25 de enero de 2011

Banksy, mercados y espacio público

Publicado también en Ateneo Naider a propósito de su nominación hoy a los premios Oscar.

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Generalmente se ha delegado el deber de la intervención pública al Estado y se ha dejado en el olvido a otro actor importantísimo: el individuo.

Ahora bien, la dificultad de centrarse en el individuo radica en dilucidar qué es el bien común, en saber si lo que me gusta a mí le gustará al resto. Hoy, con los medios técnicos creativos al alcance de la gente (imprentas gráficas prêt a porter, cámaras en el móvil, medios de prensa gratuitos en forma de blog, como éste, etc.) todos somos artistas. Todos somos curadores. Se ha roto el muro del mainstream oficial y ha surgido una confusión sobre qué es el canon cultural, resultando en que el gran público trata de consultar, cual oráculo incontestable, las tendencias de mercado. Éstas cuestiones y muchas otras se nos plantean en el interesante, mordaz y cáustico documental "Exit Through the Gift Shop" del afamado artista callejero Banksy.

La denuncia, bandera que ha agitado hasta el cansancio nuestro paladín de los artistas ninguneados, ha tratado de escapar, sin estar convencido del todo, del establishment, para ser actor protagónico del mismo establishment. Con una campaña de publicidad sumamente agresiva, ha logrado ser el graffitero de referencia mundial, incluso ocultando su propia identidad a la masa.

Ello no le ha impedido llegar a presentar su obra en espacios como la Tate Gallery en Londres o candidatear al Óscar, como lo ha anunciado la Academia norteamericana. Banksy es candidato al premio como mejor documental en 2011 criticando a un sistema que ahora lo ensalza.

Este artista -artesano para algunos- británico caricaturiza además al gran fantasma de la especulación. Ese fantasma que en el campo financiero ha logrado ser protagonista fundamental de la crisis económica por la que atravesamos y que se ha introducido como un virus por los meandros de la sociedad. El espectro cultural no ha quedado inmune.

En España vemos que el exceso de infraestructuras para el arte va ganando la batalla a la verdadera y efectiva gestión cultural. Si el Guggenheim de Bilbao o la Ciudad de las las Artes y las Ciencias de Valencia fueron un modelo de desarrollo, hoy cualquier pueblo o capital de provincia tiene su "nuevo espacio de creación". Eso no es mala noticia, ni para Avilés, ni para Gijón, ni para San Sebastián, ni para A Coruña, pero se corre el peligro de una inflación de infraestructuras sin verdadero apoyo al germen creativo: el artista.

Y en las calles es donde surge el virtuoso. En la vida urbana, en la rural, en el trabajo, en la familia, en los bares.

Brindo por Banksy, agitador cultural y promotor del espacio público. Provocador y contestatario que busca formas de expresión, si es necesario luchando contra el sistema, contra el alcalde de turno, contra la policía, contra sus colegas de profesión y contra el mercado que tanto le ha ayudado cuando fue necesario.

¡Bienvenidos a la guerrilla publicitaria post 11-S!.

22 de enero de 2011

Ahora libre despido, libre designación, ¡somos más!

Publicado en Los Tiempos. -----

El viernes 21 de enero salió publicada una nota en La Razón aludiendo al despido de 98 funcionarios del Ministerio de Culturas (40% de planta). Como explicación, el viceministro de Turismo Magín Herrera López soltó esta joyita: “En el proceso de cambio nadie es imprescindible ni insustituible. Además, las personas debe ser rotativas, para que todos puedan participar… la participación es uno de los pilares del proceso de cambio. Todos deben tener la oportunidad de aportar, tal como sucede en los ayllus… estamos experimentando con este sistema el 2011, pero podría cambiar para el 2012, porque obedece a una dinámica social que responde a las exigencias del pueblo, que es nuestro control”.

De su perorata pueden deducirse muchas cosas acerca de la visión estratégica del Ministerio, cuando menos preocupantes.

1.- Llegó la hora de la liberalización y flexibilización laboral. Aquí no discuto la filosofía de la medida sino la coherencia: contradice todos los postulados progresistas/marxistas de un gobierno que se define socialista. En el mejor de los casos se trataría de una medida ultraliberal sin fundamento. La coherencia no existe.

2.- No existe la idea de funcionario por competencias. Eso realmente asusta. No hay exámenes/concursos públicos ni convocatorias transparentes en cargos técnicos. Simplemente se cambia de cromos, a casi la mitad de la plantilla porque “yo lo digo”. ¿Será que cuando falla un 40% del grupo, el mayor error se puede atribuir a cada individuo o a las cabezas dirigentes?

3.- Estos desafortunados comentarios se contradicen con el afán preservacionista del presidente, que lleva seis años en su puesto con cuatro más asegurados y que probablemente, después de modificación constitucional, esté otros cinco o diez más. En la lógica del viceministro, ¿por qué Evo o García Linera no dejan participar al resto?

4.- Los sindicatos, ahora mudos, brillan por su ausencia.

5.- Los mecanismos de participación no deben plasmarse en la rotación de cargos técnicos, para eso hay otros canales; sí se debe exigir igualdad de oportunidades de acceso al concurso.

6.- Admiten experimentación, he ahí otro peligro. Instituciones como Culturas o el Viceministerio de Deportes tradicionalmente han sido laboratorios de experimento político, donde las consecuencias de las atrocidades de gestión no desembocan en huelgas o protestas populares como las del Ministerio de Desarrollo Económico o Justicia. Ahí están los resultados: gestión cultural pública paupérrima, resultados deportivos nefastos ¡sigamos experimentando, total, un año no es nada!

7.- El cambio de funcionarios de por sí no es necesariamente malo, pero debería estar acompañado de un documento razonado de reforma del sistema de contratación pública, porque así como hoy a la ministra Yugar o a Herrera les parece este centenar de trabajadores inepto, al siguiente podría parecerle lo mismo y de sopetón colocar a sus camaradas. De esa forma nos introducimos en el difuso mundo de lo subjetivo y podemos preguntarnos si la ministra y/o sus viceministros, incluso gente del ejecutivo, tienen formación técnica acorde a las necesidades de los puestos.

Yugar, alimenta el despropósito: “No todo el personal que trabajaba en ellos era el adecuado” (el que su propio partido gestionó estos seis años). “Con esta reorganización podremos corregir esta situación”. ¡Varita mágica! No se corrige con planes estratégicos, sino solamente cambiando de equipo.

Estaré atento estos días a la Gaceta Oficial del Estado para ver la convocatoria pública de plazas técnicas de funcionario público en el Ministerio de Culturas en busca de “personal adecuado”. Si usted lector encuentra el aviso, no dude en comunicármelo, se lo agradeceré.

5 de enero de 2011

Cochabamba, ¿ciudad de la cultura?

Publicado en Los Tiempos. ---- El hecho de que en el Valle hayan nacido muchos de los intelectuales de Bolivia no es garantía de continuidad. Asimismo, es difícil, por no decir imposible, atribuir la aparición de nuevas figuras del panorama artístico e intelectual como Hasbún, De la Torre, Rada, Alarcón o Dorado a los esfuerzos de las entidades culturales locales públicas. Esta semana ha salido un reportaje en Los Tiempos acerca de las falencias culturales de Cochabamba, que no sorprende a nadie. La ayuda de los entes públicos parece estar aletargada.

Uno de los principales espacios dedicados a la cultura, el teatro Achá, lleva años diezmado y dejándose llevar por la corriente de las aguas de la presión de funcionarios ediles ajenos a la especialidad técnica. Se ha vuelto más o menos una peña folclórica (que no se molesten los excelentes folcloristas) que organiza eventos sin ningún horizonte curatorial, y en ausencia total de criterios estéticos y formales coherentes.

Además, en estos tiempos no tener página web es el equivalente a no existir; ¿problema de costo? Hay espacios en la red gratuitos; ¿ineficacia? Se puede entender que a las personas de la tercera edad no se les persuade a través de Internet, pero a los menores de 30 años sin redes sociales y páginas de Internet resulta casi imposible persuadirlos; ¿estrategia del boca-oreja? Teoría que se desmonta al notar que las iniciativas municipales no están gestionadas por artistas (que tampoco es lo óptimo) sino por burócratas que difícilmente tienen poder de persuasión en el gran público, entre otras cosas porque no suelen ser emprendedores; ¿negligencia o desinterés? Quizás ambas. Por ejemplo, en el apartado cultural de la web de la Alcaldía, la última actualización que aparece es de mayo de 2010 y hace referencia al concurso nacional de artes plásticas. En dicha página web no existen referencias a espacios municipales generadores de cultura como la Casa de la Cultura, la Casona Santiváñez o el Achá.

Estos espacios no han hecho una sola alianza estratégica, bien porque el corsé administrativo no lo permite –en cuyo caso se pueden reformar las estructuras creando fundaciones mixtas público-privadas– o por apatía. Las alianzas estratégicas podrían comprender patrocinios, coinvestigaciones, cesión de espacios, alianzas entre distintos rubros (arte + tecnología, gastronomía + literatura, música + diseño o cualquier otra permutación entre ramas artísticas y empresariales).

La interesante iniciativa del Fondo de la Comunidad, Cochabamba Ciudad del Conocimiento, difícilmente podrá generar un desarrollo intelectual si la Municipalidad y la Gobernación no apoyan con un verdadero desarrollo cultural e intelectual. Una ciudad se hace atractiva a pensadores, investigadores, creadores, artistas, emprendedores y empresarios a medida que ésta tenga un ambiente creativo activo en diversas ramas y cuando está abierta a la experimentación. No es una exigencia fatua la creación de laboratorios creativos, residencias de artistas o “hubs” de emprendedores si las instituciones más básicas no están activas. Los “hubs” son nuevas iniciativas que tratan de generar encuentro entre personas del mismo rubro, crear foros de intercambio de ideas, lugares para tratar negocios o para desarrollar ideas en conexión permanente con otros espacios similares entre emprendedores.

Si la Administración Pública no puede potenciar la cultura con producción propia en Cochabamba por incapacidad técnica, debería por lo menos, en su función tuitiva, estimular/viabilizar los emprendimientos privados, ya sean del mARTadero, de las OTB, de centros educativos o de otras iniciativas que aporten al desarrollo cultural con la transferencia de recursos financieros por proyectos, con el diseño conjunto de políticas o con la cesión de espacios.