22 de agosto de 2014

Héroes ciudadanos, pensamiento colectivo

Publicado en Los Tiempos

Dos cabezas piensan más que una, nos solían decir en el colegio hace unos años. Esa idea intuitiva, en el año 2014 con las redes sociales hirviendo y el estallido del “big data”, adquiere proporciones importantes. El trabajo colaborativo está comenzando a generar impactos realmente amplificados.

Cada vez nos suenan más a todos ese otrora temido sustantivo hackatón. En su vertiente más cívica, esos encuentros temáticos reúnen a desarrolladores informáticos, técnicos municipales, emprendedores, diseñadores y ciudadanos interesados en liberar datos y sirven para crear aplicaciones y plataformas que contribuyan a mejorar la ciudad usando datos proporcionados por gobiernos locales, como bien explica el blog Abierto al público, del Banco Interamericano de Desarrollo.

Esa institución precisamente está organizando un hackatón en Mar del Plata este fin de semana, para hallar soluciones, trabajadas como emprendimientos grupales o personales, pero validadas colectivamente. En Cochabamba, ya se han llevado a cabo algunos de estos encuentros, organizados por instituciones diversas como el mARTadero, la universidad Ucatec o hasta algún tentáculo de la NASA.

Otro fruto del pensamiento colectivo es el del periodismo ciudadano, anatemizado por algunas casas editoriales conservadoras. Un ejemplo de que se puede hacer periodismo serio a partir de ciudadanos y blogs, es el de La Pública, que demuestra cómo contar historias, efectuar denuncias públicas y llegar a nuevas audiencias de abajo hacia arriba, desde los ciudadanos de “a pie”, invirtiendo esas fuerzas que históricamente regían en el cuarto poder y su concentración de poderes.

La vertiente más  empresarial y de creación de empleo de la colaboración colectiva, apunta al crowdfunding y a la generación de startups. En Cochabamba tenemos varios casos exitosos, uno de ellos el de City Heroes, plataforma de soluciones contra falta de seguridad personal, pública y privada. Sus productos –ya andando en Chile y Venezuela– fomentan una mayor implicación del ciudadano en la seguridad urbana. Sus fundadores, Daniel Ponce y Mauro Trigo, emprendieron viaje al Silicon Valley para conocer de cerca lo que pasaba por aquellas tierras, entendiendo ciertas claves del proceso. Aprendida la lección, lograron ser seleccionados para el Start-Up Chile, uno de los programas más importantes de la región. Finalmente están nutriéndose de conocimiento y contactos en el programa de aceleradores (algo así como un programa de “alto rendimiento”) en Belo Horizonte, Brasil, demostrando que la innovación social puede ser rentable, y que el espíritu emprendedor es indomable.

En semanas como ésta, en la que en Bolivia se ha hablado profusamente de la falta de seguridad ciudadana, soluciones como las de City Heroes aportan con un granito de arena al debate, con una propuesta real al problema, dejando patente que mientras nuestros innovadores sociales y hackers vuelan, nuestros políticos todavía parecen gatear.

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