28 de diciembre de 2013

BikeSwell y el caso de Arlington, Virginia

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Publicado en el blog BICIudades, parte de la iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles del BID.


Hace unas semanas se ha estrenado el mediometraje documental BikeSwell, filme en el que se destaca cómo Arlington, ciudad colindante con Washington, DC, ha apostado decididamente por las alternativas en cuanto a transporte se refiere. Una de ellas es BikeArlington.

Esta propuesta audiovisual forma parte de la campaña BikeSwell Smart Movement, iniciativa impulsada por el condado de la ciudad virginiana “hermanada” con San Miguel, El Salvador y Coyoacán, México, donde además existe una importante población inmigrante boliviana y salvadoreña.

El video es un componente más de una estrategia que busca potenciar y combinar el uso de redes sociales (Facebook, Twitter y un foro de discusión abierto), con herramientas de educación y sensibilización respecto de derechos y obligaciones de conductores, peatones y ciclistas, además de la diseminación de noticias y reuniones de pedalistas, un blog, mapas, sugerencias de rutas y paseos, y vínculos con otras comunidades ciclísticas a lo largo de Estados Unidos. BikeSwell tiene por misión conseguir que más arlingtonianos se monten en las máquinas de dos ruedas, ya sea para desplazamientos, compras o simplemente divertirse.

La plataforma es sencilla y está logrando fortificar la comunidad de usuarios de la bicicleta en Arlington, apuntando a traer el ciclismo a la vanguardia de la conversación acerca de cómo la gente se desplaza en la ciudad, conocida por tener el cementerio militar más famoso de Estados Unidos.

Y parecen estar comenzando a lograrlo, a través de argumentos tan convincentes como que una persona promedio pierde 13 libras (unos 20 kgs.) el primer año de ir al trabajo en bicicleta, o que correr y manejar bici son las dos actividades al aire libre más populares en Estados Unidos según frecuencia de participación, e inclusive que aquellos adolescentes que usan la bici más de cuatro veces por semana, tienen un 48% de posibilidades menos de sufrir obesidad de adultos.

Estas ideas o datos “gancho”, se apoyan en otros hechos como que Arlington ha puesto al servicio de sus ciudadanos más de 113 millas (180 kms) de circuitos multiuso, carriles-bici y ciclovías; que aquellos barrios más “caminables” están directamente relacionados con un mayor valor de las viviendas; o que el 50% de todos los viajes que hacen americanos son de menos de tres millas, distancia muy sencilla de cubrir sobre una bicicleta y en lugares relativamente planos.
Todas estas cifras e ideas son para ponerse a pensar. Y también a pedalear.

Aquí el link del documental completo de BikeSwell.

27 de diciembre de 2013

Lo que dejó el cine latinoamericano en 2013

Publicado en Los Tiempos

Estaba en una de esas aciagas tardes de domingo familiares típicas de días navideños compartiendo con mi cuñado el sofá y el control de la TV. Él quería ver alguna novedad, pues según decía, ya se había visto “lo bueno” de este año producido en Hollywood. Puesto que abrió la veda a sugerencias, me apuré a proponer algo de cine latinoamericano, obteniendo yo una mueca de desaprobación, seguida de una lacónica y desdeñosa sentencia: “en América Latina hay poca calidad”. 

En ese momento se me vinieron a la cabeza no pocos ejemplos del buen momento que, precisamente a nivel internacional, existen del cine regional. En términos comerciales y de exploración de lenguajes –animación específicamente–, este año tuvimos el estreno de la película más cara y taquillera de la historia del cine argentino: “Metegol, del director argentino oscarizado Juan José Campanella, ganador de la estatuilla hace un par de años con “El secreto de sus ojos.

Mi cuñado me increpó diciendo que el éxito no sólo se puede medir en términos de taquilla, argumento que favorecía mi posición: la directora venezolana Mariana Rondón acaba de alzarse en el Festival de Cine de San Sebastián este septiembre, con la Concha de Oro por su filme “Pelo Malo y en el mismo festival, el mexicano Fernando Eimbcke se quedó con la distinción a mejor director por "Club Sandwich". Y con México tenía más argumentos: más pronto este año Amat Escalante logró el premio a mejor director en el festival de Cannes con su desgarrador drama “Heli, emulando el éxito de Carlos Reygadas el año anterior con su experimental filme “Post Tenebras Lux, mientras que el documental "Los insólitos peces gato", de Claudia Sainte-Luce recibió en Toronto, el premio FIPRESCI – Discovery, todo ello sin contar todavía el éxito de crítica y taquilla que está cosechando “Gravity”, anotada en varias quinielas de mejor película en Estados Unidos, del nominado al Oscar Alfonso Cuarón.

Chile también tuvo este 2013 una cosecha prodigiosa: la actriz chilena Paulina García logró el Oso de Plata a Mejor Actriz en la Berlinale (máximo galardón), por su papel en “Gloria, de Sebastián Lelio.  En Sundance, el premio a Mejor Director- Drama en la categoría World Cinema se lo llevó Sebastián Silva con "Crystal Fairy", mientras que “No de Pablo Larraín, logró la nominación al Oscar como Mejor película de habla no inglesa.

Cada uno puede hacer las quinielas que quiera con las 10 mejores películas del año. Esta no es una de esas listas, simplemente trata de resaltar algunos productos destacables que triunfaron en certámenes de primer nivel alrededor del mundo. Y ojo con lo que puedan hacer en 2014 los documentales musicales sobre Café Tacvba, “El objeto antes llamado disco” y sobre los cantautores españoles Serrat y Sabina de viajes a América Latina, “El símbolo y el cuate”, además de la gran apuesta boliviana “Yvy Maraey” de Juan Carlos Valdivia, quien ya recolectó galardones de Sundance en 2009.


Ya lo dijo el director artístico de la 70ª Mostra de Cine de Venecia, Alberto Barbera: “El futuro del cine no está en China, sino en América Latina, una tierra donde están sucediendo muchas cosas”. Consejo a tener en cuenta los domingos por la tarde. 

13 de diciembre de 2013

Ciudades como la gente


Publicado en Los Tiempos. Fotograma del film The Human Scale.
La Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles del Banco Interamericano de Desarrollo ha presentado esta semana en Washington DC la película The Human Scale (La Escala Humana), documental que, de la mano del estudio de arquitectos urbanistas daneses Gehl, explora las posibilidades futuras de las ciudades, pensadas para los ciudadanos.
Y aunque esa afirmación parezca una verdad de Perogrullo, lo cierto es que las ciudades muchas veces  parecen haber sido configuradas para los automóviles.
La Escala Humana cuestiona cómo asumir la modernidad urbana, con el individuo como centro del alegato. Las personas por encima de los edificios. Ágilmente, debate cómo se planearán las megaciudades del mañana (hasta hoy pensadas mediante “planes maestros”, gigantes sistemas de carreteras y rascacielos como paradigma) poniendo atención a los espacios de socialización, recordando la pertinencia de tomar en cuenta la creciente violencia e inseguridad, la inclusión social de los individuos que la conforman, para así evitar la alienación de estos y la individualización en extremo, asunto que muchas veces se transfiere en depresión y ansiedad, enfermedades del siglo XXI.  
Según el arquitecto Jan Gehl, para que una ciudad sea inteligente y sostenible, habrá que tomar en cuenta cómo caminan sus peatones, conocerlos, interactuar con ellos, escuchar sus demandas, a un nivel de base, y para ello –apoyándose en estadísticas– observa cuántas personas pasan por una calle durante un día, qué porcentaje son peatones, cuántos conducen bicicletas, o qué parte del espacio de la calle se permite a cada grupo; cuestiones todas ellas ya planteadas en ciudades como Copenhague, Melbourne, Dhaka, Nueva York, Chongqing y Christchurch al momento de planificar calles peatonales, ciclovías, parques, plazas y otros espacios públicos.
Estas preocupaciones tienen que estar en el centro del debate, sobre todo cuando se espera que para el año 2050 la población mundial que vive en zonas urbanas sea de 80% (actualmente es el 50%), fenómeno que tendrá más relieve sobre todo en Asia, África y América Latina, aunque con otros tintes, aquellos como la escasez de petróleo, el cambio climático y nuevos problemas de salud debidos a nuestra forma de vida.
Las ciudades se mueven a velocidades extremas, prueba de eso es el caso de El Alto, con 50.000 habitantes hace seis décadas y con más de un millón ahora, crecimiento que continuará en ciudades como Santa Cruz o Cochabamba.
La Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles del BID precisamente está trabajando en la ciudad valluna en el diseño de un plan de movilidad urbana sostenible y tiene en la mira otros dos proyectos piloto, uno de ellos de renovación del río Rocha y el otro de sistemas de salud y desarrollo infantil y juventud en riesgo. Todo ello en congruencia con los postulados de La Escala Humana, aquellos que hacen un llamado al cambio radical de mentalidad y estilo de vida, intentando que la planificación urbana sea una parte integral de la solución.