24 de diciembre de 2010

Empezar la casa por el tejado

Publicado en Los Tiempos.
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A pocos días del descenso de categoría de Wilstermann, nos enteramos de que están cerca de entregar un complejo deportivo. Llega tarde: se comienza la casa por el tejado. Aunque la infraestructura sea una condición necesaria para el desarrollo de cualquier actividad, específicamente la deportiva, lo verdaderamente fundamental son las estructuras humanas y las instituciones orgánicas. Como en los demás sectores del desarrollo humano y social, el deporte debe basarse en proyectos claros y objetivos. No necesita promesas mastodónticas como la piscina olímpica de Alto Obrajes, construida hace más de 30 años, visible desde cualquier punto alto de La Paz y tristemente célebre por su capacidad ociosa la década pasada. Tarija o Santa Cruz, como equipos departamentales, son dominadores del atletismo en Bolivia en los últimos tiempos. Sorprende que ambos departamentos no cuenten con una pista sintética. Sí cuentan con una Oruro o Chuquisaca, pero sus resultados son magros, aunque cada pista cueste casi un millón de dólares. La pista de Sucre suele estar vacía cuando los futbolistas de Universitario descansan, en contraposición al deporte tarijeño, que, aunque algo discontinuo, contó con un plan de desarrollo. En cuanto al estadio de fútbol proyectado para Cliza, con una capacidad estimada de 35.000 espectadores, todavía no ha sido mencionado si vendrá acompañado de un plan integral de desarrollo regional. Cuesta creer que habrá campos deportivos con entrenadores profesionales o pistas y canchas llena niños corriendo, ya que a día de hoy, chicos del Valle Alto brillan por su ausencia en los campeonatos regionales, y no porque no tengan cualidades ellos, sino sus dirigentes. Se ha proyectado también la construcción de una Villa Olímpica en el Temporal de Cala Cala de medio millón de dólares, como parte de un proyecto hacia la candidatura de los Juegos Sudamericanos 2018, pero primero habrá que pensar quién llenará esas canchas, quién administrará esa villa y con qué objetivos. Un verdadero centro de alto rendimiento no es una masa de hormigón, sino un centro de conocimiento y de investigación aplicada. Pero es más fácil inaugurar elefantes blancos que gestionar material humano e I+D+i. Cuánto gustan al político de turno las ráfagas de flashes en la cara y los discursos de inauguración, pero qué poco les importa que haya un entrenador en el campo de batalla. Lo triste del asunto es que esto no sólo pasa en el deporte, sino en muchos estamentos. En lo cultural, aunque no sobran infraestructuras, faltan gestores.
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Imagen: Quino

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