15 de diciembre de 2011

Europa, sus extremos y rebalses

Publicado en Los Tiempos y Pagina Siete. Ilustración de El Roto, tomada de El País




Desde hace unas cuantas décadas que Europa –como idea territorial continental- no se encontraba en un momento tan complejo. La crisis económica que arrecia aquel espacio desde 2008, está poniendo en cuestión el modelo territorial, político, monetario y hasta social.

Ello –el cuestionamiento del modelo-- sería bueno si desde un plano de crisis se repiensa y rediseña el modelo actual, no obstante tales cambios, acompañados por un desmedido gasto público (lejos de lo que persiguen Francia y Alemania), unas altas tasas de desempleo (22% en el caso de España), el desencanto masivo ante las cabezas políticas (Italia, Irlanda), la pérdida de credibilidad en la capacidad de endeudamiento (Portugal o Grecia), el posible aislamiento político dentro de la Unión Europea (Reino Unido) y algún caso aislado de limpieza interna muy positivo (Islandia), serán hechos costosos y de muy difícil manejo.

Pero las dificultades mencionadas no se acabarán allí. La historia suele ser cíclica, y el ser humano suele repetir errores del pasado, aderezados con nuevos ingredientes. La migración masiva contemporánea hacia Europa que debió convertirse en lo que el Presidente de Gobierno español Zapatero trató de impulsar por medio de la Alianza deCivilizaciones, corre el peligro de chocar con los peligrosísimos rebrotes de xenofobia. Un ejemplo visible ha sido el del desquiciado noruego Andreas Breivik y su acto homicida hace pocos meses en Oslo, pero las situaciones de intolerancia en mayor o menor escala se repiten y no parecen ir a menos. Si a ello se suma un alto descontento social, se corre el riesgo de culpabilizar al eslabón más débil de la cadena, en este caso el inmigrante, quien es frecuentemente el que menos culpa tiene de las fallas del sistema, y eso sí que podría ser una bomba de tiempo para Europa.

Pongamos atención en este punto. Hace muy pocas  décadas se produjo el hecho más importante en términos negativos ocurrido allí: el Holocausto en el contexto de la II Guerra Mundial. La reconstrucción fue dolorosa y lenta. Esta semana precisamente se cumple medio siglo del histórico juicio contra uno de sus promotores: Adolf Eichmann. Dentro de unos meses también, se cumplirán las bodas de plata de otro histórico juicio, esta vez contra un personaje conocido en las calles bolivianas: Klaus Barbie, mejor conocido como el Carnicero de Lyon, refugiado entre La Paz y Cochabamba durante más de 30 años y responsable de la muerte de 4.000 judíos, 43 de ellos niños.

Barbie luego de la guerra, colaboró estrechamente con los gobiernos bolivianos de Barrientos, Padilla Arancibia y García Meza, además de formar grupos paramilitares –los temidos Novios de la Muerte, compuestos por italianos, alemanes, argentinos y también bolivianos-- que luego servirían directamente al narcotráfico.

Llama la atención que años después, aunque fuera coincidentemente, se halle en Santa Cruz un nuevo contingente de narcóticos incautado esta semana, empapelado con esvásticas nazis.

Aunque fuera una absurda casualidad, nunca está demás aprender del pasado, recordarlo y comentarlo, para no caer en los errores que nos harán lamentar en el futuro.

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