30 de abril de 2011

El indomable Bruno Rojas


-A propósito de la necesaria renovación del deporte cochabambino-, publicado en las revistas de reciente aparición "Cochabamba" y Atletismo Bolivia Revista Especializada". Foto de Mauricio Tapia.

El aclamado director de cine norteamericano Gus Van Sant retrataba hace unos años a un brillante matemático, desconocido, con mucho potencial y el cual aún tenía por decir lo mejor de sí mismo. El Indomable Will Hunting fue el título de este film. De la misma forma que en el mundo artístico, científico o intelectual, los grandes atletas suelen aparecer casi sin saber por qué ni dónde. Llegan cuando menos se los espera, aunque por detrás haya un trabajo serio y bien hecho. Y sobre todo vienen distanciados en el tiempo. En Bolivia ha habido casos como los de Julia Iriarte, Johnny Pérez, Marcelo Rejas, Rodrigo Camacho, Eloy Quispe, Geovana Irusta, Niusha Mansilla o recientemente Daisy Ugarte. Son portentos físicos que han sabido o podido transferir sus cualidades a las pistas y a los podios. Pero, ¿quién será el siguiente?

La búsqueda de continuidad, de herederos suele hacerse a diario, sobre todo en el terreno simbólico. Todos queremos que aparezca el siguiente Etcheverry en Bolivia o el nuevo Pelé en Brasil, pero para ello se tienen que juntar circunstancias personales y sociales especiales. No obstante más todavía que a los aficionados les urge a los políticos, ávidos de sacarse aquellas fotos que tanto rédito dan: la del triunfador abrazado al gestor gubernamental. El problema se da cuando estos desesperados oportunistas se obcecan con las jóvenes promesas.

En esta inacabada búsqueda se encontraba el atletismo boliviano y cuando tradicionalmente se miraba en el espejo de las pruebas de marcha atlética algo venidas a menos (caminata, como solía llamársele al evento), nos topamos casi sin querer con un diamante de la velocidad llamado Bruno Rojas.

Este espigado atleta pertenece a la nueva generación cochabambina y boliviana, liderada por la nadadora Karen Torres, que está por escribir sus mejores líneas la década recién comenzada. Rojas es cosecha del 93, año en el que el atletismo nacional celebraba los Juegos Bolivarianos en Cochabamba, logrando el equipo tricolor en atletismo sendas medallas de oro masculinas en maratón (Luján) o 50km marcha (Quispe). Varios años después de aquellos Juegos Bolivarianos, ante una dificultosa transición hacia la modernidad deportiva, en la que nos hemos quedado detrás de casi todos los países de Sudamérica, es que surge un posible brote de esperanza. En Cochabamba no aparecía un velocista de estas características desde hace algunos lustros, aunque sea necesario mencionar a Leonardo Camargo en Santa Cruz o Camilo Acebey en Tarija por sus importantes marcas y progresos. Cómo no también destacar a la gran atleta cochabambina del momento, Leslie Arnez, desde hace unas semanas compañera de entrenamiento de Bruno.

Estas jóvenes apariciones ocurren en buen momento ya que este año toca el que, después de los Juegos Olímpicos, es el campeonato que mueve a más gente en el mundo y uno de los termómetros serios del deporte boliviano: los Juegos Panamericanos de Guadalajara, que se llevarán a cabo en octubre. El atletismo boliviano ya tiene dos dignos participantes clasificados: Aldo González y Daisy Ugarte. Ambos han sido beneficiados estos días con la beca de la fundación suiza del COI, Solidaridad Olímpica, con una jugosa cuantía mensual. El primero compite en lanzamiento de bala, un fijo del ranking sudamericano en los últimos años, y la segunda en 800 metros, quizás la atleta con más calidad en el país.

Así es que cuando los más apocalípticos veían el futuro de un atletismo boliviano aparentemente empantanado, contando nuestros atletas con los dedos, es que nos damos un respiro ante este esbelto y delgado chico, con raíces brasileñas y bolivianas. La nueva perla se trata de un personaje eléctrico según quienes lo conocen. Su explosividad pasa por las pistas y fuera de ellas. En el país de su madre, están acostumbrados a que perlas broten de la inagotable cantera futbolística. Ronaldinhos, Robinhos o Neymares les salen como pasto salvaje, sin casi proponérselo. Precisamente así parecería que ha salido Rojas, casi sin darse cuenta él y su entorno de las posibilidades que tiene, quizás por esa ascendencia canarinha que posee.

Aún así, esta promesa no ha salido de un terreno estéril. El indomable Rojas comenzó su andadura hace unos años de la mano de Carlos Quispe en la Escuela Froilán Corrales, una interesante iniciativa colectiva de Quillacollo. Posteriormente pasó a entrenarse con otro de los grandes del atletismo boliviano, el recordista nacional de salto de longitud Ramiro Villarroel. Hoy en día Bruno es pupilo de dos asesores, uno brasileño y el otro nacional.

En cuanto al nacional, se trata del inquieto y dinámico entrenador Luis Daniel Valenzuela, quien prepara también de la mencionada Arnez, además de otros importantes atletas como la ex campeona nacional Maira Cano o los hermanos Javier y Álvaro Valenzuela. ¿Casualidad? La respuesta no parece ser esa. Además de la iniciativa quillacolleña, destaca la simbiosis alrededor del Club Olympic, que puede aportarle mucho.
La iniciativa de larga data de la familia Pavisic ahora ha trascendido el voleibol desembarcando en el atletismo, y genera buenas sensaciones. Es un excelente ejemplo de lo que es capaz de hacer el sector privado cuando hay ganas y trabajo.

El año pasado Rojas, pasó desapercibido para la prensa pero no para sus rivales en los Juegos de la Juventud de Singapur logrando unos excelentes 10.90 segundos en los 100 metros. Cabe destacar que a nivel del mar (la altitud beneficia las marcas en pruebas cortas como esta) es probablemente una de las mejores marcas de la historia de la velocidad boliviana. Es decir, lo que en potencias deportivas como España le hubiese dejado en el segundo puesto del ranking del año de su categoría y a nivel sudamericano en la división adulta lo ubica entre los cien atletas más rápidos de 2010, teniendo en cuenta que en la región existen atletas de nivel mundial de países como Brasil o Panamá.

Para comprender mejor por qué camino va Rojas, podemos observar que La Federación Mundial de Atletismo publica bienalmente sus tablas comparativas de valoración, históricamente llamada “tabla húngara”, las cuales pretenden mediante procedimientos estadísticos, comparar marcas de distintas pruebas y géneros entre sí, tomando en cuenta entre otros datos, cantidad de marcas conseguidas en el mundo o parámetros de dificultad objetivos. La tabla anexa compara las mejores marcas conseguidas por atletas bolivianos.

Otro dato relevante: la edad. 17 años, lo que para un gimnasta es una edad adulta, o para un nadador es una edad mediana, para un atleta es una edad extremadamente joven. Aunque él se acerca a pasos agigantados a los primeros puestos de la lista de atletas históricos, hay que recordar que ninguno de los atletas mencionados en ese ranking hizo la marca señalada con la edad actual de Rojas. Por lo tanto habrá que observar qué es capaz de hacer este chico a partir de sus 23 años, la denominada categoría adulta.
En Bolivia tradicionalmente ha sido difícil tener paciencia, tanto para el espectador como para el atleta, ya que éste es un deporte que requiere de procesos estables. En este contexto, con algunas fortalezas como las que impulsa el Club Olympic y con oportunidades como las que dan escuelas como la de Quillacollo, se puede afrontar sucesivos retos, como quizás la creación de un centro de tecnificación deportiva en Cochabamba y los procesos de masificación en las provincias, para que casos como el de Rojas no sean simplemente excepciones, sino la regla.
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¡Actualización del 1/05/2011: Récord nacional júnior oficioso de Rojas con 10.73 (-0,8 de viento) en 100 metros planos!

¡Actualización II: Bruno Rojas, el 29/mayo del 2011 ha batido el récord de Bolivia de 100 metros planos absoluto con 10.60 (+0,3 de viento), lo que equivale a 1008 puntos en la tabla IAAF!
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Mejores marcas de atletas bolivianos
(Todos los tiempos, según tabla de puntuación IAAF 2011)

Nombre atleta
Marca
Prueba
Año
Puntos IAAF
1
Geovana Irusta
1.32.06
20km marcha
2004
1129
2
Niusha Mansilla
2.03.98
800 metros planos
2001
1084
3
Fadrique Iglesias
1.48.16
800 metros planos
2006
1080
4
Ariana Quino
1.37.27
20km marcha
2003
1059
5
Ronald Huaita
1.27.38
20km marcha
2005
1050
6
Daisy Ugarte
2.06.90
800 metros planos
2009
1035
7
Johnny Pérez
29.05.75
10.000 metros planos
1984
1034
8
Rodrigo Camacho
2.17.49
Maratón
1984
1027
9
Leslie Arnez
55.26
400 metros
2010
1022
10
Jorge Castellón
21.32
200 metros
1996
1021
=
Eloy Quispe
4.14.36
50km marcha
1993
1021
Bruno Rojas*
10.80
100 metros planos
2011
946
Bruno Rojas
10.83
100 metros planos
2010
937
Notas: 1.-Sólo se ha tomado en cuenta el evento en el que mejor puntúa cada atleta. En Azul los atletas que se encuentran en activo. 2.- *La marca de Rojas fue cosechada en el campeonato local, por tanto no está homologada internacionalmente. No obstante por la premura del campeonato son de esperar mayores evoluciones este año.

26 de abril de 2011

Instituto Laredo: Patrimonio Cultural e Inmaterial de Bolivia

Como casi siempre ocurre, las iniciativas privadas o las que emanan directamente de la sociedad civil son las que tienen más éxito. Esta semana se ha designado como Patrimonio Cultural e Inmaterial de Bolivia al Instituto Laredo, por sugerencia del senador Adolfo Mendoza en representación de miles de voces.

Franklin Anaya fue el verdadero impulsor del proyecto y se pueden ver mejor en este reportaje algunas de sus virtudes.

Verdadera cuna de músicos y artistas en general, este proyecto piloto, que demuestra la hoy muy de moda gestión público-privada, ya cuenta con varias décadas a sus espaldas.

Personajes (incontenibles en este corto espacio) tan variados como el erudito pianista y catedrático de la Universidad Fryderyk Chopin de Varsovia Ramiro Sanjinés, el premio nacional de novela Gonzalo Lema, el popular comediante cochabambino Pocholo o la recordista nacional de atletismo Leslie Arnez han pasado por sus aulas y demuestra la polivalencia de esta fábrica.

La iniciativa y relidad del Laredo se ha complementado para alegría de los bolivianos con otros casos privados (con algunas similitudes) como los de la Fundación Schwimmer en Cochabamba, el Teatro de los Andes en Sucre, la Escuela Nacional de Teatro –Hombres Nuevos en Santa Cruz o el Proyecto Martadero en Cochabamba, y pueden (o deben) ser los modelos a seguir. Esperar que el estado satisfaga, equitativamente, las demandas de la sociedad civil es muy difícil cuando se trabaja con diligencia y cuando se lo hace con negligencia, imposible.

Estas plataformas y espacios son hoy en día señas incuestionables de identidad local y nacional, a las que se debe impulsar y, por qué no, subvencionar desde el Estado, mediante convocatorias abiertas y concejos equitativos. Hacia allí debería mirar el Ministerio de Culturas para replicarlo en las zonas rurales y en ciudades menos favorecidas, descentralizando. Lo demás es burocracia obsoleta y cara.

Ya hemos visto que la aparición de ilustres figuras nacidas en Bolivia como la de Jaime Laredo, director de la Orquesta Sinfónica de Vermont en Estados Unidos (para quien necesitaríamos varias páginas para narrar sus éxitos y logros) no es imposible. El Instituto Laredo ha sido una de las instituciones que ha mostrado por dónde se debe caminar, no sólo para conseguir artistas de calidad, sino también aportando en la educación humanista, en el sentido amplio del término.

22 de abril de 2011

Orinoca y dinero público: ¿cultura o propaganda?

La creación de un museo es siempre una buena noticia ya que no suele ser sencillo convencer a legisladores, empresarios, administradores locales o autoridades gubernamentales, acerca de la pertinencia de destinar abundantes recursos a una entidad educativa, investigativa o de exposición de la memoria histórica y de los propios rasgos identitarios. Estos días, Evo Morales personalmente ha anunciado la creación de un “moderno museo de la revolución cultural” en su pueblo natal Orinoca, donde piensa invertir 20 millones de bolivianos. Inocentemente se podría asumir que existe un plan interterritorial predefinido o de alcance nacional, que responde a algunas preguntas que se hará el contribuyente, como cuáles han sido los criterios para designar a Orinoca, población perteneciente a la provincia Sud Carangas (con algo menos de 10 mil habitantes) y al municipio de Andamarca. Lógicamente se puede justificar la idoneidad de tan noble comunidad, pero ¿Se ha hecho un estudio sobre la pertinencia del lugar basado en algún índice o hecho objetivo? ¿O más bien se debe a que dicho lugar es un lugar particular de gente combativa que merece ser señalado y salvaguardado como patrimonio nacional? ¿O es porque existen convenios con la alcaldía de la jurisdicción, y en ese caso sería ella quien asumiría el liderazgo del proyecto, convirtiéndose en una iniciativa local? ¿O quizás porque es un sitio arqueológico o de interés cultural? Ninguna de aquellas hipótesis parece ser la correcta. La mayoría puede intuir que se trata de un afán personal, o quizás una decisión arbitraria de impulso a una ubicación geográfica a manera caprichosa. Se supone que la aparición de una institución cultural y educativa financiada con dinero público debe responder a las requerimientos y necesidades de la sociedad civil: bien sean canalizados por ONGs, por OTBs, por instituciones educativas o culturales, por centros de investigación, por sindicatos, por asociaciones o por otros “movimientos sociales” y grupos de interés relacionados. En este caso daría la impresión de que es al revés, a partir de una necesidad del partido de gobierno, se buscan los grupos que podrían parecer satisfechos. En cualquier caso, volvamos al porqué de Orinoca. Cuando menos saltan a la vista nuevamente algunas simples preguntas, que en caso de ser apoyadas en datos, justificarían la andadura, a saber: ¿es Orinoca un nodo geográfico importante o atractivo? ¿Responde a un plan complementario de desarrollo local que sea sostenible más allá de un decreto supremo? ¿Cuáles otras comunidades/poblaciones han postulado su candidatura para albergar dicho emprendimiento? ¿Qué planes y ejes de acción existen para desplegar otros proyectos culturales/educativos en otras áreas geográficas de Bolivia para que exista un equilibrio interdepartamental? Algunas veces estos proyectos pueden coincidentemente ser importantes y necesarios más allá de que tengan fines personalistas, pero habrá que tener cuidado, más cuando mirando alrededor se ven ejemplos como el de la España franquista, con el fastuoso monumento de El Valle de los Caídos (donde está la tumba del dictador) que jamás logro acogida positiva en un amplio sector de la población dividiendo aún más las fracturas sociales. Museos e instituciones educativas faltan, y se deben alentar iniciativas en esta dirección, pero siempre teniendo en cuenta el porqué, el para qué y el cómo, integrando a la ciudadanía transparentemente, así, una vez justificada la pertinencia de este museo en Orinoca, se podrá escuchar allí la variedad de la “música que ha sido compuesta y difundida durante el proceso revolucionario de cambio”, como anunció el Presidente.
Foto: Los Tiempos