16 de mayo de 2011

¡Gol de cabeza!


Publicado en Página Siete. Foto: Tomada del periódico Opinión a propósito de la inauguración de una pista rural en Jesús de Machaca la semana pasada.

 El deporte en general -y el fútbol en concreto- ha ido impregnando los imaginarios populares, los espectros sociales y también sus instituciones. La literatura se ve teñida con las historias futbolísticas del escritor mexicano Juan Villoro en su obra “Dios es redondo” igualmente que el ex campeón mundial argentino de fútbol Jorge Valdano pone su impronta deportiva en la prestigiosa publicación filosófica española Revista de Occidente, todo ello mientras Eduardo Galeano cuenta su visión con “El fútbol a sol y sombra”. Asimismo el director serbio Emir Kusturica dedica un film a Maradona, como el argentino Carlos Sorín le dedica uno a la aureola que ha dejado aquel en”El camino de San Diego”. En la música pasa más de lo mismo: si el erudito tenor Plácido Domingo le canta al Real Madrid, el cantautor Joaquín Sabina hace lo propio con el rival de enfrente, el Atlético. Y los economistas divulgativos no son menos: se han sumado a la fiesta describiendo los “freakonomics” del deporte en “Scorecasting”.

Justamente, parece haber llegado el momento en que las administraciones públicas y los organismos internacionales emprenden de manera decidida el camino hacia la institucionalización de las necesidades vitales a través de las pasiones que despierta el deporte, canalizadas como medio de cambio social. El fútbol, dadas sus dimensiones socioeconómicas, ha dejado de ser visto sólo como el pasatiempo de fines de semana para ser entendido como una poderosa herramienta educativa y de transformación del contexto.

El caso más fresco es el de la reciente suscripción del convenio marco entre la ciudad de Río de Janeiro, la Fundación del FC Barcelona, la NBA y el Banco Interamericano de Desarrollo, lanzando una iniciativa para beneficiar alrededor de 140.000 niños y jóvenes del Brasil. Bajo el nombre de Alianza para el Deporte y el Desarrollo, se están desarrollando novedosos programas como el llamado “Villas Olímpicas” en el que se vincula el componente territorial con inclusión.

El BID precisamente, ha decidido apostar fuerte por este camino ante la inminencia del Mundial de fútbol de Brasil 2014, y sobre todo de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016. Los focos del mundo apuntarán hacia América Latina en lo que puede ser un espléndido escaparate para Bolivia también, teniendo en cuenta la apertura, alcance y ecumenismo del evento.

En este país ahora mismo existen importantes pasos en esa dirección en el marco de un convenio de cooperación multisectorial en El Alto, denominado “A ganar” conjuntamente con la fundación de cooperación al desarrollo estadounidense Partners for the Americas. Dicho proyecto trata de establecer alianzas entre sector público y privado. Los actores interesados comprenden instituciones tan potentes como aglutinadoras, entre las que está Save theChildren Canadá, la Fundación Estás Vivo, el Club Bolívar (bajo BAISA) y el Viceministerio de Vivienda.

Por fin parece que la sociedad civil, el sector privado y los organismos internacionales han visto las potencialidades que tiene el deporte en temas tan actuales como equidad de género, liderazgo, empoderamiento, disciplina, respeto por el trabajo, prevención de la violencia, competitividad y hasta las posibilidades estéticas asociadas. Esperemos que el tejido local emule estas tendencias creativas implicando a las pymes, multiplicando más aún los resultados, y por qué no, exportando este modelo de desarrollo a otros países y regiones, goleando a la pobreza ¡con la cabeza!. 

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