14 de marzo de 2011

Proyectos y proyecciones: también el cine

Publicado en Los Tiempos a propósito de la industria del cine en Bolivia y del estreno de También la lluvia. Esta semana se estrena la comentadísima También la lluvia. 3000 implicados nacionales en la producción, lo que además le valió la candidatura al Goya, premio de la academia española, a Juan Carlos Aduviri. Saldo totalmente positivo. Ahora, para que este interesante film que ganó el Premio del Público del Festival de Berlín (uno de los cinco festivales más importantes del mundo) tenga consecuencias positivas sobre la industria cinematográfica boliviana, se necesita algo más que prestigio y miles de proyecciones a lo largo del planeta. Recordemos que el trabajo del equipo de producción ha sido impecable (además ganaron el Goya a mejor dirección de producción). No sólo por las locaciones o la vestimenta, sino también por los afanes de promoción y estreno en Bolivia. Será simultáneo en varias ciudades del país y abarca desde los lugares más glamorosos como el Cine Center, a otros prestigiosos como la Cinemateca Boliviana, hasta llegar a los más alternativos como en Martadero, donde hubo esta semana un conversatorio con, nada menos que, Paul Laverty, uno de los guionistas más aclamados de Europa, además del productor Juan Gordon y la directora de casting, Glenda Rodríguez, también actriz. Coincidentemente las próximas semanas se va a realizar la II Asamblea de Documentalistas Bolivianos en el Centro Patiño, con importantes progresos. De todo ello debería tomar nota el Ministerio de Cultura y aprender. Con ello no se pretende insinuar que la nueva ministra deba tomar la cámara o contratar a directores para hacer películas producidas por el ente público. Al contrario. Lo que debe hacer es estimular las productoras locales, que hay unas cuantas que hacen muy bien su trabajo. Le costó mucho a Ukamau de Jorge Sanjinés en los años 70 labrarse un prestigio en gran parte del orbe. Fue considerado uno de los principales exponentes del cine indigenista latinoamericano. Trabajó con otros realizadores nacionales destacados como Óscar Soria o Antonio Eguino. De ese movimiento salieron directores que hoy protagonizan los estrenos como Paolo Agazzi. Lamentablemente el tirón de prestigio no fue demasiado potenciado por el ente público, en aquellas épocas regido por gobiernos militares, muchas veces reñidos con el arte y obviamente la denuncia. Es más, el gobierno de facto de García Meza se encargó de hacer desaparecer a uno de los más importantes impulsores: el sacerdote Luís Espinal Camps. En épocas más recientes han puesto el hombro figuras intelectuales y políticas apoyando el cine, como Pedro Susz o el mismo ex presidente Carlos D. Mesa. Hoy el cine nacional está celebrando quizás su renacimiento y hay que celebrarlo, tanto en áreas de dirección, como actuación y sobre todo de coproducción, que es el área que al final traerá los billetes que posibilitarán la continuidad. Ya son conocidos afuera gente de Londra Films, Rodrigo Bellot, el mismo Agazzi, Artistas Latinos, Marcos Loayza, La Fábrica o Juan Carlos Valdivia/Cine Nómada. Y si nos preguntamos cómo se puede generar buena imagen de país, nuevos empleos e inversiones, cómo se puede reafirmar nuestra identidad y lograr mayor participación de la ciudadanía a través del arte, pensemos también en el cine.
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También la lluvia: la película
Emocionante el hecho de verla en teritorio extranjero. Fuimos un puñado de bolivianos y se sintió una atmósfera emocionante. Es un film, que aunque roza el trillo, retrata las transiciones coloniales inconclusas. Y sobre todo, cuenta emociones íntimas. No se trata de un documental sobre la guerra del agua, cosa que será dificilísima de retratar, sino de cuestionamientos personales con un ritmo ágil y una fotografía preciosa. En cuanto a la dirección actoral, muy buena, con alguna excepción según mi punto de vista (la madre de la niña), con unos grandísimos Tosar, Elejalde, Aduviri y García Bernal.
Me dejó pensando en la necesidad de ficcionarnos, en la necesidad de vernos en una pantalla gigante, caricaturizados. Me dejó la necesidad de pensar, y eso, creo que justifica el emprendimiento de sobra.
Foto2: La directora Iciar Bollain y mis amigos del equipo de producción Philip y Giovi.

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