31 de mayo de 2013

Salvados y el Cuarto Poder: acosando con humor

Publicado en Los Tiempos
La fórmula: un chico muy sencillo, vestido con un par de zapatillas deportivas, jeans y camisa a cuadros, con la barba crecida, de apariencia risueña, curioso y fisgón, que increpa con gracias y astucia –sin faltar al respeto– a políticos y figuras públicas representativas con argumentos de peso desde el sentido común.
Eso, la sencillez en las preguntas y el corpus investigativo que hay detrás, es lo que ha posicionado a “Salvados” como el programa de reportajes más visto de la televisión española cada domingo, y que cualquier estudiante de periodismo debería analizar.
En un país como España, en el que para ver peores años que los actuales en materia económica habría que remontarse al oscuro periodo de su Guerra Civil, con más de la mitad de su población juvenil desempleada en este momento y con una serie de escándalos de corrupción en las cúpulas de su sistema político, se ha formado el microcosmos para la demanda popular de control social y la denuncia justificada.
El descontento general ha sido lo que ha abierto la veda al conductor de “Salvados”, Jordi Évole, quien se enfrenta a sus entrevistados provisto de un iPad que le ayuda a desmontar las contradicciones discursivas de sus interlocutores, haciendo el simple uso de hemerotecas, evitando desmarques y elusiones de responsabilidad. Algunos de ellos han quedado en ridículo, no por un acoso abusivo, sino por su propia incapacidad de debate y transparencia.
Se tratan temas tan complejos y diversos como el sistema de pensiones, el financiero, las burbujas inmobiliarias y de infraestructuras culturales y deportivas, la defensa del consumidor, los monopolios de las empresas eléctricas y farmacéuticas, o los excesos y discrecionalidades de los líderes políticos ante los recursos públicos. Frescura y empatía son las claves, siempre desde la posición del ciudadano medio, que a menudo no tiene la oportunidad de increpar a un político, empresario o dirigente sindical de frente, de preguntarle el porqué de sus decisiones y acorralarlo cuando le evada con una batería de eufemismos.
El espacio de rodaje siempre es la calle, ya sea el Congreso, una fábrica o la Audiencia Nacional. Cuando la situación lo requiere, el equipo de producción –de una impecable calidad audiovisual– se traslada a Suecia, Inglaterra o Islandia para demostrar que otras vías son posibles, comparando el sistema español con otros foráneos. Entre sus entrevistados han estado gente como los expresidentes del Gobierno español González y Zapatero, así como el actual, Rajoy; el activista Julián Assange; el juez Baltasar Garzón o Joaquín Sabina por citar algunos.
Los nuevos públicos demandan formas alternativas de consumo noticioso. En Estados Unidos por ejemplo, la principal fuente informativa de los jóvenes proviene de noticieros de comedia, como el conservador “The Colby Report”  de Stephen Colby o el progresista  “The Daily Show” , de John Stewart, donde incluso entrevistaron a Evo Morales hace un par de años. Ambos son foros que satirizan decisiones que aparentemente son faltas de sentido común.
España atraviesa una crisis económica y social grave, pero también es un país con grandes virtudes creativas. “Salvados” no trata de ser una propuesta presuntuosa, pero sí de ejercer eso que llaman el Cuarto Poder en su sentido más positivo: la comunicación como forma de control social.

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