29 de diciembre de 2011

La fuerza natural de Cerati y Spinetta



Son dos tipos delgados, desgarbados, rockeros, de apellidos italianos, de pelo rizado y moreno, acostumbrados a dejar riffs poderosos en sus guitarras y melodías penetrantes, bonaerenses, nacidos en los años 50 –uno a principios de década, el otro a fines-, sufridores del contexto de las dictaduras, y sobre todo transformadores de la música popular argentina o de la percepción de ésta fronteras afuera.

Luis Alberto Spinetta y Gustavo Adrián Cerati son dos de los más importantes sobrevivientes de la leyenda del llamado rock latino. El único que tiene una sombra más alargada es Charly García. Todos ellos son supervivientes de una vida frenética, dirigida por esa bestia creativa que el trío sin proponérselo comparte.

En una encuesta realizada años antes a varios músicos de la escena rockera argentina preguntando por el mejor álbum de la historia de ese país, proclamaron al disco “Artaud” vencedor y fue firmado por una de las bandas de Spinetta, Pescado Rabioso, en un guiño al literato francés Antonine Artaud. Cerati precisamente votó por aquella pieza musical.

La importancia del triduo sacro del rock argentino compuesto por Charly, Spinetta y Cerati en América Latina es fundamental. Si el movimiento del rock mundial tiene base en Chuck Berry, Elvis, Los Beatles, Dylan y los Rolling Stones, lo que implica que la música de este género tenga el inexpugnable filtro británico y norteamericano hasta los años 70 (incluso después), en las décadas posteriores surge también el tamiz de influencia de estos tres argentinos en un gran espectro de la música rock en español, desde el Rio Grande mexicano hasta el Cabo de Hornos chileno.

El 4 de diciembre de 2009, Spinetta festejó 40 años de actividad musical con esos dos colegas en escena, entre otros, dedicando media docena de horas al nutrido público que atestaba el estadio de Vélez. Juntos, Spinetta y Cerati interpretaron Bajan y poco tiempo después Té para tres, dos piezas antológicas.

Pocos meses después de aquel concierto, Gustavo Cerati sufrió un ictus cerebral que lo dejó postrado en la cama de un hospital hasta hoy, en estado de coma. Por su parte, el Flaco Spinetta ha sorprendido esta semana a todos comunicando que padece de un severo cáncer de pulmón. Aún así, ambos se mantienen como pueden aferrados a una vida acelerada, violenta en lo artístico, transformadora. Spinetta impuso su impronta a fines de los 70, Cerati lo hizo diez años más tarde junto con su banda Soda Stereo.

A la manera de Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, sus fans saltan de link en link, de noticia en noticia buscando rastros de ambos. Una persecución desbordada para encontrar esa buena noticia que no termina de llegar. También persiguen entrevistas, acordes y relatos relacionados que eviten especulaciones burdas. En cuanto a García, parecería estar repuesto de los nocivos fantasmas de sus adicciones, con unos kilos de más, y ha vuelto a dar conciertos. Los otros dos lo tienen mucho más complicado. Sus hinchas, en un ejercicio irrefrenable y quizás egoísta, esperan una difícil recuperación, la vuelta de ese patrimonio que ya es de todos, pero que no parece atravesar su mejor momento de salud.

Pero lo cierto es que Charly, y sobre todo Cerati y Spinetta están vivos, en cuerpo y alma. Es de justicia recordarlos y poner play una vez más.

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Estos son versos que Spinetta le dedicó hace unos meses a Cerati, luego de visitarle en el hospital:

Dios Guardián Cristalino de guitarras / que ahora / más tristes / penden y esperan / de tus manos la palabra / Precipitándome a lo insondable / tus caricias me despiertan a la vez / en un mundo diferente al de recién... / Tu luz es muy fuerte / es iridiscente y altamente psicodélica / Te encuentro cuando el sol abre una hendija / que genera notas sobre la pared sombreada / Y suena tu música en la pantalla / sos el ángel inquieto que sobrevuela / la ciudad de la furia / Comprendemos todo / tu voz nos advierte la verdad / Tu voz más linda que nunca

21 de diciembre de 2011

Sobre los Modelos de Conducta Positivos


Artículo publicado en el blog de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo, tanto en inglés como en español y en la nueva revista de Comunicación de la Universidad UPAL, Kibernet. Imagen: www.olympic.org

La inferencia es el terreno propicio para sentar las bases de un sólido aprendizaje experimental y eventualmente, científico. Cuando el ser humano hace inferencias cruzadas acerca de sus ideas, capacidades y posibilidades (también imposibilidades) logra despertar ese motor de la curiosidad que lleva dentro.
Afortunadamente existe una cadena evolutiva para ello con miles de años de trayectoria que conviene recordar a nuestro cerebro cada cierto tiempo. Nunca está de más mirar alrededor y pensar el porqué del éxito de una actividad como ejercicio de memoria histórica.
Bolivia, país cercado por una de las porciones más altas de la cordillera de los Andes, es un lugar rico en tradiciones y culturas originarias, aunque quizás con una visibilidad algo encofrada, expuesta a unas cuantas almas curiosas y afortunadas, en parte debido a su enclaustramiento marítimo o a la difícil accesibilidad de su territorio, precisamente por su orografía.
Aun así, el mito del encierro parece estar quedándose poco a poco relegado más a eso, a una leyenda o la historia fundacional del país. En el andar diario, con el desarrollo de los pueblos y ciudades en las llanuras del oriente, con la llegada de la globalización, del internet y la migración -campo/ciudad pero también internacional-, esa capacidad de aprendizaje e intercambio se ha enriquecido, convirtiéndose en una suerte de posibilidad de formación multidimensional y ecléctica.
No obstante, existen todavía algunos terrenos, principalmente simbólicos, en los que la facilidad de transmisión de modelos exitosos, especialmente de conducta, no resultan tan sencillos. Aquellos que en Norteamérica se han trabajado ampliamente a través de los role models, muchas veces espoleados por una cultura deportiva amplia y una industria cultural robusta, también tienen su equivalente en los pueblos y culturas aimaras, quechuas, guaraníes y en general en ese sincretismo heredado de Occidente, a su vez influido por la cultura oriental, encarnado en las figuras de los mallkus, caciques, jefes de tribus o senseis, gujis, sumos sacerdotes o achachilas. Sus enseñanzas se han extrapolado a la vida diaria, ya no en una estructura de castas, cultos o doctrinas, sino más bien como actividad cotidiana. De ahí surge la necesidad de formar o desarrollar nuevos modelos positivos de conducta, a veces complementarios y otras inexistentes por las nuevas realidades, no con un sentido de homogeneización sino más bien como elemento motivador y en el cual mirarnos al espejo.
A todo el mundo naturalmente le suele agradar que el vecino del barrio, o el colega del pueblo de origen, gane una vuelta ciclística regional, firme una obra literaria o sea propietario de una microempresa, porque, generalmente significará que algo hizo bien, y que algunos de los valores que encumbraron su éxito son compartidos por su comunidad de origen.
El sentimiento identitario y de pertenencia es el acervo y patrimonio más singular que tienen las personas. Lamentablemente, en una parte importante de casos, los modelos positivos de conducta suelen sobresalir en las sociedades contemporáneas muchas veces, espoleados por los criterios de mercado. Si el grupo que interpreta cumbia del pariente vende tanto, pues tan famoso es, y si el delantero de la comunidad juega en un equipo participante el Copa Libertadores, tanto más cotizado será.
Los modelos positivos de conducta en América Latina y particularmente en Bolivia han estado históricamente más escondidos, y cuando no, aclamados principalmente como un exotismo. Afortunadamente, gracias a la mundialización de las preferencias y a la democratización cultural, ese patrón está cambiando. Así, una figura del rock/pop de calidad mundial como el argentino Gustavo Cerati, un hilarante actor y guionista como el mexicano Chespirito, un conjunto folklórico como el de los bolivianos Los Kjarkas o un dibujante a la altura del argentino Quino ya no tienen que vender solamente en los mercados del hemisferio norte para ser reconocidos, lo que complementa -en posibilidades culturales- a los que lograron encumbrarse en el gran mercado, como los casos exitosos de Shakira, Abreu y Dudamel con la Sinfónica Simón Bolívar, Vargas Llosa, García Márquez, Fernando Botero o el grupo Calle 13. Los tres ámbitos, -internacional, nacional y regional- son un complemento urgente, ya que los valores estéticos no parecen ser universales, a favor de las representaciones de carácter local, con referencias puntuales y específicas, circunstanciales se podría decir, que al final de cuentas son nuestras referencias más primigenias y cercanas.
La construcción de los modelos positivos de conducta no siempre es un ejercicio planificado. Muchas veces el hecho se desarrolla de forma espontánea y viene a ser marcado por la coyuntura. Aún así, el abono del terreno fértil para lograr que los modelos aludidos se arraiguen mejor, se logra con mayor facilidad en la niñez. Para eso, el deporte es un potente transmisor de valores y objetivos en la infancia temprana. Mucha gente desearía que sus hijos logren un acceso a la filosofía aristotélica, que cultiven una disciplina férrea, que se enfrenten a los dilemas de la ciencia con soltura y que tengan capacidades narrativas sobresalientes, pero los niños necesitan ante todo algo más sencillo: jugar, y esa es la esencia primaria del deporte.
Como bien dice el campeón de futbol argentino y ex director deportivo del Real Madrid, Jorge Valdano, el deporte rescata ese vinculo entre el cuerpo y la mente que tanto trabajaron en la Antigua Grecia, añadiendo el componente social y espiritual que también defendió el Barón Pierre de Coubertin, fundador de la visión olímpica.
Valdano añade las tres características de la actividad deportiva: el deseo de representación, la pasión, y la dimensión estética, facilitando las tres esa innata capacidad de aprendizaje que tienen todas las personas, asumiendo éstas ese proceso casi inconscientemente. Al final de cuentas el deporte es un juego, y en palabras del argentino, el juego quizás sea el primer antecedente del arte y la cultura.
Será importante pues, trabajar una de las regiones del mundo emergentes en materia deportiva en lo que son sus role models o modelos positivos de conducta. Estamos a menos de un lustro de los primeros juegos olímpicos de la historia en Sudamérica –los de Río de Janeiro- y los segundos en un país latinoamericano, tras la aventura mexicana hace más de cuatro décadas y los ejemplos exitosos no faltan, simplemente hay que socializarlos y promocionarlos un poco más. Estamos también a dos años de la Copa del Mundo de futbol de Brasil, lo que en su conjunto será un escaparate excelente para fomentar los modelos mencionados, pero haciendo énfasis en el terreno lúdico y educativo.
Por primera vez en la región el deporte marcará la pauta e influirá en las relaciones sociales, como suceso socioeconómico y hasta político. Habrá pues que aprovechar el hervidero mediático que se avecina, en los albores de un acontecimiento que ejercerá como referente deportivo mundial.
Y cuando los focos apuntan al escenario, a esa caja negra que hace que el único espacio de referencia -el alumbrado- adquiera un cariz mágico, cuando el espectáculo esté preparado y los espectadores en sus butacas, conviene tener listo el guión, ese plan de abono y nutrición de lo que nuestros niños recordaran durante las siguientes décadas.

15 de diciembre de 2011

Europa, sus extremos y rebalses

Publicado en Los Tiempos y Pagina Siete. Ilustración de El Roto, tomada de El País




Desde hace unas cuantas décadas que Europa –como idea territorial continental- no se encontraba en un momento tan complejo. La crisis económica que arrecia aquel espacio desde 2008, está poniendo en cuestión el modelo territorial, político, monetario y hasta social.

Ello –el cuestionamiento del modelo-- sería bueno si desde un plano de crisis se repiensa y rediseña el modelo actual, no obstante tales cambios, acompañados por un desmedido gasto público (lejos de lo que persiguen Francia y Alemania), unas altas tasas de desempleo (22% en el caso de España), el desencanto masivo ante las cabezas políticas (Italia, Irlanda), la pérdida de credibilidad en la capacidad de endeudamiento (Portugal o Grecia), el posible aislamiento político dentro de la Unión Europea (Reino Unido) y algún caso aislado de limpieza interna muy positivo (Islandia), serán hechos costosos y de muy difícil manejo.

Pero las dificultades mencionadas no se acabarán allí. La historia suele ser cíclica, y el ser humano suele repetir errores del pasado, aderezados con nuevos ingredientes. La migración masiva contemporánea hacia Europa que debió convertirse en lo que el Presidente de Gobierno español Zapatero trató de impulsar por medio de la Alianza deCivilizaciones, corre el peligro de chocar con los peligrosísimos rebrotes de xenofobia. Un ejemplo visible ha sido el del desquiciado noruego Andreas Breivik y su acto homicida hace pocos meses en Oslo, pero las situaciones de intolerancia en mayor o menor escala se repiten y no parecen ir a menos. Si a ello se suma un alto descontento social, se corre el riesgo de culpabilizar al eslabón más débil de la cadena, en este caso el inmigrante, quien es frecuentemente el que menos culpa tiene de las fallas del sistema, y eso sí que podría ser una bomba de tiempo para Europa.

Pongamos atención en este punto. Hace muy pocas  décadas se produjo el hecho más importante en términos negativos ocurrido allí: el Holocausto en el contexto de la II Guerra Mundial. La reconstrucción fue dolorosa y lenta. Esta semana precisamente se cumple medio siglo del histórico juicio contra uno de sus promotores: Adolf Eichmann. Dentro de unos meses también, se cumplirán las bodas de plata de otro histórico juicio, esta vez contra un personaje conocido en las calles bolivianas: Klaus Barbie, mejor conocido como el Carnicero de Lyon, refugiado entre La Paz y Cochabamba durante más de 30 años y responsable de la muerte de 4.000 judíos, 43 de ellos niños.

Barbie luego de la guerra, colaboró estrechamente con los gobiernos bolivianos de Barrientos, Padilla Arancibia y García Meza, además de formar grupos paramilitares –los temidos Novios de la Muerte, compuestos por italianos, alemanes, argentinos y también bolivianos-- que luego servirían directamente al narcotráfico.

Llama la atención que años después, aunque fuera coincidentemente, se halle en Santa Cruz un nuevo contingente de narcóticos incautado esta semana, empapelado con esvásticas nazis.

Aunque fuera una absurda casualidad, nunca está demás aprender del pasado, recordarlo y comentarlo, para no caer en los errores que nos harán lamentar en el futuro.

2 de diciembre de 2011

Spiderman, la unión y la red


Publicado en Los Tiempos.



La consigna para 2012 (en realidad mucho antes) es clara: conectarse a la red o morir. Lo que de chicos veíamos como el universo del arácnido superhéroe Spiderman se ha vuelto realidad. Nuestra vida se ha transformado en un continuo escalar por esos nodos en los que tan raudamente se movía aquel.

Con la noción del Internet de las cosas comenzando a merodear nuestro imaginario, principalmente en referencia a la interconexión de objetos y usos ordinarios desde esa red como el correo, la cuenta bancaria, nuestro equipo de sonido, nuestro reloj/cronómetro o el GPS, esta idea ha sido principalmente impulsada por una gigantesca campaña de IBM, y nos acerca inevitablemente a un mundo regido desde arriba, desde una suerte de deidad situada en esa nube cibernética llamada “cloud computing”.

Pero si descendemos mas ya podemos notar “serios signos” de convivencia: en el mundo empresarial vemos exitosas empresas nacionales como Jalasoft, vemos la enorme y creciente influencia social de los cibercafés, vemos el rol de los dispositivos móviles y hasta los equipos informáticos repartidos por el gobierno –con la cara de Evo arbitrariamente en el dorso de un objeto pagado con dinero público—y sobre todo, lo hacemos gracias al avasallador proceso de urbanización.

A nivel de la administración pública local, el impulso es el de seguir esta frenética carrera, sin tener ellos la capacidad (ni la obligación específica) de ir a la par, al no necesitan ser competidores aunque sí facilitadores, debiendo encarrilarse en el “Internet de la burocracia” tarde o temprano.

Pero pensemos primero en pequeño, en nuestro contexto específico. El hecho que nuestro país tenga una larga tradición sindical, (somos muy hábiles para unir pequeñas porciones de desacuerdos individuales en una sola voz más grande) es una necesidad que el Internet trata de cubrir, y aunque milenaria se ha vuelto casi obligatoria en los tiempos que corren.

En el terreno cultural en Cochabamba, Fernando García, director del Proyecto mARTadero ha insistido sistemáticamente en introducir ese espacio en una suerte de sistema de redes con otros centros similares. Algunas de estas redes han abierto posibilidades con cada interconexión y hoy el mARTadero, 6 años después de su apertura es un importante modo cultural a nivel nacional y quizás regional, por su capacidad de cambio social y de encuentro.

En cuanto a los municipios, un organismo internacional sin fines de lucro asentado en EEUU, Sister Cities International, ha tratado de interconectar actividades socioculturales entre ciudades de distintas partes del mundo con una coincidencia cultural o dimensional. Según sus registros, Miami es “ciudad hermana” de Santa Cruz y también de Cochabamba (aunque de forma “emérita”, lo que en el papel significa que sin efecto) y Oruro de Salt Lake City, con resultados nada tangibles en la Llajta, a pesar de que en la web hasta se facilita el cómo hacerlo con unos pocos clicks.

El condado de Arlington (Virginia, EEUU) por ejemplo es uno de los lugares en el mundo con más emigrantes bolivianos residentes y está hermanado con otras urbes como San Miguel, Coyoacán, Reims y Aachen. Con estos últimos han preparado una exposición de intercambio de artistas locales, basados en ese “hermanamiento”. Por su parte, en la debilitada Europa, uno de los vertebradores del imaginario de unidad, sobre todo en los segmentos jóvenes, fue el programa Erasmus-Sócrates, que consiste en una red de intercambios homogéneos interuniversitarios entre países tanto para profesores como para alumnos.

Llegó el momento de tejer las redes efectivamente, para las nuevas generaciones, desde las grandes empresas, pasando por los municipios, hasta llegar a pequeñas asociaciones, para así ganar mayor voz y presencia, tal y como los fundadores del movimiento sindical, allá por 1800 lo soñaron.