13 de diciembre de 2013

Ciudades como la gente


Publicado en Los Tiempos. Fotograma del film The Human Scale.
La Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles del Banco Interamericano de Desarrollo ha presentado esta semana en Washington DC la película The Human Scale (La Escala Humana), documental que, de la mano del estudio de arquitectos urbanistas daneses Gehl, explora las posibilidades futuras de las ciudades, pensadas para los ciudadanos.
Y aunque esa afirmación parezca una verdad de Perogrullo, lo cierto es que las ciudades muchas veces  parecen haber sido configuradas para los automóviles.
La Escala Humana cuestiona cómo asumir la modernidad urbana, con el individuo como centro del alegato. Las personas por encima de los edificios. Ágilmente, debate cómo se planearán las megaciudades del mañana (hasta hoy pensadas mediante “planes maestros”, gigantes sistemas de carreteras y rascacielos como paradigma) poniendo atención a los espacios de socialización, recordando la pertinencia de tomar en cuenta la creciente violencia e inseguridad, la inclusión social de los individuos que la conforman, para así evitar la alienación de estos y la individualización en extremo, asunto que muchas veces se transfiere en depresión y ansiedad, enfermedades del siglo XXI.  
Según el arquitecto Jan Gehl, para que una ciudad sea inteligente y sostenible, habrá que tomar en cuenta cómo caminan sus peatones, conocerlos, interactuar con ellos, escuchar sus demandas, a un nivel de base, y para ello –apoyándose en estadísticas– observa cuántas personas pasan por una calle durante un día, qué porcentaje son peatones, cuántos conducen bicicletas, o qué parte del espacio de la calle se permite a cada grupo; cuestiones todas ellas ya planteadas en ciudades como Copenhague, Melbourne, Dhaka, Nueva York, Chongqing y Christchurch al momento de planificar calles peatonales, ciclovías, parques, plazas y otros espacios públicos.
Estas preocupaciones tienen que estar en el centro del debate, sobre todo cuando se espera que para el año 2050 la población mundial que vive en zonas urbanas sea de 80% (actualmente es el 50%), fenómeno que tendrá más relieve sobre todo en Asia, África y América Latina, aunque con otros tintes, aquellos como la escasez de petróleo, el cambio climático y nuevos problemas de salud debidos a nuestra forma de vida.
Las ciudades se mueven a velocidades extremas, prueba de eso es el caso de El Alto, con 50.000 habitantes hace seis décadas y con más de un millón ahora, crecimiento que continuará en ciudades como Santa Cruz o Cochabamba.
La Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles del BID precisamente está trabajando en la ciudad valluna en el diseño de un plan de movilidad urbana sostenible y tiene en la mira otros dos proyectos piloto, uno de ellos de renovación del río Rocha y el otro de sistemas de salud y desarrollo infantil y juventud en riesgo. Todo ello en congruencia con los postulados de La Escala Humana, aquellos que hacen un llamado al cambio radical de mentalidad y estilo de vida, intentando que la planificación urbana sea una parte integral de la solución.

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