19 de abril de 2014

La gran Cochabamba creativa

Publicado en Los Tiempos. Foto: Sergio Ribero

Cochabamba es una ciudad en transición. Dejó de ser el granero de Bolivia hace varios años y parece haber cedido en la carrera por ser la capital cultural e intelectual a ciudades como Santa Cruz o La Paz. Tampoco parece imposible imaginar a El Alto liderando estas categorías en las próximas décadas, por un asunto de demografía sobre todo.

Afortunadamente ya han surgido varias iniciativas desde la administración pública y desde la sociedad civil, para que la ciudad del Valle se meta nuevamente en la pugna por destacar entre los centros económicos del Siglo XXI: las urbes.
El Banco Interamericano de Desarrollo ha incluido a Cochabamba entre sus 22 ciudades piloto en la iniciativa denominada “Ciudades Emergentes y Sostenibles”, que busca que ciudades intermedias de América Latina y el Caribe, identifiquen, prioricen y estructuren proyectos para mejorar su sostenibilidad ambiental, urbana y fiscal. El plan de acción de Cochabamba fue lanzado este mismo año, coordinando diferentes niveles en la administración pública.
A ello también se pueden sumar iniciativas como el Observatorio ciudadano “Cochabamba nos une”, apoyado por este matutino, por industrias del software como la poderosa Jalasoft, o a la reciente redacción del proyecto de ley que designa a la primera región metropolitana coordinada del país, aglutinando los siete municipios que forman la mancha urbana, a saber: Cercado, Colcapirhua, Tiquipaya, Vinto, Sipe Sipe y Quillacollo.
Teniendo en cuenta que América Latina es la región más urbanizada del planeta y que las ciudades absorberán las mayores energías y recursos en todo el mundo, habrá que posesionar a Cochabamba entre las metrópolis que compitan por atraer capital, ideas innovadoras y proyectos, ya no de sus gobiernos centrales, sino de potenciales socios ubicados en cualquier parte del planeta.
En Medellín (una de las economías urbanas más emergentes del continente) ha tenido lugar recientemente el Foro UrbanoMundial, donde entre otros temas se ha hablado de la capacidad creativa de las ciudades, de las posibilidades de la industria del diseño, de inclusión a través de equipamiento público cultural, etc. Uno de los invitados que acaparó más atención fue Richard Florida, exponiendo sus ya conocidos estudios acerca de la clase creativa.
Coincidentemente o no, esta semana también salió en The Guardian, un reportaje sobre un interesante estudio de las Universidades de Arizona y McGill que defiende que en la industria creativa, existe un entorno más inspirador para las mujeres líderes, destacando que la meritocracia en el sector es más efectiva. En las industrias ligadas al diseño, a la cultura, comunicación, software y a las aplicaciones industriales, las mujeres tienen más probabilidades de ocupar puestos de dirección de nueva creación, puesto que en es en esas organizaciones precisamente es donde ya existe una mayor cantidad de directivos femeninos y donde las escalas son menos verticales, ya que es allí donde la gente está más dispuesta a probar cosas nuevas.

Hoy las industrias culturales y creativas representan una oportunidad realmente portentosa. Ya no se trata de una Cochabamba atractiva por su comida, clima o cultura, sino por las oportunidades de negocio que estos atributos, y sobre todo sus ciudadanos, puedan generar. 

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