4 de marzo de 2011

Las dos caras del teatro cochabambino

Publicado en Los Tiempos.

A nadie le sorprende ya que el eje de creación teatral en Bolivia ha dejado de ser La Paz-Cochabamba. Afortunadamente se ha logrado extender a favor del oriente: Sucre puntualmente (Teatro de los Andes) y especialmente Santa Cruz que va absorbiendo paulatinamente la mayor parte del peso. A nadie le sorprende tampoco que los gestores y artistas estén respaldados a su vez por el sector privado, en detrimento de la acción pública.

La institución que mejor demuestra estas nuevas realidades es la Asociación Pro Arte y Cultura de Santa Cruz, organizadora del Festival de Música Barroca de la Chiquitanía y del Festival Internacional de Teatro de Santa Cruz de forma alternada en los años pares e impares. Este año, en abril precisamente toca el turno al teatro. Se esperan 54 espectáculos (de los cuales ninguno pertenece a un elenco cochabambino), repartidos en 18 espacios en la capital cruceña y otros 16 en áreas rurales del departamento, históricamente abandonadas en todo el país. El movimiento de este festival está logrando poco a poco crear un polo de desarrollo en las artes escénicas. Recordemos que la única escuela de teatro que da un certificado de licenciatura en el país está allí y fue creada conjuntamente por un grupo de personas del mundo escénico, por la Fundación Hombres Nuevos y la Universidad Católica Boliviana.

¿En esta última década qué ha pasado en Cochabamba? Pues nuestro festival nacional, el Peter Travesí, primero en contar con un decreto supremo asignándole presupuesto estatal, se ha descompuesto cada vez más hasta estar en un estado de coma profundo y estable. Se llevaba a cabo en dos o tres espacios y el alcance rural es ínfimo cuando no inexistente. Para colmo la gran alternativa que era el festival Bertolt Brecht se ha reducido y el espacio más importante, el Teatro Achá está cuasi abandonado en cuanto a su propia gestión, utilizándose más como un salón de eventos que como un espacio vivo de generación de propuestas.

Con los artistas escénicos ha pasado algo parecido. Luis Bredow y Diego Aramburo, las cartas más firmes del valle han emigrado a La Paz, y nuestras promesas más prominentes, como Claudia Eid y Alejandra Lanza, a pesar de tener propuestas interesantísimas no han contado con todo el apoyo que se les podría haber dado desde las administraciones locales y departamentales.

Lanza en estos momentos impulsa una atractiva propuesta personal, híbrida en estilos y medios llamada Timpana. Por su parte Eid hace pocos días ha participado en un intercambio de dramaturgos en el espacio más creciente de las artes escénicas en España: Las Naves del Español del Matadero de Madrid, dirigido por el reconocido hispano-uruguayo Mario Gas. Poca repercusión en prensa local ha tenido la interpretación del texto de Eid, La Partida de Petra, por uno de los grandes grupos ibéricos, como es Animalario, concretamente por el conocido actor de cine Alberto San Juan.

De estos últimos movimientos en Cochabamba también han salido potentes actores y directores como Michel, Alaniz, Marañón, Gabela, Elías, Mercado y los chicos de Hecho a Mano. Ya viene siendo hora de que la empresa privada y el ente público se sienten en mesas de colaboración, sabedores de que la cultura repercute en formación de capital humano y que además es una potente forma de publicitar valores éticos y sociales.

Foto: Apac

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