7 de abril de 2012

Olimpiada Cultural ¿Plurinacional?


Publicado en Los Tiempos y Página Siete.
Se pueden discutir más o menos los avances –mediáticos sobre todo– en materia  de infraestructura deportiva dedicada al fútbol; puede ser debatible también la importancia del alto rendimiento en el desarrollo humano de un país, a tres meses de unos juegos olímpicos en los que, como siempre, se intuye que Bolivia no logrará colocar ningún deportista entre los 10 primeros; pero lo que sí se debe reconocer y apoyar es la idea de potenciar los Juegos Plurinacionales, en decidido crecimiento, y aprovecharlos como catapulta de otros proyectos paralelos. Y para ello, ¿por qué no dar un vistazo a otras buenas prácticas?
En Londres, con motivo de los Juegos Olímpicos de este año, se ha pensado un plan integral que trascienda lo meramente deportivo, y así alcanzarse un clima social totalmente inmerso en lo que es el festival más grande del mundo, título ganado por el olimpismo hace algún tiempo. Este programa paralelo ha sido llamado la Olimpiada Cultural. La propuesta esencial consiste en un ciclo preparatorio de cuatro años que desemboque en un macroevento llamado London Festival, los mismos días que se disputarán los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, y así aprovechar que los ojos de la ciudad, de Gran Bretaña y de todo el mundo estén concentrados en sus calles.
Se trata de aprovechar la atención de un público extremadamente receptivo, dispuesto a ser espectador, patrocinador y sobre todo trabajador voluntario. El programa comenzó a rodar desde el momento mismo en el que acabaron los juegos de 2008 en Beijing, ofreciéndose en ese periodo 8300 talleres y 4000 eventos en los que se ha beneficiado directamente a casi 4 millones de personas. En este tiempo se ha cosechado una serie de alianzas y coproducciones, el acondicionamiento de infraestructuras y sobre todo la preparación de la gente, y no sólo de la  ciudad beneficiaria sino de toda la geografía británica, para así lograr que la capital ejerza de hub o de punto de encuentro para todos. Pero el gasto no gravita solamente en bienes culturales, sino también en otras dos partidas especialmente importantes: una para el apartado educativo y otra dedicada al fomento de líderes locales, con el objetivo de promocionarlos y dar a conocer sus actividades.
Pero dejemos por un momento al viejo Imperio Británico, hagamos un ejercicio de abstracción y centrémonos en nuestra realidad, quedándonos con las buenas ideas, como hiciéramos con aquellas de los griegos que han dejado mella en todas partes. Y en esta situación hallamos un punto de partida: en Bolivia se han ido desarrollando los embrionarios y anémicos Juegos Estudiantiles de los años 90, ahora potenciados por los Juegos Estudiantiles Plurinacionales, decidiéndose este año su extensión también a nivel de la educación primaria. En una edad en la que el niño no debe perseguir el alto rendimiento –sino simplemente divertirse– deberán centrarse las políticas  más bien en el desarrollo de habilidades complementarias. El deporte es un excelente transmisor de valores y qué mejor que hacerlo en el marco de una olimpiada cultural y de ferias comunitarias, por ejemplo, no como simples extensiones del mercado de abasto local, sino como puntos de encuentro, formación e intercambio.
Además de ser un lugar y momento de encuentro para padres e hijos, se puede educar a ambos en los beneficios del deporte, e inclusive con el impulso, lograr una base de datos que guíe a posibles especialistas de la pedagogía acerca de los beneficios asociados al deporte empíricamente, desde una serie de experiencias que ya van camino de consolidarse.
Lo positivo que supone la existencia de unos Juegos Plurinacionales en Bolivia es enorme y debemos aprovechar su crecimiento como una bola de nieve, centrándonos en lo más importante, que es el desarrollo humano.

No hay comentarios.: