22 de abril de 2011

Orinoca y dinero público: ¿cultura o propaganda?

La creación de un museo es siempre una buena noticia ya que no suele ser sencillo convencer a legisladores, empresarios, administradores locales o autoridades gubernamentales, acerca de la pertinencia de destinar abundantes recursos a una entidad educativa, investigativa o de exposición de la memoria histórica y de los propios rasgos identitarios. Estos días, Evo Morales personalmente ha anunciado la creación de un “moderno museo de la revolución cultural” en su pueblo natal Orinoca, donde piensa invertir 20 millones de bolivianos. Inocentemente se podría asumir que existe un plan interterritorial predefinido o de alcance nacional, que responde a algunas preguntas que se hará el contribuyente, como cuáles han sido los criterios para designar a Orinoca, población perteneciente a la provincia Sud Carangas (con algo menos de 10 mil habitantes) y al municipio de Andamarca. Lógicamente se puede justificar la idoneidad de tan noble comunidad, pero ¿Se ha hecho un estudio sobre la pertinencia del lugar basado en algún índice o hecho objetivo? ¿O más bien se debe a que dicho lugar es un lugar particular de gente combativa que merece ser señalado y salvaguardado como patrimonio nacional? ¿O es porque existen convenios con la alcaldía de la jurisdicción, y en ese caso sería ella quien asumiría el liderazgo del proyecto, convirtiéndose en una iniciativa local? ¿O quizás porque es un sitio arqueológico o de interés cultural? Ninguna de aquellas hipótesis parece ser la correcta. La mayoría puede intuir que se trata de un afán personal, o quizás una decisión arbitraria de impulso a una ubicación geográfica a manera caprichosa. Se supone que la aparición de una institución cultural y educativa financiada con dinero público debe responder a las requerimientos y necesidades de la sociedad civil: bien sean canalizados por ONGs, por OTBs, por instituciones educativas o culturales, por centros de investigación, por sindicatos, por asociaciones o por otros “movimientos sociales” y grupos de interés relacionados. En este caso daría la impresión de que es al revés, a partir de una necesidad del partido de gobierno, se buscan los grupos que podrían parecer satisfechos. En cualquier caso, volvamos al porqué de Orinoca. Cuando menos saltan a la vista nuevamente algunas simples preguntas, que en caso de ser apoyadas en datos, justificarían la andadura, a saber: ¿es Orinoca un nodo geográfico importante o atractivo? ¿Responde a un plan complementario de desarrollo local que sea sostenible más allá de un decreto supremo? ¿Cuáles otras comunidades/poblaciones han postulado su candidatura para albergar dicho emprendimiento? ¿Qué planes y ejes de acción existen para desplegar otros proyectos culturales/educativos en otras áreas geográficas de Bolivia para que exista un equilibrio interdepartamental? Algunas veces estos proyectos pueden coincidentemente ser importantes y necesarios más allá de que tengan fines personalistas, pero habrá que tener cuidado, más cuando mirando alrededor se ven ejemplos como el de la España franquista, con el fastuoso monumento de El Valle de los Caídos (donde está la tumba del dictador) que jamás logro acogida positiva en un amplio sector de la población dividiendo aún más las fracturas sociales. Museos e instituciones educativas faltan, y se deben alentar iniciativas en esta dirección, pero siempre teniendo en cuenta el porqué, el para qué y el cómo, integrando a la ciudadanía transparentemente, así, una vez justificada la pertinencia de este museo en Orinoca, se podrá escuchar allí la variedad de la “música que ha sido compuesta y difundida durante el proceso revolucionario de cambio”, como anunció el Presidente.
Foto: Los Tiempos

2 comentarios:

Erick dijo...

Fadrique, si pides una respuesta seguramente es "no".
Hace algunos años mi hermano me pregunto qué pondría en un pueblo para ayudarle a desarrollar (esto por que estaba creando una ONG), yo simplemente le respondí, que si de mi dependiera, construiría una biblioteca, y la llenaría de libros y contrataría bibliotecarios especializados (o los formaría) y colocaría unas cuantas computadoras para consulta de biblioteca, tal vez le pareció algo alocado, pero, lo que pienso, es que la mejor forma de desarrollo es la educación, pero bien programada y sistematizada, así no nos estarían tomado el pelo a cada instante.

Fadrique Iglesias Mendizábal dijo...

El debate de qué se puede o no se puede hacer con el dinero público es infinito. Se pueden justificar muchísimos proyectos desde diversos puntos de vista. Pero HAY que justificarlos. No creo que sea correcto decir este museo se hace allí porque sí... yo vivía en Tiquipaya y me encantaría que fuese allí donde se haga, pero hay que ver el porqué. Eso en Bolivia es terrible y todavía no lo entienden los políticos. Me parece alucinante, por ejemplo, que se haya inaugurado una pista sintética de atletismo que cuesta un millón de dólares el año pasado en Oruro (250.000 habitantes) y la de Santa Cruz todavía no esté proyectada (1´250.000 habitantes), con el agravante que SCZ sería la única pista en zonas bajas. Pues no!, se hace la pista en Oruro porque yo lo digo y punto: así obraron... y los ejemplos son millones. A me me parecería fantástico que se haga con dineros privados de Evo a través de su fundación, pero no con el dinero del contribuyente.

Yo también siento que nos toman el pelo. Un abrazo