25 de marzo de 2011

La cruel propuesta del senador Rojas

Publicado en Los Tiempos.
---- Eugenio Rojas, ex alcalde de Achacachi y actual senador del MAS por La Paz, propuso esta semana legalizar la práctica de la tortura para casos “especiales”, en los que supuestos “antisociales” se nieguen a revelar los nombres de sus cómplices o los móviles de sus crímenes. Las palabras de algunos de los integrantes del gobierno se salen de toda lógica, sobre todo con el pasado reciente ocurrido en Bolivia y América Latina en los años 70 y 80. Querer revivir el terrorismo de estado para quitar el “miedo” a la población, causa más miedo aún. Todavía están frescos los ejemplos en Colombia o en España a principios en los 80, en los que se combatía el terror con terror. Pero más fresca y cercana está la herencia de Klaus Barbie, maestro de las labores de inteligencia y de tortura, seguramente aún en la retina de muchos. El senador Rojas, afín al grupo “Ponchos Rojos”, parece no haber leído o no querer recordar que esta semana se han cumplido 35 años del Golpe Militar de Rafael Videla en Argentina, quien a propósito está cumpliendo sentencia de cadena perpetua (ratificada el 22 de diciembre pasado). Parecería que no recuerda o no conoce los crímenes y brutalidades que se cometieron en lugares como la ESMA o el Garaje Olimpo de Buenos Aires en 1976, o las del Estadio Nacional en Santiago de Chile en 1973. Podría documentarse acerca del legado de Barbie, nazi que fue responsable de la desaparición y tortura de miles de personas, o podría recordar que en 1980 hubo en Bolivia un grupo paramilitar llamado Los Novios de la Muerte, en el que participaron terroristas de ultraderecha alemanes, italianos, franceses, suizos, argentinos, uruguayos, belgas y sobre todo bolivianos, que utilizaban las armas y la tortura en “casos extremos” como él mismo propone. Parece increíble que el más importante éxito que podría atribuírsele al gobierno de izquierda de la UDP a principios de los 80 (aunque quizás sea una concesión excesiva) sea la abolición de estos grupos de ultraderecha que sembraron el miedo y persiguieron a quienes se supone que hoy son predecesores del MAS. Y por si fuera poco, dice esto con todo el revuelo y dudas suscitadas por parte de la Policía y la FELCN en el caso Sanabria, lo que invita al ciudadano a pensar como acertadamente lo hace el analista Diego Ayo, sobre la inacabada modernización institucional de la policía, o la activista María Galindo, quien demuestra la pertinencia de adelgazar dicho ente quitando atribuciones como las de identificación, tránsito, administración penitenciaria o violencia doméstica en beneficio de instituciones más pertinentes. La descomposición policial será un agravante pero el meollo del asunto radica en que la tortura es una medida absolutamente inaceptable. Sería bueno que nuestro Senador le dé un vistazo también a la Convención sobre la Tortura de Naciones Unidas (ratificada por Bolivia en 1999), concretamente al artículo 2, que indica que: “En ningún caso podrán invocarse circunstancias excepcionales tales como estado de guerra o amenaza de guerra, inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública como justificación de la tortura”. El plantear una ley en la que, sin juicio o causa justa demostrada ante tribunales, es decir con acusaciones deliberadas y muchas veces infundadas, se veje, humille y mortifique cruelmente a un ciudadano porque “quizás sepa algo”, es sencillamente un despropósito más cercano a una dictadura fascista que a un gobierno “democrático y de izquierda”. Así, entre comillas.
----
Algún estudioso de la psicología social dijo: a los torturadores no se les puede llamar "animales" pues el ser humano es la única especie que tortura y que se regodea con el dolor del semejante. Menos mal que existen militantes del gobierno más sensatos, como el senador por Cochabamba del MAS, Adolfo Mendoza, quien dijo: “la tortura no puede ser aceptada, aquí (Bolivia), en Estados Unidos, Guantánamo o en cualquier lado. La tortura no puede ser aceptada y se debe luchar contra esos extremos”.
-----
Foto: El Deber

14 de marzo de 2011

Proyectos y proyecciones: también el cine

Publicado en Los Tiempos a propósito de la industria del cine en Bolivia y del estreno de También la lluvia. Esta semana se estrena la comentadísima También la lluvia. 3000 implicados nacionales en la producción, lo que además le valió la candidatura al Goya, premio de la academia española, a Juan Carlos Aduviri. Saldo totalmente positivo. Ahora, para que este interesante film que ganó el Premio del Público del Festival de Berlín (uno de los cinco festivales más importantes del mundo) tenga consecuencias positivas sobre la industria cinematográfica boliviana, se necesita algo más que prestigio y miles de proyecciones a lo largo del planeta. Recordemos que el trabajo del equipo de producción ha sido impecable (además ganaron el Goya a mejor dirección de producción). No sólo por las locaciones o la vestimenta, sino también por los afanes de promoción y estreno en Bolivia. Será simultáneo en varias ciudades del país y abarca desde los lugares más glamorosos como el Cine Center, a otros prestigiosos como la Cinemateca Boliviana, hasta llegar a los más alternativos como en Martadero, donde hubo esta semana un conversatorio con, nada menos que, Paul Laverty, uno de los guionistas más aclamados de Europa, además del productor Juan Gordon y la directora de casting, Glenda Rodríguez, también actriz. Coincidentemente las próximas semanas se va a realizar la II Asamblea de Documentalistas Bolivianos en el Centro Patiño, con importantes progresos. De todo ello debería tomar nota el Ministerio de Cultura y aprender. Con ello no se pretende insinuar que la nueva ministra deba tomar la cámara o contratar a directores para hacer películas producidas por el ente público. Al contrario. Lo que debe hacer es estimular las productoras locales, que hay unas cuantas que hacen muy bien su trabajo. Le costó mucho a Ukamau de Jorge Sanjinés en los años 70 labrarse un prestigio en gran parte del orbe. Fue considerado uno de los principales exponentes del cine indigenista latinoamericano. Trabajó con otros realizadores nacionales destacados como Óscar Soria o Antonio Eguino. De ese movimiento salieron directores que hoy protagonizan los estrenos como Paolo Agazzi. Lamentablemente el tirón de prestigio no fue demasiado potenciado por el ente público, en aquellas épocas regido por gobiernos militares, muchas veces reñidos con el arte y obviamente la denuncia. Es más, el gobierno de facto de García Meza se encargó de hacer desaparecer a uno de los más importantes impulsores: el sacerdote Luís Espinal Camps. En épocas más recientes han puesto el hombro figuras intelectuales y políticas apoyando el cine, como Pedro Susz o el mismo ex presidente Carlos D. Mesa. Hoy el cine nacional está celebrando quizás su renacimiento y hay que celebrarlo, tanto en áreas de dirección, como actuación y sobre todo de coproducción, que es el área que al final traerá los billetes que posibilitarán la continuidad. Ya son conocidos afuera gente de Londra Films, Rodrigo Bellot, el mismo Agazzi, Artistas Latinos, Marcos Loayza, La Fábrica o Juan Carlos Valdivia/Cine Nómada. Y si nos preguntamos cómo se puede generar buena imagen de país, nuevos empleos e inversiones, cómo se puede reafirmar nuestra identidad y lograr mayor participación de la ciudadanía a través del arte, pensemos también en el cine.
-----
También la lluvia: la película
Emocionante el hecho de verla en teritorio extranjero. Fuimos un puñado de bolivianos y se sintió una atmósfera emocionante. Es un film, que aunque roza el trillo, retrata las transiciones coloniales inconclusas. Y sobre todo, cuenta emociones íntimas. No se trata de un documental sobre la guerra del agua, cosa que será dificilísima de retratar, sino de cuestionamientos personales con un ritmo ágil y una fotografía preciosa. En cuanto a la dirección actoral, muy buena, con alguna excepción según mi punto de vista (la madre de la niña), con unos grandísimos Tosar, Elejalde, Aduviri y García Bernal.
Me dejó pensando en la necesidad de ficcionarnos, en la necesidad de vernos en una pantalla gigante, caricaturizados. Me dejó la necesidad de pensar, y eso, creo que justifica el emprendimiento de sobra.
Foto2: La directora Iciar Bollain y mis amigos del equipo de producción Philip y Giovi.

4 de marzo de 2011

Las dos caras del teatro cochabambino

Publicado en Los Tiempos.

A nadie le sorprende ya que el eje de creación teatral en Bolivia ha dejado de ser La Paz-Cochabamba. Afortunadamente se ha logrado extender a favor del oriente: Sucre puntualmente (Teatro de los Andes) y especialmente Santa Cruz que va absorbiendo paulatinamente la mayor parte del peso. A nadie le sorprende tampoco que los gestores y artistas estén respaldados a su vez por el sector privado, en detrimento de la acción pública.

La institución que mejor demuestra estas nuevas realidades es la Asociación Pro Arte y Cultura de Santa Cruz, organizadora del Festival de Música Barroca de la Chiquitanía y del Festival Internacional de Teatro de Santa Cruz de forma alternada en los años pares e impares. Este año, en abril precisamente toca el turno al teatro. Se esperan 54 espectáculos (de los cuales ninguno pertenece a un elenco cochabambino), repartidos en 18 espacios en la capital cruceña y otros 16 en áreas rurales del departamento, históricamente abandonadas en todo el país. El movimiento de este festival está logrando poco a poco crear un polo de desarrollo en las artes escénicas. Recordemos que la única escuela de teatro que da un certificado de licenciatura en el país está allí y fue creada conjuntamente por un grupo de personas del mundo escénico, por la Fundación Hombres Nuevos y la Universidad Católica Boliviana.

¿En esta última década qué ha pasado en Cochabamba? Pues nuestro festival nacional, el Peter Travesí, primero en contar con un decreto supremo asignándole presupuesto estatal, se ha descompuesto cada vez más hasta estar en un estado de coma profundo y estable. Se llevaba a cabo en dos o tres espacios y el alcance rural es ínfimo cuando no inexistente. Para colmo la gran alternativa que era el festival Bertolt Brecht se ha reducido y el espacio más importante, el Teatro Achá está cuasi abandonado en cuanto a su propia gestión, utilizándose más como un salón de eventos que como un espacio vivo de generación de propuestas.

Con los artistas escénicos ha pasado algo parecido. Luis Bredow y Diego Aramburo, las cartas más firmes del valle han emigrado a La Paz, y nuestras promesas más prominentes, como Claudia Eid y Alejandra Lanza, a pesar de tener propuestas interesantísimas no han contado con todo el apoyo que se les podría haber dado desde las administraciones locales y departamentales.

Lanza en estos momentos impulsa una atractiva propuesta personal, híbrida en estilos y medios llamada Timpana. Por su parte Eid hace pocos días ha participado en un intercambio de dramaturgos en el espacio más creciente de las artes escénicas en España: Las Naves del Español del Matadero de Madrid, dirigido por el reconocido hispano-uruguayo Mario Gas. Poca repercusión en prensa local ha tenido la interpretación del texto de Eid, La Partida de Petra, por uno de los grandes grupos ibéricos, como es Animalario, concretamente por el conocido actor de cine Alberto San Juan.

De estos últimos movimientos en Cochabamba también han salido potentes actores y directores como Michel, Alaniz, Marañón, Gabela, Elías, Mercado y los chicos de Hecho a Mano. Ya viene siendo hora de que la empresa privada y el ente público se sienten en mesas de colaboración, sabedores de que la cultura repercute en formación de capital humano y que además es una potente forma de publicitar valores éticos y sociales.

Foto: Apac