13 de julio de 2011

Unas olimpiadas muy especiales

Cuando los bolivianos todavía estamos masticando la nueva desilusión de la selección nacional de fútbol en la Copa América, siendo el uno de los peores equipos de la región, otro conjunto deportivo nos ha dado una alegría que ha pasado algo desapercibida: la selección boliviana de las Olimpiadas Especiales.


La cita ha sido en los primeros días de este mes en Atenas, cuna del movimiento olímpico, donde se han juntado para competir más de 7.000 deportistas de 180 países del mundo. El equipo boliviano ha estado configurado por 16 deportistas que lograron una treintena de medallas en la trigésima edición de un evento que crece cada vez más.


Aunque este suceso no tenga la trascendencia económica y mediática que la Copa América, es importantísimo destacar su importancia como agente vertebrador de la sociedad. Tiene profundo sentido democrático y demuestra que la humanidad ha avanzado mucho –aunque no lo suficiente– en inclusión y en accesibilidad, con el atenuante de que las minorías o los colectivos con capacidades especiales condensan mejor que nadie esos valores que el movimiento olímpico ha tratado de desarrollar a lo largo de décadas.



Special Olympics, fundado en los años 60, es el único organismo reconocido por el Comité Olímpico Internacional para portar la palabra “olímpico” además de los conocidos juegos de verano ocurridos por última vez en Beijing en 2008, siendo estas dos instituciones entes distintos. Justamente, el próximo año, pocos días después de los Juegos Olímpicos generales, serán los Juegos Paralímpicos en Londres, en los que, a diferencia de las Olimpiadas Especiales donde la discapacidad es psíquica, pelearán por medallas deportistas con discapacidades físicas, mentales, sensoriales, motoras, de amputaciones, ceguera y parálisis cerebral, campeonato en el que Bolivia nunca ha ganado una medalla.



La orientación hacia los colectivos con capacidades especiales también se va propagando con iniciativas novedosas. En América Latina los artistas ya han tomado nota de ello y conocidos músicos como Manu Chao han participado en documentales. Uno es “Radio La Colifata”, donde el cantante colabora con una radio conducida por un grupo de discapacitados psíquicos de un centro con escasos recursos en Buenos Aires, idea reproducida luego en lugares como Francia y España. En Argentina también, el cantautor León Gieco ha puesto su granito de arena con su documental “Mundo Alas”, en el que se relata una gira de conciertos del propio Gieco con una banda y equipo conformado por personas con capacidades especiales diversas. Son casos que muestran que el deporte y la cultura son poderosos integradores. Por su parte, el movimiento Olimpiadas Especiales en Bolivia ha comprometido ya a importantes empresas privadas y hasta figuras deportivas de primer nivel. Jaime Moreno, máximo goleador histórico de la liga de fútbol profesional de EEUU y uno de los históricos mundialistas de la selección nacional, ha apoyado el emprendimiento desde Washington DC en un evento promocional. 


Quizás estas medallas conseguidas sean una buena razón para aprender de estos briosos chicos. Quizás una iniciativa digna de secundar en la gestión deportiva es la que lleva a delante la presidenta de Special Olympics Bolivia, Mónica Rivero. En la página web, se pueden consultar los recientes resultados y también realizar donativos. Quizás también sería bueno aprender del tesón, ganas, pasión y fortaleza mental –valga la paradoja– de estos muchachos que son verdaderos modelos a seguir, en un momento en el que el deporte profesional tradicional internacional pasa por una crisis filosófica complicada a causa de la sombra del dopaje.

No hay comentarios.: