5 de diciembre de 2012

El enfoque de deporte y desarrollo humano


Publicado en Los Tiempos y Página Siete. Foto: EFE.

    Esta semana, en un acto oficial relacionado con cooperación exterior, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, subrayaba que las nuevas vías de la cooperación oficial al desarrollo ya no apuntan hacia relaciones paternales norte-sur, sino más bien hacia las relaciones societarias, y específicamente a aquellas que estén orientadas al tejido empresarial y al fortalecimiento de la inversión privada. En esa dirección van muchos de los proyectos de organismos como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y su Fondo Multilateral de Inversiones.

    En un país eminentemente receptor como Bolivia, la cooperación exterior ha tenido un rol muy importante en el andar del sector público y privado. De esta forma, el deporte no ha estado al margen de estas dinámicas.

    Desde hace unas pocas semanas, uno de los proyectos más ambiciosos de desarrollo deportivo en Bolivia está siendo llevado a cabo por un conglomerado de instituciones, lideradas por la Fundación Real Madrid-Escuela Social Deportiva de España y su contraparte en Bolivia, la Fundaciones Gol y Alalay, las cuales además han logrado atraer a inversores privados.

    La Escuela Social Deportiva, que en sus comienzos cuenta con varios nodos en La Paz y Santa Cruz, tiene convenios con instituciones educativas como la Universidad del Fútbol y privadas, que ven en la responsabilidad social una interesante senda por recorrer. Sus interesados primarios serán pues, en primer término, los beneficiarios y sus familias, pero también los clubes de fútbol del país, que podrán aprovechar el trabajo realizado por este proyecto, afectando todo ello positivamente al “sector privado” del fútbol nacional que ganará en competitividad. Inclusive otros deportes podrían beneficiarse en caso de haber generación de contenidos científicos tras una evaluación de los resultados.

    Con varios cientos de niños en sus filas, el proyecto de la Fundación Gol parece un modelo interesante, no centrado únicamente en encontrar deportistas, sino en educar ciudadanos. Según se desprende de la web de la fundación, el fin es “incentivar y promover el desarrollo humano de los niños y jóvenes de zonas rurales, periurbanas e indígenas, y que consideren en el deporte una alternativa de aprendizaje, educación, liderazgo y oportunidades de progreso”.

    Por lo tanto, si sale de ahí “un Messi”, bienvenido, pero lo fundamental será educar. Muchos quisiéramos gritar el gol de un delantero boliviano en la final de un Mundial o de una Champions League, pero mejores rendimientos costo-beneficio seguramente se lograrían con un modelo educativo de primer nivel.

    Y es que invertir en capital humano suele ser la inversión social más rentable. Esto no es nada nuevo, sino que lo vienen diciendo economistas liberales como Becker o Schultz y desarrollando en el campo social, principalmente en los recursos humanos desde hace varias décadas. Conocimientos, habilidades y destrezas es lo que se busca potenciar.

    Más allá del impacto sobre el bienestar, la actividad física aumenta las competencias socioemocionales, fomenta habilidades valoradas por el mercado laboral, así como también las perspectivas de salud, educación y autoestima, además de ser un ecualizador que trasciende las barreras sociales.

    Han pasado ya muchas décadas desde la creación de esas revolucionarias escuelas ayllu promovidas en Warisata por Elizardo Pérez. Bolivia ha sufrido muchos cambios y avances. Ahora toca explorar nuevas sendas verdaderamente revolucionarias, que lleven a una educación más inclusiva. El siguiente ejercicio en estos experimentos como el de la Escuela Social Deportiva - Fundación Gol, será evaluar su efectividad, y comprobar si, como decía el ex delantero del Real Madrid Emilio Butraguegueño en La Paz, se han formado “mejores personas”, y si se cumple el cometido, replicar el modelo.

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