace mucho en favor de uno mucho más universal y genérico, al fin y al cabo la conexión de la estética y de los conceptos, se hace con una relación directa de las repercusiones sociales y de las preocupaciones contemporáneas. Inquietudes globalizadas, y no siempre concebidas hacia la libertad, sino muchas veces hacia la esclavitud originada por nuevos mecanismos. Foto: Victoria López

2 comentarios:

Victoria dijo...

Más allá de destacar las interconexiones, globalización o activismo palpable en la exposición. Me sorprende que cuestiones lo estético de la exposición en ciertas propuestas de la misma y que por esta carencia de estética (bajo los parámetros que tú consideras estéticos) sea para ti un aspecto negativo de todo este tinglado que han llamado "Principio Potosí".
Hace mucho tiempo que la estética (si alguien después de siglos de reflexión tiene una buena definición) dejó de importar en lo relativo al arte. Mucha gente sigue pensando que si algo no es "bonito" no es arte, pero no es así. Estos postulados están superados desde hace rato.
Además, ¿quién tiene la respuesta para decir si algo es estético o no?¿Hay criterios objetivos y racionales para encontrar esta respuesta?¿Hay que rechazar taxativamente algo por que no encaje en nuesttros límites estéticos? El arte en todas sus innumerables manifestaciones es sobre todo sentir, vibrar, emocionarse, pero sobre todo libertad, libertad de creación y de contemplación.

Fadriqve Iglesias Mendizábal dijo...

Son terrenos pantanosos.
Te dejo un artículo que me pasó mi madre hoy justamente de uno bastante más rodado que nosotros:

UMBERTO ECO, "Notas sobre los limites de la estética"

¿Qué significa “hablar científicamente de una obra de arte”? Las respuestas son diversas y no se excluyen unas a otras: en primer lugar, el discurso científico podría consistir en una exposición de hechos históricos en conexión con la obra (producida el día tal por tal artista, usando tal material, etc.); también podrían presentarse los documentos comprobatorios del origen de la obra, bocetos, apuntes, redacciones preliminares; por ultimo podrían catalogarse los juicios que otros individuos han dado de la obra. En todos estos casos el discurso sería “científico” porque se basaría en datos realmente controlables, pero no sería discurso sobre la obra. Es evidente que la obra es algo más que su fecha de aparición, sus antecedentes y sus juicios sobre ella formulados. Y hasta qué punto es algo más suele quedar claro habitualmente cuando se habla de una fundamental “apertura” o “ambigüedad” o “multiplicidad de signos” de una obra, lo que equivale a decir que la obra de arte constituye un hecho comunicativo que exige ser interpretado y por consiguiente integrado, completado por una aportación personal del consumidor. Aportación que varía según los distintos individuos y las situaciones históricas y que contínuamente es conmesurado tomado como punto de referencia.de ese parámentro inmutable que es la obra en cuanto objeto físico.

Podemos decir, entonces, que “hablar científicamente” de una obra de arte” puede significar una serie de operaciones distintas y complementarias, cada una de las cuales representa un determinado nivel de aprovechamiento (desde la pura degustación hasta la más elaborada valoración crítica): 1) observar la cosa en lo que es específicamente, es decir, como objeto producido por un hombre que ha dejado en ella ese sello evidente que es la manera en que la ha producido; 2) tratar de no resolver la observación en forma de apreciación inexpresada (un sonido confuso) o bien de juicio demasiado subjetivo (“me gusta”) o en términos excesivamente vagos o polivalentes (“!qué bonito!”), sino más bien explicar en términos comunicativos la impresión personal al respecto; 3) ver si a esta impresión personal correctamente comunicada corresponde, en el objeto, elementos que puedan justificar el acuerdo de los demás y permitan suponer que el autor trataba efectivamente de suscitar en todos una impresión fundamentalmente análoga; 4) mostrar cómo lo ha conseguido, con qué intensidad, a precio de qué dificultades y en base a qué argumentos; 5) avanzando más, observar cómo estos elementos, ordenados de este modo para suscitar una impresión, ofrecen, en su meditada disposición, una estructura bastante compleja, derivada de la coordinación de diversos niveles y estructuras menores. Admirable porque satisface formalmente y prácticamente eficacia en cuanto que comunicativa.

Tomado de “La Definición del Arte”.

Eso, un abrazo y siento la tardanza en responder. No he estado inspirado este mes.