2 de noviembre de 2012

De cultura, sociedad civil y paquidermos

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Publicado en Los Tiempos y Página Siete.

Estos días en el diario Los Tiempos aparecía una entrevista a algunos de los más importantes gestores culturales de Cochabamba. Una de las ideas más interesantes la puso Fernando García, director del Proyecto mARTadero, al recordar que las actuaciones políticas relacionadas con cultura van por detrás y más lento de lo que la ciudadanía ya exige. Es decir que, de manera muy saludable, las tendencias de consumo y oferta cultural las van marcando la sociedad civil, muchas veces representada por instituciones privadas como el mismo mARTadero u otras fundaciones sin ánimo de lucro, asociaciones de artistas y otro tipo de redes que aglutinan a gente con aficiones e intereses similares.
Ello trae además un efecto “desenmascaramiento” de políticos y gestores públicos ineficientes. El Internet cada vez deja más en evidencia a los impostores y no hay que ser un estudioso en la materia para notar que, por ejemplo, en la última década el Teatro Achá no ha demostrado muchas dotes en sus criterios curatoriales ni tampoco un plan de difusión (por no haber, ni página web hay) y menos esbozos de crear una red nacional que potencie el flujo de artistas.
Para más inri, estos últimos días dos hechos han removido el panorama cultural en Cochabamba y Santa Cruz: en el Valle, el propio Oficial Mayor de Culturas ha señalado que el Alcalde –un exmúsico– amenaza con destituirle alegando “su edad”, a lo que varios gestores y artistas han reaccionado raudamente. En Santa Cruz por su parte, se hizo un intento fallido de expropiación por parte de la Brigada Parlamentaria de la exitosa galería de arte Manzana 1, con el resultado de miles de voces –casi 12.000 en Facebook– mostrando su contrariedad ante estos absurdos intentos, logrando la restitución del espacio a manos de sus gestores originales. Ambos hechos han sido repudiados por una importante cantidad de gestores y personas relacionadas con el arte y la cultura, en lo que podría llamarse la primavera de los movimientos culturales urbanos. En La Paz ya sucedió algo similar el año pasado con la fallida Ley de Mecenazgo.
Y si Internet puede limitar y poner barreras a abusos de poder de algunos políticos, su otra cara (el siguiente paso) es la propositiva y colaborativa. Precisamente esta semana destaca la iniciativa internacional Entretejer – Cultura en Red y su convocatoria abierta en Bolivia para organizar un “booksprint” (acelerón) con el fin de imprimir intensidad a un proyecto investigativo entre varios expertos e interesados reunidos un par de días para desarrollar un trabajo colaborativo. Como ellos señalan en su convocatoria, se trata de un “espacio de producción conjunta de conocimiento, ideas y prácticas, dedicado a trabajar sobre nuevos modos de sustentabilidad”. La forma de participar es, o bien enviando palabras claves a través de las redes sociales, o más profundamente vía escritura colaborativa –virtual o presencialmente– para pasar luego a un proceso de debate y reflexión.
La centralización en la cultura, tal y como la entendíamos ya se ha acabado. No porque los grupos de poder hayan perdido importancia, sino porque hay un quiebre que permite el acceso de nuevos movimientos y nuevas voces. Los gobiernos nacionales, regionales y locales no pueden pretender abarcar todo, llegó la hora de descentralizar el poder y los recursos, sino quedará muy patente su paquidérmico y apático tranco.

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