3 de mayo de 2014

Niñas viviendo con altura



Publicado en Los Tiempos. Foto: Sergio Ribero / Banco Interamericano de Desarrollo.

Los referentes y modelos de conducta locales son un bien escaso en nuestro país, de eso no cabe duda. Hasta la llegada al poder de Evo Morales, no había un icono cultural universal de la bolivianidad.

Quien más se acercó fue el Diablo Etcheverry en la década de los 90, uno de los deportistas más cualificados y carismáticos, y representó, junto con Erwin Sánchez, a la generación más poderosa de futbolistas bolivianos. No era extraño ver a los niños con esa melena en la nuca –mejor si era rizada–deseando algún día triunfar en el exterior. Fue figura también en Estados Unidos, en el DC United, donde retiraron su número de circulación en homenaje (nadie más puede usar el 10) y aun hoy, varios años después, lucen por los pasillos de su estadio las fotos del Diablo levantando los trofeos que ayudó a ganar.

Entre fines de los 90 y la primera década del siglo en el país no hubo un icono personal nacional claro hasta la llegada del líder cocalero, hoy presidente del Estado. Luego han aparecido algunas figuras más o menos mediáticas como el motociclista Chavo Salvatierra o la boxeadora Jeniffer Salinas, que al ser mujer, llama más todavía la atención por su infrecuencia.

Justamente esta semana estuve visitando el proyecto “Niñas con altura”, programa que busca el empoderamiento y participación deportiva de niñas de secundaria del Distrito 4 de El Alto, diseñado e implementado por el Banco Interamericano de Desarrollo y Save The Children.

Fue muy emocionante observar a 200 beneficiarias del proyecto, dialogar e intercambiar con un par de personajes singulares: Maitte Zamorano, atleta y futbolista, excampeona boliviana de 100 metros, mundialista en Lisboa 2001, y goleadora de la pasada edición de la Copa Libertadores de América de fútbol femenino. La acompañó Iris Uriona, una de las primeras mujeres árbitras de la Liga Profesional del Fútbol Boliviano.

Ambas compartieron sus sueños, recuerdos, ilusiones y retos. Para estas niñas alteñas, el tener tan de cerca a dos mujeres que con esfuerzo y trabajo, han logrado romper los moldes que se esperan de una joven boliviana, una de ellas con la capacidad de ser la goleadora del continente y la otra siendo jueza y voz de autoridad ante un conjunto de varones, que sin embargo han recibido poca atención mediática.

Cuando les pregunté a varias niñas acerca de personajes que les influyeron, las respuestas al principio fueron diversas y hasta tímidas, pero mayoritarias hacia futbolistas varones, como el bolivarista Ferreira o el atigrado Escóbar. Un gran número, empero, señaló a mujeres como la atleta Claudia Balderrama o la misma Salinas.

Las cosas afortunadamente están cambiando. El deporte se va universalizando, y las niñas cada vez sufren menos de las restricciones impuestas en la propia casa acerca del cuidado de los hijos menores o del mantenimiento del hogar, al fin y al cabo, son en esencia niñas y tienen derecho a un tiempo de ocio, epítome del eslogan del Gobierno, “vivir bien”.

El eco generado por la iniciativa ha logrado comprometer una visita del flamante viceministro de Deporte, Marcelo Ortubé, quien seguramente sabrá sacar partido de la semilla plantada en el barrio alteño de Gran Poder.

Iniciativas como las de “Niñas con altura” están poniendo las bases para tener una juventud que pueda soñar con llegar muy arriba, incorporando precisamente lo que han aprendido jugando: liderazgo, autoestima y participación en la comunidad.

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