27 de junio de 2011

El lado formal de la economía informal


Ignacio Navarro. Desde las pistas de atletismo, pasando por los escenarios, hasta llegar a las políticas públicas. Publicado en el número de Julio de Cochabamba Revista. Foto de La Paz: Sergio Ribero.


La emigración es una de las características de los Cochabambinos. Cada quien tiene su vocación para con las raíces, algunos desde el propio terruño y otros desde afuera, allende  nuestras fronteras. En este segundo grupo, hay  quienes contribuyen con su granito de arena al desarrollo de la región con remesas, emprendimientos, ideas, medallas o aportes intelectuales.


Ignacio Navarro es uno de los que aportan con sus rigurosas investigaciones en el área económica, gracias a que es miembro del grupo de investigación del Departamento de Salud, Servicios Humanos y Políticas Públicas de la Universidad de California State-Monterrey Bay, donde también imparte docencia actualmente.

Fue destacado atleta en categorías juveniles, llegando a ser campeón nacional de 400 metros con vallas en 1994, época que recuerda con cariño. Fue vocalista y compositor de una de las bandas más exitosas del rock pop cochabambino a fines de los 90, Jade, componiendo éxitos como Viernes por la noche o Carolina. Luego desapareció de los escenarios. Para quienes le perdieron la pista, estuvo primero en Tennessee, en la Norteamérica profunda, estudiando e investigando. Su siguiente parada fue Georgia. Ahora le toca California.


Nacho, como lo conocen en Cochabamba, está interesado principalmente en el submundo  de la economía informal, en hallar los porqués de un asunto que atañe a todos los cochabambinos, más allá de fenómenos socioeconómicos puntuales a vista de todos, como La Cancha y sus alrededores. Ha invertido tiempo e ilusiones en analizar específicamente los asentamientos urbanos ilícitos, a los que describe como un mundo complejo, donde las cosas no son maniqueas, de tonos blancos y negros solamente, sino grises.


Para ello, se mueve como pez en el agua valiéndose de las herramientas que le otorga la econometría aplicada –modelos sencillos pero muy útiles, como él reconoce-,  que utiliza para escudriñar la economía urbana y regional, la economía de la vivienda, el análisis de políticas públicas y de gobierno local, la evaluación de programas, además de iniciativas de gobierno electrónico. En su tesis doctoral profundizó sobre los singulares contratos de anticrético en Cochabamba y su relación con los asentamientos informales.


Los últimos meses se ha centrado en dos estudios particulares, uno de ellos referido al lastre que conllevan los asentamientos ilegales a la hora de enfrentar el desarrollo en comparación con los asentamientos legales, y el otro referido a las relaciones entre desarrollourbano y narcotráfico, tema que está en boca de todos, pero sobre el que no tanta gente se había detenido a aplicar un modelo estadístico para leer dicha correlación; Navarro se enfoca en la incidencia del empleo y sobre todo del lavado de dinero a través de bienes raíces, notando que este segundo factor tiene muchísimo más impacto.


Estos dos últimos trabajos precisamente han sido publicados por el Instituto Mundial para la Investigación del Desarrollo Económico, impulsado por la Universidad de Naciones Unidas con sede en Helsinki, Finlandia. Otras de las investigaciones de este talentoso cochabambino también han sido publicadas en revistas científicas especializadas estadounidenses de primera línea como Regional Science and Urban Economics, la American Review of Public Administration  o Administration and Society.


Navarro, discípulo intelectual del economista Henry George (autor de Progreso y pobreza, 1879, defensor del impuesto único sobre el suelo), comenzó a interesarse por la economía informal y sus asentamientos urbanos a través de los cuestionamientos que se hizo él mismo luego de estudiar al economista peruano Hernando de Soto (autor del famoso libro “El otro sendero”), que influyó en organismos internacionales -como el Banco Mundial- para viabilizar sus hipótesis, muestra los enormes beneficios potenciales de legalizar asentamientos urbanos irregulares,  para que los propietarios titulares, ya dentro del sistema, puedan efectuar reinversiones dinerarias en sus propias viviendas –logrando hipotecas a través de sus avales- y además lograr también un desarrollo urbano efectivo.  A vueltas en este asunto, Navarro observó que si bien esta regularización trae innegables beneficios, se corre el peligro de sobreestimar este potencial desarrollo urbano, puesto que la evidencia no demuestra contundentemente, tomando el ejemplo cochabambino, que estas inversiones dinerarias en mejoras de la vivienda una vez obtenido el título de propiedad, se den de manera real.


En estas reflexiones observó, a nivel macro,  casos como el de Villa Pagador o Cerro Verde, barriadas muy concentradas, construidas con una densidad y espesor casi alarmante. De esta forma, pensó un modelo que tratara de explicar un razonamiento muy sencillo y avispado por parte de aquellos pobladores: la autodefensa de éstos a partir de la aglomeración y la temporalidad, comportamiento que ha recaído en una patología crónica, siendo un patrón que se repite en lugares variopintos como El Alto, Bombay o Río de Janeiro. Sobre ello, es consciente de que la economía informal puede ser una bomba de tiempo si no se toman decisiones proactivas, pero a la vez asume –e implícitamente alerta- que es parte de una realidad que hay que comenzar a enfrentar decididamente.


Otros temas que no descarta estudiar en el futuro son los referentes al eventual cambio del  plan de ordenación del territorio de Cochabamba diseñado hace unas décadas, los patrones migratorios o la burbuja acarreada por la aparición de universidades y centros de enseñanza con fines lucrativos. Siguiendo con los asentamientos, vaticina la desaparición de pueblos pequeños que no tengan una gran dotación de recursos. Aún siendo su padre tupizeño (el conocido cardiólogo Dr. Joaquín Navarro), Ignacio admite que ante la más que posible continuidad del proceso de urbanización, se deberá buscar la forma de prever y suavizar unos desplazamientos que no muestran señales de detenerse.


Con algo de sarcasmo, suele hacer sus observaciones siempre de forma prudente, pues considera que en la economía no existen las verdades absolutas, destacando además la idea de que las políticas públicas no siempre se hacen de maneara lineal –encontrando un problema y luego una solución para éste-, sino que en  muchos casos el proceso político para la formación de políticas públicas hace que tanto los técnicos como los grupos de interés busquen problemas a los cuales aplicar soluciones en las que ellos quieren avanzar.  


Navarro se licenció en la Universidad Católica Boliviana, obtuvo una maestría en administración pública por la Universidad de East Tennessee y otra en economía por la  Georgia State University donde además se doctoró en Políticas Públicas. Él es parte de esa joven generación de cochabambinos nacidos a partir de los 70, que creció gritando con el Wilster, comiendo trancapechos en Las Islas, leyendo El Chaski en la infancia temprana y tocando guitarra con los amigos en el parque Inkacollo de San Pedro, su barrio de toda la vida, pero también repensando las conductas propias de esta nuestra tierra, sus porqués y sus cómos, precisamente como pretende esta revista.

2 comentarios:

Jorge dijo...

Saludos muy buen articulo, tanto tiempo sin saber de nacho... que interesante su trabajo.

Fadrique Iglesias Mendizábal dijo...

Gracias por la visita. Saludos