12 de octubre de 2010

Política, Estadísticas y Cultura

Publicado en El Porta(l)voz. ---- Progresivamente se ha ido incrementando la insistencia de investigadores, gestores, sociólogos y economistas sobre la relación entre cultura y desarrollo. Por esta razón los actores políticos, cada vez toman más en serio la cultura como otras asignaciones importantes e ineludibles en su gestión. EL Informe Mundial sobre Economía Creativa de 2008 de la ONU, señalaba que las industrias creativas (cultura y ramas anexas, para simplificar), suponen el 3,4% del comercio mundial de principios de esta década, un indicador nada despreciable. Así lo ha entendido el Banco Interamericano de Desarrollo y su presidente Luís Alberto Moreno, convocando hace unos días a los ministros de cultura de América Latina y el Caribe para debatir sobre ello. El Seminario Cultura y Desarrollo, organizado por el Centro Cultural del BID y por la Fundación Interamericana de Cultura y Desarrollo, dejó algunas impresiones comunes positivas, además de haberse debatido e intercambiado experiencias nacionales, visiones y estrategias de cada participante, el aporte de la cultura al PIB de las economías, las políticas para el incentivo del sector privado y el acceso al crédito de emprendimientos culturales. Ahora bien, para planificar y desarrollar planes de gestión y de estímulo del hecho cultural/artístico, se necesitan estudios profundos y rigurosos, no basados únicamente en presiones arbitrarias o impulsos discrecionales sino más bien en una metodología coherente. En este sentido, las aportaciones de la cultura a la economía difícilmente podrán ser medibles y cuantificables si no existe un sistema estadístico de datos fiable. Atrás quedaron los tiempos en que artistas y creadores entendían como reñidas las ideas que vinculan estadísticas y arte. La relación entre cultura y desarrollo, no sólo es una herramienta de desarrollo social, político y educativo, sino también de desarrollo económico. En América Latina se viene desarrollando un sistema homogéneo, hasta ahora inexistente o precario, que surge de la evolución del Convenio Andrés Bello y que se materializa en el Sistema de Información del Mercosur, SicSur. En Bolivia tenemos graves retrasos en el apartado de datos e indicadores de cultura. La Ministra de Culturas Zulma Yugar no estuvo presente en el seminario y no se conoce la posición explícita de nuestro país en la materia. En la página web del Instituto Nacional de Estadística solamente existen datos referentes a educación. Por su parte, en la web del Ministerio de Culturas, ni siquiera se menciona un apartado estadístico. Sí lo tienen cubierto ministerios y secretarías de otros países de la región como Colombia, Uruguay, Chile o Argentina. Es más, en la página web de SicSur, Bolivia, Paraguay y Ecuador son los países que dejan en blanco sus cifras en la mayoría de categorías, de por sí reducidas. Aún así, existen importantes aportes a nivel local y regional como los de Alejandra Ramírez en cuanto al consumo cultural de los cochabambinos y su dotación de servicios e infraestructuras en el municipio, pero al no existir una base de datos a nivel nacional que sea homogénea, las posibilidades de la investigación se acortan de manera importante. Recordemos que además de los investigadores nacionales, hay también recursos humanos bolivianos y foráneos investigando en el extranjero, y que en el momento en que dispongan de una base de datos digna, eliminarían una importante barrera a la hora de emprender nuevos proyectos e investigaciones, que dada la coyuntura mediática por la que pasa Bolivia como territorio fascinante, podría atraer a su vez más interés de la comunidad científica internacional.

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