15 de febrero de 2013

De nombre, Traviesa

Publicado en Los Tiempos y Página Siete.


Si escribimos mastraviesa.com en el navegador nos topamos con una limpia, discreta y a la vez seductora página web. Se trata de un espacio virtual en el que se encuentran historias. Variopintas. Y de nombre, Traviesa.
En la descripción del sitio simplemente se leen las acepciones de diccionario: dicho de una cosa bulliciosa, revoltosa e inquieta; que vive distraído en vicios, especialmente en el de la sensualidad –esa sugerencia sea la que quizás haya traído a algún lector a leer esta columna-; distancia entre dos puntos de tierra o de mar; y finalmente, proyecto que explora los lugares afectivos y geográficos, físicos y mentales, desde donde se escribe la literatura en español.
Pues a eso apunta esa sugestiva iniciativa literaria, dirigida por los jóvenes escritores Rodrigo Fuentes, guatemalteco, y Rodrigo Hasbún, cochabambino.
Las publicaciones, gacetas, revistas, fanzines o pasquines son un elemento que ha dado rienda suelta a la imaginación a lo largo de la historia humana. El internet no ha restado la tendencia sino que la ha potenciado exponencialmente. Si antes, por poner un ejemplo, en épocas de Jaime Sáenz y su proyecto literario independiente Vértigo, las colaboraciones eran una cuestión de proximidad, muy artesanales y de difícil acceso –que las hacía elementos de culto y de difícil obtención-, ahora la red nos permite encontrar más fácilmente no solamente textos de gran calidad, sino también una comunidad formada por esos aficionados a aquello peculiar y simbólico que se encuentra en sabrosos textos, ficticios o no, que intentan satisfacer la curiosidad.
En el apartado de gestión de esta propuesta hay también algunas ideas vanguardistas. Al ser un proyecto independiente y completamente bilingüe, se ha gestado gracias a contribuciones voluntarias en el arranque, pero aspira a la sostenibilidad económica de las contribuciones de sus plumas gracias a un modelo justo de regalías que se intenta promover -80% para el autor- con una serie de antologías de cuentos en formato de libro electrónico que se irán presentando (la primera, por cierto, saldrá el 15 de febrero curada por Federico Falco y titulada “Trucho”).
El compromiso de participación de quienes contribuyen con Traviesa y el soporte de sus relatos se apoya en nuevas tecnologías al servicio de todo el mundo, como el Facebook –se publican unos intercambios entre el peruano Mario Bellatín y el cochabambino Edmundo Paz Soldán en el que se envían mensajes sobre la respetabilidad literaria y su relación con las drogas-; vía Skype el escritor hondureño Horacio Castellanos Moya nos cuenta su experiencia en los comienzos literarios; o simplemente gracias a la elección de un tema (o noción) que sirva de eje para que tres autores, a la sazón Inés Bortagaray, Juan Sebastián Cárdenas y Natalia Moret, escriban sobre un mismo día en sus vidas.
Con estos relatos de su diario quehacer y descripciones de sus lugares más queridos se percibe la intención de lograr un intercambio fluido, un nodo y espacio creativo de encuentro entre autores y lectores –difícilmente separables- que transite y teja una madeja de impresiones creativas, con un halo de cotidianeidad, sin caer en el voyerismo obsceno pero conociendo más a fondo esos lugares geográficos, mentales o afectivos en los que transitamos todos.
La motivación principal de los autores que comandan tal iniciativa no es económica, como resulta evidente, sino la de satisfacer necesidades propias y de muchos otros de degustación de una buena conversación –propia o ajena-, con esas características que Hasbún apunta en su literatura: intimidad, simpleza, creatividad, curiosidad, intercambio y las sensaciones como medio de incubación de ficciones o realidades. 

No hay comentarios.: