18 de febrero de 2014

La retórica creativa del deporte


Publicado en Los Tiempos

La retórica del deporte suele estar asociada indefectiblemente al locutor radial que narra las epopeyas deportivas, o al cronista que plasma lo que ve en palabras.

Precisamente la prensa escrita es uno de los grandes gremios responsables de la formación de la mitología contemporánea, y también de la cultura deportiva. El problema surge cuando ésta no cumple con su cometido de comunicar historias que sean motivantes, que causen intriga y curiosidad más allá de los simples y planos resultados del venido a menos fútbol de la liga nacional.

Ello resulta en la falta absoluta de historias y referentes populares locales asociados al éxito o que ejerzan como modelos positivos de conducta. Ahora bien, en épocas en las que el modelo del deporte de alto rendimiento está próximo a agotarse, principalmente por el dopaje y los casos de amaños de partidos, el atleta profesional como símbolo puede quedar en entredicho.

Este hecho podría ayudar a cuestionarnos cuáles atributos se pueden destacar en el deporte, o qué ejemplos de éxito existen, en un país con una incidencia bajísima o nula en los podios en las grandes citas deportivas internacionales.

Una iniciativa que respondería a esta cuestión podría venir desde El Alto, con el proyecto “Niñas viviendo con altura, deportes para el desarrollo”, que lamentablemente todavía no ha logrado un solo párrafo de cronistas y periodistas, aun cuando son 600 las beneficiarias.  El proyecto, ejecutado por Save the Children y diseñado y liderado por una cooperación técnica del BID, pretende lograr que niñas adolescentes ejerzan su derecho a la igualdad de género, mediante un desarrollo cognitivo físico, emocional y social en su municipio.

La portavoz de aquel proyecto en Bolivia, Alejandra Villafuerte, expuso la semana pasada en Washington las bondades y dificultades con las que su proyecto se encontró, específicamente a la hora de comunicar y convencer a los padres de familia de las niñas beneficiarias la pertinencia y las bondades del deporte en sus hijas. Villafuerte comentó su experiencia  en el Banco Interamericano de Desarrollo, en el marco del seminario “Deporte: una herramienta para innovación y desarrollo”, a la que asistieron miembros del sector privado, público e instituciones de la sociedad civil como la Fundaciones Rafa Márquez, FC Barcelona o Proyecto Paz de la modelo venezolana Eglantina Zirgg, además de PepsiCo, Coca Cola y otros.

En días pasados se ha visto el interés que despierta la narración de gestas como las de Wálter Nosiglia y Chavo Salvatierra en el Dakar. Hay historias como la de la boxeadora Jeniffer Salinas, campeona mundial de boxeo que combina su oficio con las limitaciones que suponen ser de origen latino, mujer y madre en Estados Unidos, relato gráfico próximo a estrenarse en un documental, e inclusive se pueden contar las peripecias que pasa un niño descalzo de Morochata para llegar a una pista de atletismo. La fuente de relatos es inagotable, lo que es menos frecuente es hallar propuestas novedosas o de calidad que lleguen a las manos u oídos de la gente.

Hay cronistas en el país que se han especializado en contar esas historias laterales, donde el tema de fondo es más profundo que el personaje referido, y con el cual, gracias a una descripción minuciosa, se comprende una situación mucho más compleja, como por ejemplo la bitácora de crónicas “Viaje al corazón de Bolivia”, reconocida por Naciones Unidas en 2011.

Revistas como Líbero, Panenka o JotDown tratan precisamente el tema de las crónicas deportivas de forma extremadamente creativa. Ellos han dado quizás con la clave del asunto: combinar singularmente hechos de relumbrón, con iniciativas cotidianas, pero contadas de una manera seductora, con un diseño impecable, capturando al lector, que finalmente acabará asimilando un poquito más eso que llaman cultura deportiva.